(Página 3 de 3)
Según Forero, "si Pardo logra cerca de un millón de votos, tiene altas posibilidades de ganar la consulta interpartidista, e independientemente del resultado, el liberalismo habrá recuperado el centro político, así el uribismo arrase en las elecciones parlamentarias".
En cuanto a Gaviria, su posición ha sido la de ir solo a la primera vuelta para mantener la identidad del Partido, pero según algunos analistas esto es suicida. "Carlos Gaviria no tiene escenario político porque Fajardo, Vargas, 'los trillizos' y Pardo se tomarán el espacio antiuribe, antirrelección y de centro -asegura Forero-. Gaviria se quedaría solo, en la izquierda pura, sin chance de pensar en segunda vuelta si no entra en la coalición antiuribe en primera vuelta. De no hacerlo, tendría que 'regalar' el apoyo a quien compita con el uribismo en segunda vuelta". Pero el ex magistrado insiste en que el Polo debe preservar su programa y descarta su participación en una consulta interpartidista antes de la primera vuelta. "Mi temor es que por una simple alianza mecánica y burocrática se disuelvan los principios de los partidos", asegura el precandidato, que se reafirma en que esa decisión fue adoptada por el II Congreso del Partido.
Si la votación del domingo confirma las tendencias y Rafael Pardo y Carlos Gaviria ganan las consultas de sus partidos, estos transitarán por caminos distintos en los próximos meses. Mientras los liberales le apostarían a la consulta interpartidista, los polistas seguirían su marcha hacia la primera vuelta. La pregunta es si la división de la oposición la condena a una inevitable derrota.
Estrategias y mensajes
En el horizonte de posibles alianzas, una de la corriente liberal-centrista de Rafael Pardo con la izquierda radical de Carlos Gaviria sería un matrimonio muy forzado para el electorado. Al contrario, una eventual unión con Vargas Lleras y "los tenores" podría configurar una opción creíble, en especial en materia de política de seguridad.
En general, los analistas consideran que los candidatos de la oposición están prácticamente obligados a presentar un programa de seguridad alternativo al de Uribe.
"La oposición debe entender qué es lo que Uribe está haciendo bien", dice Gutiérrez Sanín. Sería una equivocación pensar que puede estructurarse una campaña de oposición regalándole al Primer Mandatario el monopolio de la seguridad. Las credenciales de Pardo y Vargas Lleras, así como la experiencia en seguridad ciudadana de los tres ex alcaldes, constituirían una base sólida para debatirle al uribismo unas políticas que pretenden presentar como de su dominio exclusivo.
Sin embargo, algunos creen que no conviene competirle al Presidente en un área en que los ciudadanos le otorgan el mayor reconocimiento, y que habría que abrir fuegos en campos como el de la corrupción -el Gobierno ha estado comprometido en graves escándalos como las 'chuzadas' del DAS, la 'parapolítica' y la 'Yidispolítica, y la feria de las notarías, entre muchos otros- y como el del manejo de la economía, el desempleo y la salud. Pese a que estos asuntos serían una veta interesante para explotar por la oposición, algunos analistas consideran que sería muy difícil centrar el debate de la campaña en esos temas, por importantes que sean, para impedir que se convierta en plebiscito en favor del Presidente, pues iría en contra de lo que la opinión pública mayoritaria apoya en estos momentos.
Por otra parte, el referendo mismo podría ser una plataforma de unión para las distintas fuerzas opositoras. Como lo afirma el ex magistrado Gaviria, "el Polo y el Partido Liberal podrían trabajar unidos en ese propósito común". Es decir, contra el referendo reeleccionista. El rechazo a un tercer mandato del Presidente es factor de unión de todos los que no están bajo la sombrilla de la coalición uribista.
Sin embargo, en la mecánica electoral como en la escogencia de la agenda el camino de la oposición es empinado y está sembrado de espinas. Tanto Rafael Pardo como Carlos Gaviria han desarrollado campañas duras contra la Casa de Nariño y esa polarización les está costando el respaldo de la mayoría de los que aprueban la gestión de Uribe. "Si Pardo y Gaviria son los elegidos, Uribe se verá beneficiado", asegura Valderrama.
Independientemente de la consulta interpartidista y de la formulación de una política de seguridad alternativa, derrotar a Uribe, con sus altos niveles de popularidad, el control de la mayoría del Congreso y un discurso simple y potente, es una tarea titánica en la que hasta ahora los opositores llevan las de perder.