(Página 2 de 2)
Una presentación en detalle del tema, una vez se hicieron públicas las negociaciones, hubiese podido contribuir a un debate mucho más informado, más técnico y, de pronto, más correspondiente con las necesidades nacionales.
Pero se optó por una presentación politizada y desintonizada de las preocupaciones legítimas de los vecinos y de la región en general. En suma, una presentación muy típica de un gobierno que cree que sus altos índices de popularidad domésticos se traducen automáticamente en aquiescencia internacional y beneplácito regional. Lo más preocupante es que el Gobierno aún no cae en cuenta del daño que produjo y seguramente empleará la misma estrategia cuando otra coyuntura lo demande. No hay peores errores que aquellos de los que no se aprende.
Por Sandra Borda Guzmán,
profesora e investigadora.