Es 'Pambelé'

En los setenta, 'Kid Pambelé' fue considerado el mejor boxeador del mundo, libra por libra.

Antonio Cervantes triunfó en un deporte que, en contraste con el automovilismo, tiene sello olímpico, trascendencia y arraigo entre los colombianos.

No voté por Juan Pablo Montoya porque, sin desconocer sus triunfos, méritos y valía, creo que hay verdaderos atletas que en sus diferentes épocas hicieron más por el deporte nacional, nos pusieron en boca del mundo entero y fueron evidentemente superiores en disciplinas con sello olímpico y de mayor trascendencia y arraigo para nuestro pueblo y su identidad. 

Desde esta esquina editorial que hoy me prestan, lanzo un recto de derecha: no admite discusión, pienso, que Antonio Cervantes 'Kid Pambelé', es hasta hoy el deportista de todos los tiempos en Colombia. Su recorrido glorioso por los cuadriláteros del mundo lo respalda y también las cifras. Como la presentación de este número de CAMBIO es esa, la del mejor deportista colombiano de la historia, paso a los argumentos: El 'Kid Pambelé' reinó en dos etapas, de 1972 a 1976 y de 1977 a 1980, como el número uno del peso welter junior del mundo, ganando en casa de sus rivales en Asia y América.

Fue elegido en 1973 como el mejor boxeador, libra por libra, por encima de los gigantes pesos completos de aquellos tiempos, como Muhammad Alí, catalogado por mucho como 'el más grande' de la historia no solo en el ring sino en cualquier pista, campo o cancha.

'Pambelé' ganó 18 de 21 peleas de campeonatos mundiales y tiene un lugar de honor en el 'Salón de la fama', donde es considerado como uno de los dos mejores  welter junior de siempre, al lado del estelar mexicano Julio César Chávez.

'Pambelé' era temido, tanto que otro gigante como el panameño Roberto 'mano de piedra' Durán prefirió hacerse el de las gafas y pasar de largo por su categoría para no arriesgarse. Con los guantes puestos, Cervantes no le sacó el cuerpo a nadie y le enseñó al planeta que los colores de nuestra bandera eran el amarillo, el azul y el rojo porque los lució hasta en su pantaloneta.

Ya sé que me dirán que perdió el combate contra las drogas y que muchas veces ha parecido que la vida le tira la toalla; que ese no es el ejemplo que un deportista le debe dar a la juventud, y tal... Ya sé que incluso el oro olímpico de María Isabel Urrutia es el premio deseado por cualquier deportista de élite. Pero como el tema no es ese, me quedo con la figura de 'pantera', con las 140 libras de fibra muscular y el recto de derecha como un mazo de 'Pambelé'.   

Juan Pablo Montoya es un grande, no lo duden, pero para nosotros la Indy Car existió cuando él participó y ya no importa. Para nosotros existieron las 500 Millas de Indianápolis cuando él bebió la leche del campeón, pero cuando no participó, la carrera no salía ni en una fracción de segundo de los noticieros. Ahora, que lucha en la Nascar (hace dos años el grueso de la afición deportiva local ni sabía qué era eso) y sin haber ganado ni una sola carrera en la temporada, calenturientos, ya lo ponemos como el mejor deportista de la historia nacional. Guardadas las proporciones, si fuera por títulos, hasta Faustino el 'Tino' Asprilla en el deporte rey, el fútbol, lo supera y lejos.

Por Gabriel Meluk, editor de Deportes de 'El Tiempo'.