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UNA NUEVA GENERACIÓN de dolencias ha comenzado a inundar los consultorios de ortopedistas, fisiatras y fisioterapeutas, y su causa no son los accidentes, sino el uso de nuevas tecnologías. Las llamadas lesiones por esfuerzo repetitivo (LER) están tan disparadas que ya pintan para firmes candidatas para quedarse con la camiseta amarilla entre las patologías del siglo XXI.
El principal culpable de esta situación es el incremento de actividades intensas pero estáticas frente a computadores y videojuegos, y el cada vez menor tamaño de los dispositivos electrónicos como iPods y celulares. Por eso el problema ha dejado de ser exclusivamente ocupacional: el hogar se ha convertido para los niños en un lugar de riesgo, a tal punto que la organización británica SRI Action, dedicada a la prevención de las LER, ya reporta casos de menores de siete años a quienes sus profesores les tienen que llenar los exámenes porque tienen sus manos afectadas.
Dolores en los pulgares, codos inflamados y hombros agarrotados son algunas de las lesiones vinculadas con el uso excesivo de los juegos de alta tecnología y otros dispositivos electrónicos. Por eso, las LER han sido catalogadas como enfermedades de los tiempos modernos. "Es un asunto bastante serio, especialmente porque cada vez más personas usan estos artilugios -anota William Lenihan, del Osteopath Pain Relief Centre, en Singapur-. Estas lesiones son perjudiciales para todo el organismo y una vez que aparecen es difícil librarse de ellas".
El ratón tuvo la culpa
Las LER engloban un buen número de dolencias de los miembros superiores, y se caracterizan por inflamaciones, deformaciones y disfunciones. Dentro de las más frecuentes y conocidas están el síndrome del túnel del carpo -compresión del nervio mediano en la muñeca- y la tenosinovitis -tendinitis acompañada por inflamación de la vaina protectora que recubre el tendón-, que por lo general son bien diagnosticadas y tratadas. Sin embargo, existe también un grupo de molestias, bautizadas con diversos nombres -síndrome de dolor no específico o el síndrome de sobreesfuerzo ocupacional-, que aún no están completamente descritas, lo que conduce a malos diagnósticos.
Los expertos señalan que el uso intensivo del mouse se ha convertido en la principal causa de estas molestias. Lo más grave es que la gente presta muy poca atención a los dolores que sienten en dedos, manos y brazos tras un día de trabajo intenso, y sólo toman medidas cuando el dolor los incapacita. Por eso, según los especialistas, hay que prestar atención a señales como punzadas suaves u hormigueos en las extremidades superiores, pues esta condición pronto deriva en un dolor que puede durar días o semanas. Las consecuencias no sólo se ven en el trabajo, sino también en la práctica de deportes y otras actividades cotidianas que impliquen el uso de las manos.