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¿Y 'Simón Trinidad' cómo recibió su gestión?
Con una mezcla de prevención natural y esperanza moderada. En mi libro contaré en extenso más detalles que por ahora debo reservarme por acuerdo con mi editor.
¿Llegó a hablarse de una posible repatriación de él o de 'Sonia'?
No, porque desde el comienzo quedó claro que no habría repatriación. A las Farc les interesaba más 'Simón' que 'Sonia' porque, al fin y al cabo, 'Trinidad' era miembro de la plana mayor. Pero fueron realistas y en ese momento no hablaron de repatriación. La guerrilla quería saber cuál era el estado de sus camaradas en Estados Unidos y el Gobierno norteamericano saber si los suyos estaban vivos.
¿Cuál fue el paso siguiente?
El paso siguiente iba a ser un intercambio de pruebas de supervivencia. El segundo, la liberación de uno de los secuestrados y negociación que permitiera la rebaja de penas para 'Trinidad' y 'Sonia'. Sin embargo, hoy entiendo que 'Raúl' nunca ayudó lo suficiente para que el acuerdo se concretara, pese a que Estados Unidos aplazó varias veces la audiencia y dio un amplio margen de espera antes de que el juez le impusiera a 'Trinidad' una condena de 60 años.
¿Por qué cree que 'Reyes' no ayudó lo suficiente?
Porque no quería mucho a 'Trinidad'. Por eso mismo lo entregó.
¿Cómo así que lo entregó?
Sí, lo entregó. A finales de 2002, 'Reyes' olfateaba que había una operación contra él y que se extendería a Ecuador. Como en enero de 2003 fue invitado a una reunión de sectores bolivarianos en Quito y allí debía firmar unos papeles en representación de las Farc; prefirió enviar a 'Trinidad' por temor a que él mismo pudiera ser capturado.
¿A sabiendas del riesgo?
Sí, a sabiendas del riesgo que existía dejó ir a 'Trinidad' y estuvo de acuerdo con que este viajara con Lucero, su esposa, y con una hija. Capturaron a 'Simón' para no dejar en blanco una operación en la que habían invertido muchísimos recursos.
¿Hasta dónde llegó su gestión?
El proceso fue tan lejos, que creí que había trascendido más allá de la muerte de 'Raúl'. Avanzó hasta pocos días antes de la 'Operación Jaque', pues todo el Secretariado estaba al tanto.
¿Por qué se frustró?
Por dos razones básicas: primero, porque la senadora Piedad Córdoba, de la mano del presidente venezolano Hugo Chávez, se ofreció como mediadora para un intercambio de mayor alcance. Segundo, porque me doy cuenta de que me estaban siguiendo y de que el único interés era la cabeza de 'Raúl Reyes'. Los hechos posteriores me dieron la razón y me convencieron de que hice bien en marginarme. Yo no iba a servir como carne de cañón para que le quitaran la vida a otras personas.
¿Las Farc o la CIA y el FBI la aislaron?
No fue necesario que lo hicieran expresamente, pero lo entendí claramente cuando las pruebas de supervivencia de Íngrid Betancourt y de los demás secuestrados, que alcancé a conocer, fueron incautados en Bogotá y llegaron a manos de la CIA. Eso le dio un giro a las cosas: las Farc creyeron que, dado el excesivo interés que los americanos mostraban por los tres contratistas, podrían sacar más frutos políticos y por eso aceptaron los ofrecimientos de Piedad Córdoba.
¿Cómo quedaron sus relaciones con la CIA y el FBI?
Las cosas no quedaron en términos de ruptura porque después comencé a operar con otro grupo de Inteligencia que le daría soporte a la 'Operación Jaque', y el Gobierno de Estados Unidos buscó nuevamente mis servicios y los de mi hermano Baruch.
¿Accedieron de nuevo a prestarlos?
De manera limitada porque, lastimosamente, mi hermano Baruch insistió en que mantuviéramos un nivel de colaboración para no afectar mi condición de asilada.
¿Lastimosamente?
Sí, porque esta situación me mantiene con la soga al cuello y separada de mis hijos.
¿Las agencias norteamericanas intervinieron en la 'Operación Jaque'?
Sí, y muy pronto voy a revelar el doble juego estratégico que se dio en todo eso, y publicaré los nombres de personajes colombianos que se prestaron para hacerlo. Por ahora puedo anticipar que el funcionario de Estados Unidos que orientó la captura de 'Simón Trinidad' fue el mismo que influyó en la 'Operación Jaque'.
¿Quién es y quiénes son los personajes colombianos que usted menciona?
Si los digo tengo que presentar aquí mismo las pruebas y le quitaría sustancia a mi libro.
¿En este momento usted vive tranquila?
Soy asilada política por una muy fuerte denuncia que he hecho contra los organismos de seguridad del Estado por sus persecuciones, y contra las figuras que van a aparecer en el libro. Diré quiénes originaron mi destierro.
¿Revelará más secretos de las Farc?
Sí. Comenzaré por varias cosas de la vida privada de 'Reyes' que nadie conoció. Contaré cómo llegué a él después de haber trabajado en la radio, en la Secretaría de Salud del Huila como jefe de Prensa, y en el Instituto de Salud del Caquetá en el mismo cargo. Entre las miles de fotos y videos que tengo, hay una imagen en la que 'Raúl' sostiene una carpeta de trabajo mía. Esas fotos y otras de la celebración de uno de sus cumpleaños las tomé yo.
¿Cómo hacía llegar los videos y mensajes a Estados Unidos?
Por medio de mi hermano Baruch.
¿En ese proceso no traspasó los límites que le imponía su condición de periodista? Parece evidente que usted se comprometió más de la cuenta con la guerrilla...
No, simplemente averigüé a fondo su historia y por eso fue que Estados Unidos me buscó. El tránsito entre mi oficio como periodista y el de gestora humanitaria y de buena voluntad no fue nada fácil. Lo que pasa es que el machismo que impera en nuestro medio no puede concebir que yo haya podido hacer ese trabajo sin intimar con 'Reyes'. Por eso estoy pagando el precio de estar lejos de mi hogar.
Hasta hace poco tiempo tuve una custodia de 12 hombres que protegieron mi vida; hoy estoy de la mano de Dios. Y voy a decir finalmente algo sin temor: hasta el último día de mi existencia lloraré la muerte de 'Raúl Reyes'. No fui su amante y menos hice parte de sus acciones ni de las acciones de las Farc. Pero sí, el confió en mí y no lo defraudé. Después de su muerte, preferí alejarme de Colombia.