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El ex presidente César Gaviria se jugará en las próximas elecciones una de las batallas más importantes de su vida. Como jefe del Partido Liberal conducirá una consulta interna para escoger un candidato de unidad, en medio de críticas por falta de neutralidad y por preferencias por su ex ministro de Defensa Rafael Pardo. En la elección general, ninguno de los candidatos figura en las encuestas en una posición competitiva. Con o sin reelección, el uribismo lleva la delantera.
Gaviria, sin embargo, tiene una apuesta sobre la cual no puede vaticinarse un fracaso seguro. Considera que no habrá segunda reelección porque el Congreso no aprobará el referendo y dice que, en caso de que lo haga, la Corte Constitucional no tendría más opción que tumbarla. En ese escenario, el ex presidente cree que el candidato que surja de la consulta podrá crecer y que, posteriormente en una elección interpartidista, seguramente con Germán Vargas, empezará un proceso de reagrupación del liberalismo que le permitiría ir con un candidato fuerte a la elección presidencial.
En entrevista exclusiva con CAMBIO, Gaviria asume una posición fuertemente crítica del Gobierno y del presidente Uribe, y un tono aún más punzante que el de los precandidatos del partido. Y aunque acepta que en el electorado hay mucha simpatía por el uribismo y la seguridad democrática, considera que en la campaña aparecerá una visión más realista sobre la obra del actual Gobierno. Un balance en el que los ciudadanos buscarán la continuidad de la seguridad democrática y el cambio en campos como la política económica.
Para Gaviria, lo que está en juego en la campaña no se limita a la escogencia de un nuevo mandatario sino la supervivencia misma de la democracia. Dice que Uribe puso en tela de juicio el Estado de Derecho con su agresividad con la Corte Suprema, los seguimientos del DAS a políticos y magistrados, y su concepción de la política como una guerra y de sus contradictores como enemigos a los que hay que combatir. A continuación la polémica entrevista.
CAMBIO. ¿Cuál es su opinión sobre el escándalo de los seguimientos del DAS a magistrados y políticos?
CÉSAR GAVIRIA. En primer lugar, me preocupa que el Presidente no haya condenado esos seguimientos y esas "chuzadas", y que se haya limitado a decir que quiere tener buenas relaciones con las Cortes. Ha guardado silencio y no ha condenado esos actos ilegales y criminales, y eso sin hablar de la muerte de sindicalistas o la entrega de información a paramilitares y guerrilla. En segundo lugar, creo que los seguimientos desde el gobierno y desde el Estado a magistrados, periodistas y líderes de oposición nos van sacando del Estado de Derecho y nos van llevando hacia un Estado totalitario. El Presidente está quebrantando seriamente la democracia a sabiendas y sin remordimiento.
¿Qué opina del informe del relator de la ONU, Philippe Alston?
Lo que más me gusta es acabar con ese eufemismo de los "falsos positivos'". Hay que hablar de asesinatos de jóvenes de manera intencional y flagrante para buscar un beneficio, ni siquiera por razones de orden político. Alston no dijo que sea una política de Estado pero sí que no son manzanas podridas sino una acción de carácter sistemático. Yo apruebo y respeto la decisión que tomaron el Presidente y el entonces ministro Santos, cuando estalló el escándalo, de llamar a calificar servicios a una serie de generales. Pero no me gustó que no distinguieran entre los cómplices y los que actuaron por omisión porque es una manera de ocultar la verdad. Espero que la justicia ordinaria castigue a los responsables, sobre todo a los cómplices. Eso no puede quedar impune.
¿A qué atribuye el cambio del Gobierno frente a las relatorías, que antes era muy hostil y ahora más receptivo?
El Gobierno tiene que atender lo que dice la comunidad internacional por medio de los relatores de derechos humanos, de la Comisión Interamericana, de la Corte Internacional, porque de otra manera nos va a convertir en parias de la comunidad internacional. Todos los medios internacionales condenan el intento de reelección del Presidente, los mal llamados falsos positivos, las actividades ilegales del DAS, los ataques a la Justicia... Por cuenta de eso los tratados internacionales no pueden tramitarse. El Presidente se convirtió en el problema que tiene Colombia y no en la solución de sus problemas.
¿El referendo está hundido?
No va a hundirse mientras la Cámara no tome la decisión que le corresponde. Y hay muy buenas razones para que el referendo detenga su paso por el Congreso: vicios de carácter formal y de fondo. Es tan abierta y flagrante la violación de la ley -sobre todo por parte del Senado-, que la Corte ya abrió averiguaciones y el propio Registrador dijo que no se han cumplido los trámites legales y constitucionales. No creo que simplemente porque no soportan la intimidación burocrática del Gobierno y la amenaza de que no les van a dar más contratos, los congresistas se vayan a atrever a desafiar de esa manera el Estado de Derecho.