A corazón abierto

Ricardo Rueda González, curador del museo, al lado de una máquina de anestesia utilizada en la Segunda Guerra Mundial. Foto: Joana Toro / Cambio

(Página 1 de 2)

NO ES OTRO PALACIO de la Inquisición, pese a las apariencias. Es el museo de la Academia Nacional de Medicina, el más completo de esta disciplina en Colombia, cuya colección supera los 5.000 objetos. El incauto pensará que son instrumentos de tortura, pero no: esos fórceps extrajeron niños y esa incubadora con apariencia de cofre mortuorio salvó a muchos prematuros y en aquellas incomodísimas sillas los obstetras atendieron partos.

Durante los cinco años de existencia del museo, la posibilidad de ver estos objetos -la mayoría del siglo XIX y comienzos del XX- ha estado reservada a profesionales o estudiantes del área de la salud, pero las cosas comenzarán a cambiar el año entrante, pues la exhibición abrirá al público general con la modalidad de visitas programadas.

La Academia lleva siete años recogiendo los objetos de la muestra, 90% de los cuales han sido donados por sus miembros. Sin embargo, según el curador del museo, el académico Ricardo Rueda González, "uno de los objetivos de la apertura al público es seguir completándola con piezas que la gente conserva en sus casas sin darles ningún uso particular y quiera donar".

Más que contar la historia de la medicina, el museo exhibe diversos instrumentos utilizados en casi todas las especialidades. Además, destaca los inventos colombianos que han contribuido al desarrollo de la medicina e incluye piezas precolombinas de la cultura tumaco-tolita alusivas a enfermedades. Un anticipo de lo que podrá verse.   

Figuras tumaco-tolita
Las piezas de cerámica de la cultura tumaco-tolita (del 400 a. C. al 400 d.C.) representaban enfermedades. Puede que hayan sido rotas por sus mismos creadores, como un recurso para conjurar los males. En la foto, un rostro con viruela.

Página 1 de 2 12Siguiente »
Publicidad
Enlaces de texo