Por qué no les creen a los columnistas con respecto al gobierno de Uribe y a su eventual reelección

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No hay dos términos más recursivos y prestigiosos que "opinión pública"  para avalar tesis, puntos de vista, percepciones. Y aunque no es fácil explicar con precisión en qué consiste, se considera que las encuestas son el instrumento por excelencia para medirle el pulso a la ciudadanía, para recoger juicios más o menos generalizados, para establecer en términos cuantitativos qué piensa una muestra representativa de la sociedad -escogida mediante métodos científicos-  sobre los asuntos del Gobierno, sus políticas, su gestión, sobre los dirigentes políticos, las instituciones, sus preferencias electorales, sus expectativas...

Las encuestas reflejan opiniones compartidas por la mayoría, y en ese sentido expresan un grado de legitimidad sobre los asuntos consultados. De ahí que se hayan convertido para la cúpula del gobierno de Álvaro Uribe en factor de legitimación de la teoría del "Estado de opinión como fase superior del Estado de derecho", la doctrina uribista de la democracia y sobre la cual cabalgan él y sus seguidores para justificar la segunda reelección.

Según la más reciente encuesta Invamer-Gallup, la popularidad del presidente Uribe se mantiene estable en 68 por ciento, pero el margen de personas que votaría a favor de un eventual tercer mandato cayó siete puntos y quedó en 76 por ciento. Y según el Opinómetro-Datexco, subió seis puntos en los últimos cuatro meses y registró 54 por ciento en la intención de voto. Así las cosas, la doctrina uribista parece justificada y respaldada por esa fuente sagrada del poder en que el Gobierno ha convertido a las mayorías.  -ero si las encuestas indican una opinión mayoritariamente favorable a la segunda reelección, las columnas de prensa reflejan todo lo contrario y en este sentido si la reelección de Uribe corriera por cuenta de los columnistas, no sería candidato presidencial por tercera vez. A diferencia de lo que ocurrió con la primera reelección, que contó con el apoyo de buena parte de los 'opinadores' de la prensa escrita -columnistas y editorialistas-, en esta oportunidad parece haber consenso en contra de un tercer mandato consecutivo.

Esto puede constatarse mediante la lectura de las columnas publicadas en diferentes diarios el fin de semana pasado, tras la aprobación del referendo reeleccionista en la Cámara de Representantes en medio de denuncias de la oposición por irregularidades y ofrecimiento de prebendas burocráticas. Y no se trata de los ya tradicionales críticos del Gobierno, como Rudolf Hommes, María Jimena Duzán, Ramiro Bejarano, Daniel Coronell, Héctor Abad, Cristina de la Torre o Felipe Zuleta. Se trata también de reconocidos uribistas como Mauricio Vargas y la misma María Isabel Rueda, y de 'moderados' como Enrique Santos Calderón, que desde las páginas editoriales de El Tiempo apoyó la reelección inmediata. Los tres ya se bajaron del bus y expresaron su desacuerdo con la segunda reelección. 

 "Conmigo no cuenten", tituló Rueda su columna del domingo en El Tiempo: "Desde ya anuncio que no votaré nuevamente por el presidente Uribe, admirándolo como lo admiro y agradeciéndole como le agradezco por todo lo que indudablemente ha hecho por el país", escribió. Ese mismo día, Santos dijo: "Respaldé su primera reelección, pero hoy me causa escalofrío que sienta que dos no fueron suficientes y busque, a cualquier precio, un tercer mandato". Y Daniel Samper, por su parte, volvió a manifestar su desacuerdo con la re-reelección que "ha impuesto los trucos y el 'todo vale' ".

Desde las páginas de El Espectador también se oyeron las voces de reproche. Felipe Zuleta volvió a la carga: "El Sr. Uribe se va a quedar en el poder, con referendo o sin él, con decisión favorable de la Corte Constitucional o sin ella, con la bendición o no de la Registraduría, con los siete millones de votos o sin el favor popular...". Zuleta hace parte del que pudiera llamarse el club anti-reelección: María Jimena Duzán y Daniel Coronell, de Semana; Ramiro Bejarano, de El Espectador; Juan Manuel López Caballero, de El Heraldo; María Elvira Bonilla, de El País de Cali; León Valencia, de El Colombiano y El Tiempo, y Claudia López, de El Tiempo, entre muchos otros.

Razones del divorcio

Tal vez nunca como ahora se había presentado un divorcio tan grande entre la opinión mayoritaria que reflejan las encuestas y las posiciones de los columnistas y de otros líderes de opinión con respecto al gobierno de Uribe y concretamente a su eventual segunda reelección. Las explicaciones son muchas y van desde el enorme poder mediático del Presidente, hasta la crisis de los partidos y de la representación democrática que permitió que una figura carismática y autoritaria como la suya jugara de independiente, por fuera de su partido de origen, y llegara a la Presidencia con una promesa de mayor participación ciudadana en la definición de las tareas públicas y un discurso de mano dura que canalizó e interpretó el rechazo a las Farc tras el fracaso de las conversaciones del Caguán.

Álvaro Forero, analista político y columnista de El Espectador, señala tres principales razones que explicarían ese divorcio: primero, que en Colombia se instaló la política mediática que favorece a Uribe porque "es una figura que tiene mil manifestaciones cinematográficas que no tienen otros líderes políticos";  segundo, que el Presidente se comporta y tiene los valores del líder militar, que tienen  mucho peso en una situación de conflicto interno como la colombiana, y tercero,  que es el primer presidente que representa los valores de los colombianos -machistas, conservadores, rezanderos, pragmáticos y utilitaristas, que se mueven por resultados-. "Las bases se sienten interpretadas por él", asegura Forero.

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