Males del tercer mundo

Las autoridades sanitarias se preguntan por qué niños y ancianos han sido los menos afectados. Foto: Efe

Unos son anunciados, otros llegan de improviso, pero lo cierto es que el dengue, el sars, el ébola, la malaria o la gripa porcina son los últimos males que han puesto en alerta al mundo y que han tenido un elemento común: han nacido en países del denominado 'tercer mundo'.

Sin embargo, en la actual coyuntura de crisis económica mundial, la 'explosión' mediática de la gripa porcina generada desde el pasado 24 de abril, puso de presente varios aspectos. En primer lugar, que con la globalización, una epidemia es fácilmente transmisible de un continente a otro en pocas horas. Por eso es clave que las autoridades donde se produzcan brotes lo informen con el fin de tomar las medidas para controlarlo rápidamente, caso que en el de la gripa porcina no pareció haber sido muy ágil, como ya lo han advertido algunos países como Brasil.

En segundo término, los gobiernos deben ser transparentes y oportunos con la información con el fin de evitar pánico entre la población o conductas que pongan en peligro a otras comunidades. Así mismo, deben brindar toda la ayuda necesaria a las víctimas, enfermos y a sus familias para evitar que se extienda el mal.

En el mundo se dan varios brotes epidémicos al año como sucede actualmente con la gripa porcina, que de México se exportó a tres continentes; y el dengue, que ha ocasionado en el último año más de un millón de enfermos en Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil, país donde en lo corrido del año se han presentado 160.000 casos y más de 80 muertos.

Golpe al bolsillo

Otro punto para destacar en la actualidad, aunque en años pasados de crisis sanitarias también se presentó, es que en ese tipo de coyunturas hay siempre un 'golpe' en términos de deterioro para la economía del país más afectado por el mal. Como lo indicó a CAMBIO Alfredo Coutiño, jefe de la agencia calificadora estadounidense Moodys para América Latina, "normalmente se han visto caídas en el precio del petróleo por la expectativa de que se restrinja el flujo de pasajeros y comercio entre los países".

En este sentido, el jefe del banco central de México, Guillermo Ortiz, reconoció que la recesión económica que viene sufriendo México se acentuará por efecto de la caída en las exportaciones, el turismo y la menor actividad industrial. De acuerdo con el funcionario, se espera una caída del Producto Interno Bruto de entre 3,8 y 4,8 por ciento, cifra que contrasta con la estimación anterior que indicaba una caída entre un 0,8 y un 1,8 por ciento. 

 Pero el asunto no para ahí. En la medida en que el mal se extienda a otros países se podría presentar una escalada del proteccionismo por parte de países que no quieren ciudadanos ni productos de naciones que tienen el mal. Ya se han visto casos de compañías de turismo que han anulado sus programas hacia México, aerolíneas que han cancelado o reprogramado vuelos y por ende registran menos ingresos, sumada a la desvalorización de sus acciones en las bolsas de valores y, como es natural, la restricción total a la importación de carne de cerdo y otros productos agroindustriales procedentes de México, Estados Unidos y varios países latinoamericanos.

La otra cara de la moneda es la de los laboratorios. Mientras que la mayoría de las empresas pierde por esta situación, las farmacéuticas, especialmente las que tienen en el mercado productos para combatir el mal, ganan. GlaxoSmithKline, fabricante del medicamento antigripal Relenza, y Roche, que tiene en el Tamiflu el tratamiento para tratar la gripa porcina, han salido ganadores por partida doble. Incremento en las ventas mundiales de sus productos y un mayor valor en las bolsas de valores.