Las Farc aumentan el reclutamiento de menores para sustituir desertores

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Para salvar a sus hijos de ser reclutados, los padres los dejan en internados o en hogares especiales que cuentan con el apoyo de Pastoral Social de la Iglesia católica, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y el Programa Mundial de Alimentos. Otros terminan en campamentos de desplazados o en casas de familiares.

"Desde hace tres años tomé una decisión con mis niños: cuando van a cumplir 10 años los subo en un bus y los mando a vivir donde familiares en Bogotá -le contó a CAMBIO una madre-. Así he salvado a tres". Para muchos padres, la separación, no volver a ver a sus hijos es lo mejor. Mientras tanto, muchas otras lloran en silencio a los hijos que les arrebataron las Farc.

Reclutamiento paramilitar

El reclutamiento de niños fue práctica común de las Auc y ahora de las bandas emergentes. "Nuevos narcoparamilitares necesitan mano de obra más barata, y la más fácil de explotar, usar y eliminar son los niños", dice el informe de Codhes. Fredy Rendón Herrera, 'el Alemán', ex jefe del bloque Élmer Cárdenas, admitió haber tenido en sus filas a 358 menores, pero sólo entregó cuatro. Decenas de familias en Turbo y Apartadó, Antioquia, desconocen el paradero de sus hijos reclutados por las Auc con mentiras. El caso está en manos del Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza y del consejo de seguridad de la ONU.

Los indígenas

Estos menores no escapan al problema. En Barrancón, a 20 minutos de San José, 200 indígenas desplazados de la etnia hiw (guayaberos) viven hacinados desde hace un año cuando las Farc los sacaron de la selva de Macuare. "Nos declaramos en resistencia y nos mataron a dos -cuenta Antonio, capitán de la maloca indígena-. Para que no pudiéramos salir nos rodearon con minas". En la huida explotaron minas y murieron tres niños de ocho meses, 3 y 4 años.

En Vaupés, un reporte del Consejo Regional Indígena dice que 42 menores de las 24 etnias fueron reclutados por la guerrilla. Los cubeo y los yuruti son  los más afectados, con 19 y 11 casos respectivamente. "Los reclutadores abordan a los jóvenes en las fiestas de sus comunidades y les prometen zapatos, comida, ropa y dinero. En el transcurso de la noche, cuando están en la toma de la chicha, les hacen prometer el ingreso a sus filas y vuelven al día siguiente a llevarlos; en caso de negativa, amenazan a la familia".

Crimen  de guerra

El Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza pidió a la comunidad jurídica internacional que Colombia sea el segundo proceso en el mundo sobre reclutamiento de niños -después del juicio contra el congoleño Thomas Lubanga- y que lo presente a la oficina del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI) como crimen de guerra, según lo contemplado por el Estatuto de ese tribunal.

La petición busca prevenir los crímenes contra la Humanidad en las futuras generaciones de niñas y niños de Colombia y si la CPI decide abrir el capítulo Colombia sobre el reclutamiento de menores  de edad sería histórico. El artículo 1º del Estatuto de Roma dice que la CPI está "facultada para ejercer jurisdicción sobre personas respecto de los crímenes más graves de trascendencia internacional".

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