Las cartas de la oposición

Carlos Gaviria y Rafael Pardo

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Este domingo 27 de septiembre, los dos principales partidos de la oposición, el Partido Liberal y el Polo Democrático, celebrarán sendas consultas internas para escoger a los candidatos únicos para las elecciones presidenciales del próximo año. A partir del lunes, la oposición contará con dos líderes que, a la cabeza de un bloque de 28 senadores, tendrán la muy difícil misión de enfrentar al presidente Uribe, que registra índices de aceptación del 70 por ciento.

¿Cuál es el escenario político que enfrentarán el Partido Liberal y el Polo después de sus primarias? ¿Cuáles las cartas y estrategias que podrían jugar en los próximos meses? En otras palabras, después de las internas del domingo, ¿qué le espera a la oposición?

No son buenos tiempos para ejercer la oposición. Los 10 precandidatos presidenciales -siete liberales y tres polistas- que se disputan el domingo los estandartes rojo  y amarillo, no aparecen entre las opciones preferidas por el electorado. En forma consistente, las encuestas registran tanto al presidente Uribe como a los aspirantes uribistas a la cabeza del pelotón de candidatos, en una clara muestra del apoyo popular a la actual administración.

Hasta el momento, el único aspirante que les compite es el ex alcalde de Medellín  Sergio Fajardo, quien se ha negado a posicionarse en el bloque opositor e intenta colarse por el camino del medio. "Ni uribista, ni antiuribista", ha sido su consigna.

Algunos analistas expresan preocupación por el futuro de los opositores. El historiador Eduardo Posada Carbó, opuesto a un tercer mandato de Uribe, en reciente columna de El Tiempo destaca la importancia estratégica de las consultas del 27 como "oportunidades para que las voces de la alternación ganen su debido protagonismo". Por su parte, el  politólogo Francisco Gutiérrez Sanín, en su columna de El Espectador, sostuvo hace pocos días que en los países donde han aparecido personalidades providenciales como Uribe, "la oposición se ha demorado un largo período en entender el fenómeno con el que estaba lidiando, y en preguntarse sin hacer cuentas alegres cómo responder a él". 

Pero además de los reportes de la intención de voto, en las citas electorales de este domingo la decisión de liberales y polistas va más allá de quiénes serán sus candidatos presidenciales. Será también una forma de dirimir las tensiones internas de cada organización -samperistas vs. gaviristas en el Partido Liberal, y moderados vs. radicales en el Polo-, y de escoger la línea que seguirá cada partido con miras a las presidenciales: los liberales hacia una convergencia con otros grupos políticos contrarios a la segunda reelección como Cambio Radical y/o los tres ex alcaldes de Bogotá, y el Polo si su candidato va solo a la primera vuelta o si busca alianzas programáticas.

El día después

Durante meses, el ex senador Rafael Pardo ha liderado las encuestas del liberalismo con una holgada diferencia, y todo parece indicar que el ex ministro será el candidato de los rojos. Pero la batalla liberal, que tiene como telón de fondo el pulso entre los ex presidentes Ernesto Samper y César Gaviria, ha sido virulenta y llena de graves acusaciones que, sin duda, han dejado hondas heridas.

Para empezar, han sido recurrentes los señalamientos que varios precandidatos le han hecho al jefe del Partido por su supuesta parcialidad a favor de la candidatura de Pardo quien, además, ha sido blanco de ataques del también aspirante Aníbal Gaviria. El ex gobernador de Antioquia denunció que la campaña del ex Ministro recibió el apoyo del controvertido dirigente antioqueño César Pérez García, lo cual, según sus palabras, le genera "talanqueras morales" para apoyar a Rafael Pardo si este gana la consulta. Y el lunes de esta semana, el senador y precandidato Héctor Helí Rojas disparó alarmas sobre posibles apoyos a algunas campañas por parte de congresistas detenidos en el proceso de la 'parapolítica'.

Si bien eran de esperarse este tipo de enfrentamientos, existe el peligro de que las heridas abiertas no puedan cerrarse después de la consulta. Las acusaciones de parcialidad contra el ex presidente Gaviria no solo le restan legitimidad al proceso sino que debilitan la unidad partidista, objetivo último de las elecciones internas. No obstante, precandidatos como Alfonso Gómez Méndez, quien no ha perdido oportunidad para echarle pullas a Pardo, ha reafirmado su intención de apoyar al ganador sin importar las diferencias durante la campaña. El ex Fiscal advierte que no puede repetirse la historia de 2006, cuando Pardo y Rodrigo Rivera -hoy en el uribismo- "dejaron solo a Horacio Serpa", ganador de la consulta.

La brecha es tal, que hasta la jefatura de Gaviria podría estar en entredicho. Si las tendencias antigaviristas logran un importante caudal de votos, la posibilidad de una disidencia podría ganar impulso. Superar estas desconfianzas mutuas y garantizar la unidad son los retos que enfrentarán el ganador y los seis perdedores del domingo.

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