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Y fue desde esta perspectiva desde las cual el presidente Chávez analizó e interpretó el acuerdo de cooperación entre Colombia y Estados Unidos que permite el uso de siete bases colombianas por personal militar estadounidense. De ahí que Chávez haya insistido en que la intención de Washington es la de espiar y ejercer control sobre lo que sucede en Venezuela desde territorio colombiano. "La dos piezas, la de la conspiración y la de la paranoia de Chávez, casan perfectamente en el engranaje montado por Cuba", asegura una de las fuentes.
Al mismo tiempo, hay analistas que no le conceden importancia decisiva a la alianza venezolano-cubana, porque argumentan que la diplomacia de La Habana ha buscado acercar a los gobiernos de Uribe y de Chávez en varias oportunidades. Dicen también que, precisamente por la mentalidad conspirativa, hay sectores del Gobierno cubano que creen que una confrontación colombo-venezolana facilitaría la intervención yanquee y que por eso hay que evitarla. Además, las relaciones entre Chávez y Raúl Castro no son tan cercanas como las que tenía con Fidel, quien se ha retirado parcialmente del poder.
Guerra limitada
En Colombia, la interpretación que han hecho las autoridades de los incidentes en la frontera es que no se trata de episodios aislados y que algunos de los más riesgosos han sido provocados deliberadamente por mandos militares destacados en los renovados puestos de control.
Uno de ellos fue el paro de moto-taxistas que trabajan en el puente Simón Bolívar, entre Cúcuta y San Antonio en vísperas de la pasada Navidad, que fue provocado por la Guardia Nacional que decidió bloquear el paso y, además, quemó uno de los vehículos. El incidente habría podido pasar a mayores de no ser porque las autoridades de la Policía colombiana, que detectaron que la intención era provocar disturbios, dieron la orden de no intervenir. Otro fue el del 19 de noviembre de 2009: la voladura de dos puentes veredales entre las poblaciones de Ragonvalia (Norte de Santander) y Las Delicias (Táchira) para interrumpir el paso en puntos estratégicos en la frontera, también ordenado por un comando de la Guardia Nacional.
¿Cuál será el siguiente paso? Autoridades colombianas creen que será generar alteraciones del orden público en los estados fronterizos de Zulia y Táchira, cuyos gobernadores son antichavistas, con el propósito de imponer administraciones militares.
"El análisis de los diferentes incidentes evidencia el propósito de Chávez de asumir el control político y territorial de estados sobre los que no tiene dominio -le dijo a CAMBIO una fuente gubernamental-. Por eso no es extraño que las milicias de Chávez estén detrás del asesinato de ocho jóvenes futbolistas, la mayoría colombianos, previamente secuestrados en el Táchira el 24 de octubre del año pasado".
Analistas de Inteligencia sostienen que no se trata de incidentes aislados, pues tienen evidencia suficiente en el sentido de que la intención de Chávez y sus asesores cubanos es crear condiciones para lo que los militares llaman "guerra limitada". Es decir, un conflicto de poca duración que, dentro de su lógica, serviría para concitar la unidad de los venezolanos en torno al presidente Chávez, a quien cada día le es más difícil ocultar la grave crisis interna.
Por otra parte, algunos analistas del tema militar no descartan que Chávez esté siguiendo un libreto propio de la época de la Guerra Fría que consiste en una retórica belicista para mantener las tensiones, generar actos inamistosos y amenazantes como bloqueos y embargos económicos, y ejercer constante campaña de acción psicológica sobre la población para ambientar el conflicto. En este sentido, no se puede descartar que la incursión del helicóptero militar de la semana pasada haya sido una respuesta al vuelo de un supuesto avión espía estadounidense sobre Venezuela en el mes de diciembre, denunciado por Chávez.
De cualquier manera, para Colombia la confrontación militar con Venezuela sigue siendo un escenario improbable. No solo porque en vastos sectores de la Fuerza Armada del país vecino no hay ánimo belicista contra Colombia, sino porque las tropas de Chávez se encontrarían ante inmensa desventaja comparativa frente a un Ejército que, como el colombiano, tiene una mayor experiencia derivada de medio de siglo de guerra de guerrillas.
Si bien es cierto que Chávez le apuesta a la carrera armamentista y está dotando de equipos de alta tecnología a la Fuerza Aérea y a su Armada, los expertos en asuntos militares coinciden en que los procesos de entrenamiento son largos y complejos y que el entrenamiento jamás sustituye la experiencia en el combate.