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Y para redondear la faena, el 2 de marzo, mes y medio antes de que se cerrara la convocatoria para 'riego y drenaje' para 2009, Dávila Jimeno le arrendó a la novia de su hijo, la actriz Valerie Domínguez, 110 hectáreas de la finca La Faena por un millón de pesos mensuales. La dirección de contacto que la ex reina certificó ante el Ministerio es la misma de la sede empresarial de la familia Dávila en Santa Marta. Para el proyecto presentado por la ex reina -similar a todos los demás- fueron adjudicados 306 millones de pesos.
"Es indudable que se presentó parcelación de tierras -dice un consultor que conoce el programa-. Como cada proyecto solo podía recibir hasta 600 millones, dividieron la finca para obtener más recursos y esa jugada les sirvió para multiplicar los subsidios".
Tierra es pasión
No solo la familia Dávila Jimeno es una de las grandes beneficiadas con recursos públicos en Magdalena. También la familia de Alfredo Lacouture Dangond, padre de María Claudia Lacouture Pinedo, actual directora del programa Colombia es Pasión. La familia no solo recibió subsidios de Agro Ingreso Seguro en cabeza de varios miembros sino por medio de sus empresas. Alfredo Lacouture Dangond recibió 474 millones de pesos en subsidios en 2007, y 457 en 2008; su esposa Isabel Mónica Pinedo, 399 millones en 2008; sus hijos Alberto Mario, 471 millones en 2007 y 366 en 2008, Victoria Eugenia, 353 millones en 2008, y Alfredo Luis 412 millones en 2008. Todos fueron adjudicados para proyectos de riego y drenaje en Pueblo Viejo, una población que, según el programa presidencial Acción Social, alberga a cerca de 3.000 desplazados por la violencia.
Los Lacouture también recibieron subsidios no reembolsables por medio de dos empresas de su propiedad: C.I. El Roble, 472 millones de pesos en 2007 y 416 en 2008, y C.I. Palomino S.A., 479 millones en 2008, de cuya junta directiva hace parte la directora de Colombia es Pasión. Por otra parte, la familia Lacouture tiene relaciones comerciales con empresas que también recibieron subsidios, como FMP y Cía., V.C. y Cía., y V.F. S.A., en las que, según dicen en círculos empresariales de Santa Marta, también tendrían intereses. "Muchas familias obtuvieron esos subsidios porque no había prohibiciones establecidas, pero hoy se ve que la política fue mal diseñada -dice Daniel Montoya, coordinador de Agro Ingreso Seguro en el IICA-. Nosotros lo que hicimos fue aplicarla".
Magdalena, con 2,3 millones de hectáreas, de las cuales 1,3 millones están dedicadas a la ganadería y 200.000 a la agricultura, aparece como el segundo departamento más beneficiado por los subsidios para proyectos de riego y drenaje en 2007 y 2008: cerca de 21.000 millones de pesos, de los cuales más del 80 por ciento terminaron en manos de cuatro familias.
Este año hay subsidios aprobados para 100 proyectos, y dentro de ellos figuran más de 1.571 millones para Magdalena, una cifra menor comparada con las de los dos años anteriores pero que tiene una explicación: los que recibieron subsidios en 2007 y 2008 no podían presentarse a la convocatoria para 2009. "No les dieron más porque se dieron cuenta de que la mayoría de los recursos estaban quedando en manos de unos pocos y eso era descarado", le dijo a CAMBIO una analista del programa.
Polo en Bogotá
Los Vives, de gran influencia política y social en Magdalena y algunos de cuyos miembros han ocupado cargos públicos o de elección popular, es otra de las familias que más subsidios recibió el año pasado del programa Agro Ingreso Seguro: más de 13.000 millones de pesos.
A título personal, Alfonso Vives Caballero recibió 437 millones de pesos; Alfonso González Vives, 400 millones; Andrés Felipe Vives Prieto, 409 millones, y José Francisco Vives Lacouture, 552 millones. Otros miembros de la familia los recibieron por medio de empresas: Proyectos Agrícolas Inmobiliarios G y V, 350 millones; Agropecuaria Mavil S.A., 429 millones; Agropecuaria Inmobiliaria Almaja S.A., 406 millones; Comercializadora de Banano y Palma, 419 millones; Inversiones Santa Inés, 788 millones, y Orlandesca S.A., 355 millones, entre otras. Todos fueron para proyectos de riego y drenaje en la zona bananera. Y también obtuvieron millonarios recursos para proyectos en Cesar (ver recuadro).
Personas cercanas a los Vives y empresarios del sector consultados por CAMBIO en Santa Marta, aseguran que la familia, que apoyó las campañas del presidente Álvaro Uribe, tiene una ficha clave en el Ministerio de Agricultura.
Se trata de Carlos Manuel Polo, un ingeniero civil especializado en Ciencias Agropecuarias que fue alcalde de Santa Marta en 1988 durante seis meses, y subgerente de Infraestructura del Incoder -adscrito al Ministerio de Agricultura- entre el 1º de septiembre de 2005 y el 31 de diciembre de 2007. Hoy figura como contratista del Ministerio de Agricultura y desde cuando Andrés Felipe Arias puso en marcha Agro Ingreso Seguro en 2007, Polo sirve de enlace entre el Ministerio y el IICA, operador del programa de "riego y drenaje". La presencia de Polo en esa entidad -el IICA- es relevante porque la defensa del programa Agro Ingreso Seguro se basa en su supuesta independencia frente al Gobierno y en su capacidad técnica: el IICA interviene tanto en la definición de los proyectos que se apoyan, como en su seguimiento posterior.
Polo llegó al Ministerio por sus conexiones con Luis Eduardo Vives, vinculado al proceso de la 'parapolítica' y hoy en libertad condicional. En diálogo con CAMBIO, señaló: "No niego mi amistad con Luis Eduardo Vives; mi abuelo, mi padre y yo hemos sido amigos de esa casa". Y agregó que "esa relación no compromete los intereses del Ministerio y mucho menos los del IICA". Desconocido en los círculos políticos de Bogotá, en Santa Marta, de donde es oriundo, es conocido no solo por haber estado unos meses de alcalde, sino porque una sociedad familiar adelanta un proyecto inmobiliario en el barrio Bella Vista, uno de los más exclusivos de la ciudad: un edificio de 25 lujosos apartamentos, cuyo valor promedio es de 600 millones de pesos, y 50 parqueaderos. La súbita prosperidad económica de Polo no deja de sorprender a quienes hace solo seis años lo conocieron como un consultor que vivía de esporádicos contratos de asesoría agrícola. "Su suerte comenzó a cambiar cuando llegó al Incoder y luego pasó al Ministerio -le dijo a CAMBIO un empresario de Santa Marta-. Hoy, además de ser contratista del Estado, es un próspero constructor".