Superadas las consultas, el liberalismo y el Polo enfrentan el reto de derrotar al uribismo.
Este domingo 27 de septiembre, los dos principales partidos de la oposición, el Partido Liberal y el Polo Democrático, celebrarán sendas consultas internas para escoger a los candidatos únicos para las elecciones presidenciales del próximo año. A partir del lunes, la oposición contará con dos líderes que, a la cabeza de un bloque de 28 senadores, tendrán la muy difícil misión de enfrentar al presidente Uribe, que registra índices de aceptación del 70 por ciento.
¿Cuál es el escenario político que enfrentarán el Partido Liberal y el Polo después de sus primarias? ¿Cuáles las cartas y estrategias que podrían jugar en los próximos meses? En otras palabras, después de las internas del domingo, ¿qué le espera a la oposición?
No son buenos tiempos para ejercer la oposición. Los 10 precandidatos presidenciales -siete liberales y tres polistas- que se disputan el domingo los estandartes rojo y amarillo, no aparecen entre las opciones preferidas por el electorado. En forma consistente, las encuestas registran tanto al presidente Uribe como a los aspirantes uribistas a la cabeza del pelotón de candidatos, en una clara muestra del apoyo popular a la actual administración.
Hasta el momento, el único aspirante que les compite es el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, quien se ha negado a posicionarse en el bloque opositor e intenta colarse por el camino del medio. "Ni uribista, ni antiuribista", ha sido su consigna.
Algunos analistas expresan preocupación por el futuro de los opositores. El historiador Eduardo Posada Carbó, opuesto a un tercer mandato de Uribe, en reciente columna de El Tiempo destaca la importancia estratégica de las consultas del 27 como "oportunidades para que las voces de la alternación ganen su debido protagonismo". Por su parte, el politólogo Francisco Gutiérrez Sanín, en su columna de El Espectador, sostuvo hace pocos días que en los países donde han aparecido personalidades providenciales como Uribe, "la oposición se ha demorado un largo período en entender el fenómeno con el que estaba lidiando, y en preguntarse sin hacer cuentas alegres cómo responder a él".
Pero además de los reportes de la intención de voto, en las citas electorales de este domingo la decisión de liberales y polistas va más allá de quiénes serán sus candidatos presidenciales. Será también una forma de dirimir las tensiones internas de cada organización -samperistas vs. gaviristas en el Partido Liberal, y moderados vs. radicales en el Polo-, y de escoger la línea que seguirá cada partido con miras a las presidenciales: los liberales hacia una convergencia con otros grupos políticos contrarios a la segunda reelección como Cambio Radical y/o los tres ex alcaldes de Bogotá, y el Polo si su candidato va solo a la primera vuelta o si busca alianzas programáticas.
El día después
Durante meses, el ex senador Rafael Pardo ha liderado las encuestas del liberalismo con una holgada diferencia, y todo parece indicar que el ex ministro será el candidato de los rojos. Pero la batalla liberal, que tiene como telón de fondo el pulso entre los ex presidentes Ernesto Samper y César Gaviria, ha sido virulenta y llena de graves acusaciones que, sin duda, han dejado hondas heridas.
Para empezar, han sido recurrentes los señalamientos que varios precandidatos le han hecho al jefe del Partido por su supuesta parcialidad a favor de la candidatura de Pardo quien, además, ha sido blanco de ataques del también aspirante Aníbal Gaviria. El ex gobernador de Antioquia denunció que la campaña del ex Ministro recibió el apoyo del controvertido dirigente antioqueño César Pérez García, lo cual, según sus palabras, le genera "talanqueras morales" para apoyar a Rafael Pardo si este gana la consulta. Y el lunes de esta semana, el senador y precandidato Héctor Helí Rojas disparó alarmas sobre posibles apoyos a algunas campañas por parte de congresistas detenidos en el proceso de la 'parapolítica'.
Si bien eran de esperarse este tipo de enfrentamientos, existe el peligro de que las heridas abiertas no puedan cerrarse después de la consulta. Las acusaciones de parcialidad contra el ex presidente Gaviria no solo le restan legitimidad al proceso sino que debilitan la unidad partidista, objetivo último de las elecciones internas. No obstante, precandidatos como Alfonso Gómez Méndez, quien no ha perdido oportunidad para echarle pullas a Pardo, ha reafirmado su intención de apoyar al ganador sin importar las diferencias durante la campaña. El ex Fiscal advierte que no puede repetirse la historia de 2006, cuando Pardo y Rodrigo Rivera -hoy en el uribismo- "dejaron solo a Horacio Serpa", ganador de la consulta.
La brecha es tal, que hasta la jefatura de Gaviria podría estar en entredicho. Si las tendencias antigaviristas logran un importante caudal de votos, la posibilidad de una disidencia podría ganar impulso. Superar estas desconfianzas mutuas y garantizar la unidad son los retos que enfrentarán el ganador y los seis perdedores del domingo.
Pero si en el liberalismo llueve, en el Polo no escampa. El senador y precandidato Gustavo Petro se ha quejado por la falta de garantías por parte del presidente del Partido, el senador Jaime Dussán, quien se matriculó con la aspiración del precandidato que va liderando las encuestas, el ex magistrado Carlos Gaviria. Quebrar la neutralidad necesaria para arbitrar la consulta interna es, en palabras de Petro, "una brochada de Dussán".
Por lo pronto y no obstante el intenso trabajo proselitista de Petro, se requeriría un enorme repunte en los próximos días para que la aspiración de Gaviria fuera derrotada. Al fin de cuentas, la tendencia que representa concentra la mayoría parlamentaria del Polo, sus maquinarias organizadas y sus organizaciones sociales de base.
La consulta profundizó e hizo públicas las diferencias entre las dos grandes concepciones de la izquierda democrática que cohabitan en el Partido: una radical, heredera de la Guerra Fría, que apoya a Gaviria, y otra moderada, más ajustada a los nuevos tiempos, que respalda a Petro. De imponerse la primera en la consulta, no es muy claro el camino futuro del senador Petro, pero si decidiera abandonar el Polo y no trabajar para la campaña de Gaviria, tendría que asumir un costo muy alto cuando el juego está muy avanzado.
Liberales y polistas enfrentan desde el próximo lunes un complejo "día después". La disyuntiva de los dos partidos entre agudizar las tendencias o garantizar la unidad, solo podrían resolverla los caudales finales de votación. Pero aún si la disyuntiva de cada uno se resuelve por la unidad, las dos fuerzas opositoras se verán enfrentadas al dilema de si deben o no llegar a la primera vuelta con un candidato único de oposición.
¿Todos contra Uribe?
La incertidumbre sobre la suerte del referendo genera dos escenarios de análisis: uno con el presidente Uribe en la contienda y el otro sin él. El primero implica duros desafíos estratégicos para los enemigos de la segunda reelección, el segundo dibuja un panorama más equilibrado entre los distintos aspirantes uribistas y opositores.
Para algunos analistas, si el Primer Mandatario supera los obstáculos y es candidato en la primera vuelta, la oposición se vería obligada a llegar unida bajo un solo nombre si quiere un resultado decoroso. "Una posible alianza entre el Partido Liberal y el Polo estará mediada por Uribe -dice el analista político Pedro Medellín.- Si Uribe es candidato, gane Gaviria o gane Petro, la convergencia entre el Polo y los liberales se dará casi automáticamente porque ningún partido en solitario tiene opción de ganarle al Presidente".
Una opinión semejante expresa César Valderrama, director ejecutivo de la firma encuestadora Datexco: "Los que desean oponerse al presidente Uribe deben unirse, porque solo unidos podrían eventualmente tener una posibilidad en el enfrentamiento electoral". Posada Carbó, por su parte, dice que hay que abordar el escenario electoral con un presidente-candidato para "configurar el ambiente de convergencia que exige el reto de la sucesión presidencial". Gutiérrez Sanín advierte que los opositores deberían entender que "con un candidato único de pronto, de pronto, podrán jugar un papel digno", pues con dos "serán aplastados" y con tres "harán el ridículo". Y el analista Álvaro Forero sostiene que "solo con un candidato de tendencia de centro la oposición podrá competir con el uribismo por la franja independiente y los ex liberales, y aspirar a empujar al uribismo hacia la derecha para reducirle el tamaño del potencial electoral".
Menudo reto para Pardo y Gaviria, los más probables líderes de la oposición: encontrar una forma de llegar con candidato único a la primera vuelta presidencial en mayo de 2010. Pardo entiende el reto y por eso defiende la consulta interpartidista entre los candidatos del Partido Liberal, Germán Vargas Lleras de Cambio Radical y el que salga de los 'tres tenores' -'Lucho' Garzón, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa-. Abrirse a las alianzas implica una estrategia de mano tendida que, según declaraciones de los últimos días, será bien recibida tanto por Vargas Lleras como por los ex alcaldes de Bogotá.
Según Forero, "si Pardo logra cerca de un millón de votos, tiene altas posibilidades de ganar la consulta interpartidista, e independientemente del resultado, el liberalismo habrá recuperado el centro político, así el uribismo arrase en las elecciones parlamentarias".
En cuanto a Gaviria, su posición ha sido la de ir solo a la primera vuelta para mantener la identidad del Partido, pero según algunos analistas esto es suicida. "Carlos Gaviria no tiene escenario político porque Fajardo, Vargas, 'los trillizos' y Pardo se tomarán el espacio antiuribe, antirrelección y de centro -asegura Forero-. Gaviria se quedaría solo, en la izquierda pura, sin chance de pensar en segunda vuelta si no entra en la coalición antiuribe en primera vuelta. De no hacerlo, tendría que 'regalar' el apoyo a quien compita con el uribismo en segunda vuelta". Pero el ex magistrado insiste en que el Polo debe preservar su programa y descarta su participación en una consulta interpartidista antes de la primera vuelta. "Mi temor es que por una simple alianza mecánica y burocrática se disuelvan los principios de los partidos", asegura el precandidato, que se reafirma en que esa decisión fue adoptada por el II Congreso del Partido.
Si la votación del domingo confirma las tendencias y Rafael Pardo y Carlos Gaviria ganan las consultas de sus partidos, estos transitarán por caminos distintos en los próximos meses. Mientras los liberales le apostarían a la consulta interpartidista, los polistas seguirían su marcha hacia la primera vuelta. La pregunta es si la división de la oposición la condena a una inevitable derrota.
Estrategias y mensajes
En el horizonte de posibles alianzas, una de la corriente liberal-centrista de Rafael Pardo con la izquierda radical de Carlos Gaviria sería un matrimonio muy forzado para el electorado. Al contrario, una eventual unión con Vargas Lleras y "los tenores" podría configurar una opción creíble, en especial en materia de política de seguridad.
En general, los analistas consideran que los candidatos de la oposición están prácticamente obligados a presentar un programa de seguridad alternativo al de Uribe.
"La oposición debe entender qué es lo que Uribe está haciendo bien", dice Gutiérrez Sanín. Sería una equivocación pensar que puede estructurarse una campaña de oposición regalándole al Primer Mandatario el monopolio de la seguridad. Las credenciales de Pardo y Vargas Lleras, así como la experiencia en seguridad ciudadana de los tres ex alcaldes, constituirían una base sólida para debatirle al uribismo unas políticas que pretenden presentar como de su dominio exclusivo.
Sin embargo, algunos creen que no conviene competirle al Presidente en un área en que los ciudadanos le otorgan el mayor reconocimiento, y que habría que abrir fuegos en campos como el de la corrupción -el Gobierno ha estado comprometido en graves escándalos como las 'chuzadas' del DAS, la 'parapolítica' y la 'Yidispolítica, y la feria de las notarías, entre muchos otros- y como el del manejo de la economía, el desempleo y la salud. Pese a que estos asuntos serían una veta interesante para explotar por la oposición, algunos analistas consideran que sería muy difícil centrar el debate de la campaña en esos temas, por importantes que sean, para impedir que se convierta en plebiscito en favor del Presidente, pues iría en contra de lo que la opinión pública mayoritaria apoya en estos momentos.
Por otra parte, el referendo mismo podría ser una plataforma de unión para las distintas fuerzas opositoras. Como lo afirma el ex magistrado Gaviria, "el Polo y el Partido Liberal podrían trabajar unidos en ese propósito común". Es decir, contra el referendo reeleccionista. El rechazo a un tercer mandato del Presidente es factor de unión de todos los que no están bajo la sombrilla de la coalición uribista.
Sin embargo, en la mecánica electoral como en la escogencia de la agenda el camino de la oposición es empinado y está sembrado de espinas. Tanto Rafael Pardo como Carlos Gaviria han desarrollado campañas duras contra la Casa de Nariño y esa polarización les está costando el respaldo de la mayoría de los que aprueban la gestión de Uribe. "Si Pardo y Gaviria son los elegidos, Uribe se verá beneficiado", asegura Valderrama.
Independientemente de la consulta interpartidista y de la formulación de una política de seguridad alternativa, derrotar a Uribe, con sus altos niveles de popularidad, el control de la mayoría del Congreso y un discurso simple y potente, es una tarea titánica en la que hasta ahora los opositores llevan las de perder.