Rastros delatores

Colombia mantiene altos niveles de incautación de drogas ilícitas.

"¡El ministro de Defensa de Colombia debe ser por lo menos un retardado mental que sigue las instrucciones del imperio!", exclamó el domingo 25 de octubre, durante su programa habitual Aló, Presidente, el mandatario venezolano Hugo Chávez. El agravio fue lanzado como una respuesta a unas declaraciones hechas por el ministro colombiano Gabriel Silva, poco antes de viajar a Washington para entrevistarse con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, en el sentido de que el espacio aéreo venezolano esté siendo usado sin problema por el narcotráfico.  "El Gobierno -dijo Silva- está preocupado porque exista la posibilidad de casi un tráfico libre de aeronaves por territorio venezolano hacia Centroamérica".

"Nos preocupa muchísimo -agregó el Ministro- porque el esfuerzo nuestro ha logrado trancar de manera significativa el tráfico de droga por vía aérea y hoy en día nuestro principal desafío es el tráfico de drogas por mar, en lanchas rápidas y en semisumergibles".

En el mismo tono altisonante que suele usar contra Colombia, Chávez quiso restar toda importancia a las observaciones de Silva y dijo que la producción de cocaína "se ha duplicado y tecnificado desde que se inició el Plan Colombia. "Colombia ­-se mofó- dice que logró controlar los aviones del narcotráfico, pero que estos pasan ahora por Venezuela. ¿Será que vienen de la Luna? ¿De dónde vienen? ¡Salen de Colombia y van para Estados Unidos!".

Pero más allá de las acusaciones y los agravios, lo cierto es que la preocupación colombiana tiene una base técnica. Dos satélites de control continental llevan un registro diario de los vuelos no reportados a los aeropuertos y que, pese a que siempre no son detectados por radares de las fuerzas de seguridad, sí dejan rastro en los satélites. Esos rastros, conocidos técnicamente como trazas, quedan registrados en imágenes que sirven de guía a los países para tomar las medidas para evitar la vulneración de sus espacios aéreos.

Las pruebas

CAMBIO conoció los registros de vuelos ilegales detectados por uno de los satélites operados por el Comando Sur de Estados Unidos, con sede en Puerto Rico. De acuerdo con los expertos en el análisis de las trazas, demarcados por haces de luz, el espacio aéreo venezolano está prácticamente abierto a vuelos clandestinos del narcotráfico. El nivel de las trazas para el caso de ese país subió del 14%, en 2003, al 80% en 2008. El incremento fue coincidencialmente mayor después de 2006, cuando el gobierno de Hugo Chávez decidió cancelar todos los acuerdos de cooperación en el campo de la lucha antinarcóticos con Estados Unidos.

El fin de esos acuerdos supuso la salida de Venezuela de funcionarios de la agencia antinarcóticos DEA y de otros agentes dependientes del Gobierno de Estados Unidos.

Las cifras oficiales venezolanas sobre incautaciones de narcóticos contrastan, sin embargo, con los reportes de trazas de vuelos ilegales.

Días antes de la intervención de Chávez en Aló, Presidente, el ministro de Relaciones Interiores y de Justicia, Tareck El Aissami, dijo que después del retiro de la DEA de Venezuela la eficacia de las operaciones antinarcóticos aumentó hasta el punto de que en lo que va corrido del año las incautaciones llegan casi a las 50 toneladas, cifra que según él no tiene precedente en la historia de la lucha contra las mafias en su país.

Al estilo de Chávez, El Aissami también se defiende atacando y dice que las versiones sobre la posible tolerancia de Venezuela con las mafias del narcotráfico son obra del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), de Colombia, y de la propia DEA, y afirma que las dos agencias conforman "importantes carteles".

Sin embargo, los satélites que registran las trazas de los vuelos clandestinos de las organizaciones narcotraficantes son  validadores internacionales que suelen ser empleados constantemente por la Organización de Naciones Unidas para hacer sus evaluaciones sobre la manera como avanzan los programas antinarcóticos en el mundo entero. 

El más crítico

El ministro de Defensa de Venezuela, Tarek El Aissami, se ha convertido en el principal aliado de Chávez a la hora de cuestionar la efectividad de las autoridades colombianas en la lucha contra el narcotráfico. En septiembre pasado, luego de una incautación de más de 1.000 kilos de marihuana en ese país, El Aissami, afirmó que el DAS "es un importante cartel del narcotráfico". Y fue mucho más allá: "Tanto el DAS como el Departamento Antidrogas de Estados Unidos -dijo- se han convertido en carteles importantes para traficar drogas".

A la hora de cuestionar la acción de las autoridades colombianas, el Ministro declaró que "toda droga incautada en Venezuela sale de Colombia en total impunidad".

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