La otra treta

Al llegar a la recta se observaron, separados por dos cuadras de distancia, y siguieron avanzando lentamente como para ganar tiempo y pensar en algo.

Por lo avanzado de la noche no podían devolverse, ya que ambos se dirigían a sus casas y el sitio de donde procedían ya debía estar cerrado, de modo que se siguieron acercando lentamente mientras pensaban en la forma de encarar el inminente peligro. Los latidos de sus corazones, al igual que sus pisadas, resonaban en el silencio de la calle de la que eran habitantes únicos.

Sus miradas se encontraron y sus cuerpos se aproximaban, si bien lenta, inexorablemente. La treta estaba pensada y actuaron simultáneamente: el uno introdujo sus manos, bajo la falda de la camisa, en la pretina del pantalón; el otro las escondió en la espalda. En ese momento los separaban unos cuantos metros y estaban llegando al punto central de la distancia inicial.

Ya en este lugar se saludaron con cierta frialdad y desconfianza, sin apretón de manos por razones obvias y se fueron distanciando, mirándose mutuamente por encima del hombro, con la misma lentitud del acercamiento.

Cuando alcanzaron el final de la recta sacaron sus manos y expresaron el ¡ufff! de la tranquilidad.

Fernando Bedoya - Florencia
Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa

Nació en Ibagué en 1950. Vive en Florencia. Es docente de la Institución Educativa San Francisco de Asís, en el área de Lengua Castellana y Literatura. Su cuento 'La otra treta' fue incluido en 'Cuadernos de Renata': Antología 2006-2007, y algunos de sus poemas hacen parte de la Antología de poetas caqueteños.

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