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Medicar o no medicar
La ciencia no ha dado con el verdadero quid del problema, pero la tesis más extendida es que los drásticos cambios hormonales, más el estrés y la falta de sueño de los días posteriores al alumbramiento, causan un desajuste en los neurotransmisores del cerebro relacionados con los estados de ánimo.
Los síntomas del trastorno no son muy diferentes de los que experimenta una persona depresiva o ansiosa, pero según Linda Sebastián, autora del libro Cómo superar la depresión posparto, el trastorno en mujeres que han dado a luz tiene "aspectos únicos que, por lo general, incluyen miedo extremo de que algo malo le ocurra al bebé y miedo o sentimientos de culpa por ser malas madres".
Los avances en el campo de la salud mental han permitido tratar hasta casos muy graves de depresión posparto. Para comenzar, es posible evitarla si a la mujer le explican durante el embarazo que después alumbrar puede sentir depresión y que esa sensación no es rara sino, por el contrario, muy frecuente. "Mucho depende de lo que uno haga en la conducción del embarazo -señala el ginecólogo Germán Salazar-. Esto es mucho más importante en las mujeres que tienen un embarazo no deseado o previamente han tenido depresión u otro trastorno mental, pues presentan mayor riesgo de sufrirlos de nuevo y en forma más intensa después del parto".
En general, la psicoterapia es el primer recurso para que la madre reconozca la situación como normal y pasajera. Si el caso es más grave, es posible que el médico recomiende el uso de antidepresivos y ansiolíticos, lo que implica suspender la lactancia. No obstante, para los expertos es claro que si la madre está en riesgo de psicosis es razonable darle prioridad a su salud mental.
"En estos casos es más aconsejable sacrificar el amamantamiento y mejorar con medicamentos el estado emocional de la mamá lo antes posible", asegura la psiquiatra Olga Albornoz.
Siempre hay una luz al final del túnel. Hace unos años, investigadores japoneses encuestaron a varias mujeres que acababan de dar a luz y les preguntaron si querían tener otro hijo. La mayoría contestó en forma tajante: "No". Meses después volvieron a contactarlas y les formularon la misma pregunta. La mayoría contestó, también en forma tajante: "Sí". De ahí la importancia de informar a la futura madre sobre lo que podría enfrentar, pues soldado avisado...