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Un símil, más adecuado que el de estado prebélico, es el de una guerra fría. Una versión regional de las tensiones que tuvieron durante casi medio siglo Estados Unidos y la Unión Soviética en el escenario global. Es claro que Álvaro Uribe y Hugo Chávez representan dos visiones ideológicas distintas, proyectos de gobierno divergentes y concepciones incompatibles sobre qué es la democracia, cómo buscar la integración regional y qué tipo de relaciones debe tener el hemisferio con una potencia como Estados Unidos.
Cada uno, además, considera a su contraparte un amigo de su enemigo: Uribe cree que Chávez ayuda a las Farc y Chávez piensa que Colombia es una quinta columna del imperio que conspira para derrocarlo.
En un panorama así, la serie de rifirrafes -así sea semejantes a los que se han producido toda la vida- es muy riesgosa. En una frontera tan caliente los incidentes son más peligrosos que nunca.
Incidentes sin tregua en la frontera
Desde 1990 hasta hoy se han presentado 190 incidentes en la frontera reconocidos por ambos países. El promedio de diez casos por año podría indicar que se trata de eventos normales en una frontera viva y porosa. Sin embargo, lo que ha cambiado desde que Chávez asumió el poder hace once años, es la gravedad de casa caso. Ya no se trata, como en las épocas de Carlos Andrés Pérez y de Rafael Caldera, de patrullas militares que traspasaron las líneas fronterizas y maltrataron a algún campesino. Ahora la posición hostil ha desembocado en las muertes de 21 personas desde noviembre de 2009.
Como en el caso de los ocho jóvenes colombianos integrantes de un equipo de fútbol, "Los Maniceros", asesinados en octubre junto a un venezolano y a un peruano, las víctimas han sido previamente acusadas de hacer parte de grupos paramilitares colombianos.
Ese procedimiento criminal se ha convertido no solo en el expediente al que apelan los grupos irregulares milicias chavistas, sino las propias Fuerzas Armadas. Por ejemplo, a comienzos del año pasado, dos helicópteros militares tipo Mi-176 entraron a territorio colombiano y desembarcaron en las coordenadas 08º. 51" 45' y LW72o. 44" 52' a 40 miembros de la Guardia Nacional que pretendían hacerle un juicio sumario, en su propia casa, al campesino colombiano César Ruiz y a su familia. La cercanía de una patrulla del batallón de contraguerrillas colombiano Héroes de Saraguro impidió que el incidente hubiese tenido un desenlace trágico.
En relación con el bloqueo comercial pretendido por Chávez, los incidentes suman nueve durante los últimos tres meses.