Marzo 9 de 2007

Madres melancólicas

La depresión posparto, caracterizada por una tristeza profunda, también puede derivar en episodios maníacos.

DESPUÉS DE DAR A LUZ a Jayden James, su segundo hijo, la cantante Britney Spears, de 25 años, comenzó a dar señales de que algo estaba fallando en su condición de madre. Tras las habituales fotos de la estrella sonriente con el pequeño en brazos, la "princesita del pop" comenzó a aparecer pasada de tragos, sin ropa interior y rapada. Hace pocos días incluso intentó suicidarse.

El Miércoles de Ceniza, Britney intentó someterse por tercera vez a una terapia de rehabilitación y entonces volvieron las especulaciones sobre las causas de su crisis. Mientras algunos la atribuyeron a la separación del rapero Kevin Federline, otros afirman que la cantante sufre una depresión posparto que derivó en un episodio maníaco.

El diagnóstico definitivo se desconoce, pero los expertos en salud mental coinciden en que la última hipótesis tiene mucha validez. Quienes conocen la depresión posparto saben que ésta no siempre se limita a una tristeza profunda después de dar a luz, sino que puede derivar en una amplia gama de problemas, como psicosis, ideas suicidas o deseo de abandonar o matar al hijo.

Dar a luz no siempre es sinónimo de felicidad. Entre el 60 y el 80% de las mujeres sienten tristeza después de ese momento, y entre el 10 y el 15% experimentan depresión o ansiedad. Entre éstas hay quienes llegan a una situación extrema llamada depresión psicótica posparto, que produce delirios y alucinaciones. Casos se han dado de mujeres que creen que su hijo nació poseído por el demonio, aun cuando nunca habían tenido algún trastorno mental. Lo curioso es que los episodios son temporales y después la madre se llena de angustia por el comportamiento que ha tenido.

La depresión posparto es una condición muy común pero con frecuencia es ocultada o incomprendida, desconocimiento que tiende a agravar el problema porque causa sentimientos de culpa en la madre. "Siempre creí que todo iba a ser al estilo del comercial de Johnson y Johnson, que todo iba a ser maravilloso y que yo iba a estar bien, pero me miraba al espejo y me veía demacrada  -dice Liliana Dáguer, de 36 años, quien tras tener su primer hijo sufrió depresión posparto-. Mi hijo lloraba todo el día, me sentía incapaz de cuidarlo y, para empeorar las cosas, la gente me decía 'debes estar dichosa', mientras yo por dentro me mentía diciéndome 'estoy feliz, estoy feliz'... No sabía qué me pasaba".

Medicar o no medicar
La ciencia no ha dado con el verdadero quid del problema, pero la tesis más extendida es que los drásticos cambios hormonales, más el estrés y la falta de sueño de los días posteriores al alumbramiento, causan un desajuste en los neurotransmisores del cerebro relacionados con los estados de ánimo.

Los síntomas del trastorno no son muy diferentes de los que experimenta una persona depresiva o ansiosa, pero según Linda Sebastián, autora del libro Cómo superar la depresión posparto, el trastorno en mujeres que han dado a luz tiene "aspectos únicos que, por lo general, incluyen miedo extremo de que algo malo le ocurra al bebé y miedo o sentimientos de culpa por ser malas madres".

Los avances en el campo de la salud mental han permitido tratar hasta casos muy graves de depresión posparto. Para comenzar, es posible evitarla si a la mujer le explican durante el embarazo que después alumbrar puede sentir depresión y que esa sensación no es rara sino, por el contrario, muy frecuente. "Mucho depende de lo que uno haga en la conducción del embarazo -señala el ginecólogo Germán Salazar-. Esto es mucho más importante en las mujeres que tienen un embarazo no deseado o previamente han tenido depresión u otro trastorno mental, pues presentan mayor riesgo de sufrirlos de nuevo y en forma más intensa después del parto".

En general, la psicoterapia es el primer recurso para que la madre reconozca la situación como normal y pasajera. Si el caso es más grave, es posible que el médico recomiende el uso de antidepresivos y ansiolíticos, lo que implica suspender la lactancia. No obstante, para los expertos es claro que si la madre está en riesgo de psicosis es razonable darle prioridad a su salud mental.

"En estos casos es más aconsejable sacrificar el amamantamiento y mejorar con medicamentos el estado emocional de la mamá lo antes posible", asegura la psiquiatra Olga Albornoz.

Siempre hay una luz al final del túnel. Hace unos años, investigadores japoneses encuestaron a varias mujeres que acababan de dar a luz y les preguntaron si querían tener otro hijo. La mayoría contestó en forma tajante: "No". Meses después volvieron a contactarlas y les formularon la misma pregunta. La mayoría contestó, también en forma tajante: "Sí". De ahí la importancia de informar a la futura madre sobre lo que podría enfrentar, pues soldado avisado... 

MALOS RATOS

TATIANA MONTAÑA, 32 AÑOS.

"Mi tristeza posparto comenzó una semana después del nacimiento de Federico. Tenía miedo de que muriera, de que su salud no estuviera bien, de que no fuera capaz de protegerlo. Me daban ganas de llorar dos o tres veces al día, de un momento para otro. No me sentía buena madre, especialmente porque mi esposo fue el que primero aprendió a hacerlo todo. Jamás creí que algo así me fuera a pasar. Federico había sido concebido con todo el deseo, la estabilidad conyugal y los cuidados del mundo.

"Por suerte, mi esposo me escuchaba mucho y mi hermana me tranquilizaba con el mensaje de que lo que me pasaba era normal. La situación mejoró al cabo de tres meses. Después de esta experiencia, me quedó el sinsabor del estigma que hay en relación con la tristeza posparto. La sociedad en coro le dice a uno que debe estar feliz porque de lo contrario le pasa la tristeza al niño. A la mamá le niegan la posibilidad de estar así a pesar de que es una situación súper normal al sentir el vientre vacío. Las cosas serían más fáciles si uno pudiera llorar tranquilo".

LILIANA DÁGUER, 36 AÑOS.

"Mi primer hijo nació por cesárea, de una manera muy angustiosa. A los tres días comencé a sentir unas ganas interminables de llorar. Me sentía incapaz, no sabía si estaba haciendo las cosas bien o mal, tenía miedo de maltratar al niño, creía que me iba a enloquecer. Lo peor es que mi esposo -hoy ex- no llegaba a la casa y subestimaba mis sentimientos. El psiquiatra me recetó un medicamento pero tomarlo me obligaba a abandonar la lactancia y preferí no hacerlo.

"Después fui a donde un psicólogo y un mes después comencé a mejorar. Hasta antes de pasar por esa crisis, creía que las mujeres se deprimían porque les daba la gana. Hoy sé que es algo incontrolable. El otro día escuchaba en la radio al humorista y cienciólogo Andrés López diciendo que la depresión era un invento de la Medicina y recordé lo que irónicamente le dijo Brooke Shields a Tom Cruise, que la criticó por tomar antidepresivos después de dar a luz: 'Me voy a tomar la libertad de afirmar que ese señor nunca debe haber sufrido una depresión posparto'. Hay que ser muy ignorante para ocultar las dimensiones del problema".

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