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María Jimena Duzán, que retomó el tema en su columna de Semana a raíz de que López ganó el premio a 'Mejor libretista' en la reciente entrega de los premios India Catalina (28 de febrero), escribió: "Para un país que ha sufrido como ninguno el efecto demoledor del narcotráfico, resulta altamente preocupante que esa historia termine contada por los 'narcos' y no por historiadores, periodistas o libretistas", que hay muy buenos y que indagan e investigan.
Solo un miembro del jurado, el periodista experto en Ética, Javier Darío Restrepo, salvó su voto en una elección que favoreció con cinco estatuillas a la controvertida serie. Restrepo consideró que si bien esta enviaba el mensaje de que el delito está lleno de traiciones y muertes, no todas las audiencias tienen las mismas defensas para asumir y recibir ideas, para diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. "El delito resulta castigado solo al final de la serie, pero mientras tanto, noche tras noche lo que había era una cátedra dictada por un narcotraficante, además de las delicias de vengarse, de destruir al enemigo y de matar sin consecuencias", sostiene Restrepo.
Si bien es cierto que el caso de El cartel no es el mismo de Inversiones El ABC porque los libretistas de esta telenovela son profesionales y no ex convictos como López, la columnista Duzán dice que para evitar el destino fatal de que los victimarios sean los que cuenten la historia reciente "habría que hacer varios ajustes en nuestros resortes éticos como sociedad".
Mientras tanto, el exitoso modelo se propaga. En la actualidad, RCN tiene en el aire Regreso a la guaca -continuación de la historia de la película Soñar no cuesta nada (2006) sobre los soldados que en 2003 se apropiaron de una caleta de millones de dólares de las Farc-, y además está grabando Las prepago -basada en el polémico libro escrito por 'Madame Rochy'- y El capo, la historia de un personaje que, de alguna manera, intenta resumir en una las vidas de los grandes narcotraficantes criollos. Por su parte, Caracol prepara las telenovelas Las fantásticas, sobre las mujeres de los capos, y De eso tan bueno no dan tanto, inspirada en el derrumbe de las 'pirámides'.
El debate
La proliferación de series y telenovelas que se apartan del tradicional esquema del culebrón, y aun de telenovelas como Betty, la fea, producto de una inteligente reingeniería del género, despierta preocupación en algunos sectores. Muchos se preguntan por qué tanto alboroto alrededor de seriados y telenovelas que se ocupan de la cruda realidad nacional. "No considero que deba haber temas tabú -dice César Augusto Betancur, libretista de la serie De eso tan bueno no dan tanto. La televisión es también un espejo para reconocernos, y los de interés general no tienen por qué ser exclusividad de la prensa y de los analistas".
La discusión no es nueva y debe comenzar por la reconocida capacidad de penetración de la televisión, el carácter predominante de entretenimiento que tienen las telenovelas y seriados y, en consecuencia, sus limitaciones para transmitir mensajes complejos. Y si en la telenovela prima lo emocional sobre lo racional, y la agilidad y la levedad sobre la profundidad y la reflexión, no es gratuita la preocupación de quienes piensan que, en aras del entretenimiento, acabe por proyectarse una imagen distorsionada de la Historia.
"El esquema de las telenovelas y los seriados de moda es tramposo y ambiguo, pues no solo distorsionan la realidad sino que lo hacen por conveniencias comerciales -asegura Javier Darío Restrepo-. Además, el fenómeno oculta un desprecio por el televidente, que consume todo lo que le dan y no tiene derecho a defenderse ni cuenta con alguien que lo haga por él por temor a ser tildado de moralista y retardatario".
En similar sentido se pronuncia el periodista Juan Gossaín, cuya novela La mala hierba fue tal vez la primera que recogió hechos frescos y los adaptó a la televisión. "Los libretistas deberían jugarle limpio al televidente -dice-. Las nuevas telenovelas sobre hechos reales no tienen nada de ficción, se limitan a describir la realidad como lo haría una secretaria o un noticiero".