Caldo de cultivo

Las zonas calidas son el principal foco de acción del parásito de la malaria. Foto: Oswaldo Rocha

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El incremento de los casos, un mal endémico en Colombia, no se explica solamente por el clima.

Antes se creía que al fumigar los hogares con DDT se erradicaba el mosquito, pero las investigaciones demuestran que el mosquito se volvió resistente y que los medicamentos que se usaban para tratarlo ya no funcionan. "Siguen apareciendo parásitos, las vacunas aún no son efectivas y la malaria, como la gripa, se está volviendo resistente a  los medicamentos", sostiene el doctor Sócrates Herrera, director del Instituto de Inmunología del Valle y quien que lleva 25 años investigando para desarrollar una vacuna contra la enfermedad.

A este problema se suma la violencia que ha impedido el ingreso de los fumigadores y la presencia de personal médico en algunas regiones. "No hay acceso a esas regiones en donde seguramente hay gente enferma -asegura la doctora Quiñones-. Los médicos ya no van a las áreas rurales y por eso la cobertura es apenas del 50%".

Además, como consecuencia de la violencia, el desplazamiento es un fenómeno que explica la transmisión de la enfermedad a lugares donde antes no existía.  "Si una persona se va con el parásito en la sangre a otra región donde haya presencia del vector transmisor y éste la pica, puede generarse un brote epidemiológico muy fácilmente", explica la científica.

Para completar el cuadro, el sistema de salud pública está afectado por problemas de corrupción, los servicios no llegan o son de baja calidad, no hay programas de prevención y control y además los medicamentos no son de fácil acceso precisamente en aquellas regiones donde son más necesarios. "El suministro de medicamentos es insuficiente o tardío y es difícil de acceder a la quinina venosa que es uno de los más tratamientos más efectivos", sostiene la doctora Silvia Blair, directora del grupo de malaria de la Universidad de Antioquia y coautora del libro Plantas antimaláricas de Tumaco.

Pero los investigadores colombianos no descansan. Un grupo de científicos de las universidades Nacional y de Antioquia recibió este año una mención de honor de la Fundación Alejandro Ángel Escobar por la creación de un Sistema de Alerta Temprana para la Malaria. Un trabajo que partió de la tesis doctoral de Germán Poveda, investigador de la facultad de Minas de la Universidad Nacional en Medellín, centrada en la incidencia de los fenómenos de El Niño y La Niña sobre el clima y la hidrología en Colombia, también premiada en su momento por la Fundación.

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