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Para Colombia, el Consejo de Seguridad representa la manzana envenenada. Si consiguiera volver multilateral la disputa bilateral, terminaría internacionalizando su propio conflicto. Y en esta cacería de pronunciamientos internacionales, el Gobierno colombiano puede dejar escapar la oportunidad que presenta el único ofrecimiento prometedor.
El Gobierno de Brasil no solo puso a disposición la mediación política. Marco Aurelio García, asesor del presidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva, aseveró que si Colombia y Venezuela acordaran un mecanismo de monitoreo de la frontera, "nosotros podemos ayudar con medios técnicos, como aviones de vigilancia". Esto constituye, sin duda, una oferta de despliegue preventivo, un instrumento de la diplomacia dirigido a contener hostilidades entre dos Estados y, valga decirlo, valorado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La desconfianza entre Venezuela y Colombia ha llegado a tal punto, que se torna esencial la presencia de un tercero neutral en la frontera misma. Este serviría como canal de información e instrumento de distensión y construcción de confianza. Si lo que queremos es avanzar hacia la convivencia pacífica, ¿por qué distraernos tanto en lo incierto y lejano, y desaprovechar lo concreto que tenemos a la mano?
Por Laura Gil,
analista internacional.