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El 30 de enero de 2008, 11 días después de haber sido mencionado en una conversación grabada por orden judicial, como beneficiario del pago de 200 millones de pesos por parte de DMG, el personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry, saldó una deuda por la cual el Juzgado Segundo Civil Municipal le había embargado su casa en el norte de Bogotá.
La decisión judicial, que reivindicó a Rojas como único dueño de la casa de 201 metros cuadrados en la transversal 58B con calle 127D, se basó en la satisfacción que expresó el acreedor, Camilo Hernández Durán, quien recibió el saldo de la obligación con sus respectivos intereses.
Por esos mismos días, Rojas compró y puso a nombre de su ex esposa, Angelith Shirley Núñez González, una camioneta Hyundai de placas CXW-716 que, según una constancia de la Secretaría Distrital de Movilidad, no tiene limitación sobre la propiedad.
Amigos del Personero, entre ellos Jairo Enrique Bulla Romero -asesor suyo cuando se desempeñaba como congresista- aseguran que a comienzos de 2008 la situación económica de Rojas cambió en forma favorable y repentina, luego de una época en que se quejaba por problemas económicos.
Esta nueva información llegará a manos de la Fiscalía y la Procuraduría que la semana pasada anunciaron que abrirían sendas investigaciones al Personero, tras conocer las revelaciones que hizo CAMBIO sobre una conversación de Sandra Daza, asistente de David Murcia, cabeza de DMG, con Giovanny Rojas, hombre de confianza de la organización, en la que mencionan el nombre del Personero. "Hay que ir alistando 200 puntos (200 millones) para el señor Francisco Rojas Virrey (Birry) -dice Geovanny en la conversación interceptada por las autoridades-. Ese es nuevo. Transversal 59B No. 127D-06, casa uno. 200 puntos. Ese tenlo en stand by porque me toca hablar con Santamaría. Eso toca llevarlo con bajo perfil".
Rojas Birry aceptó que conoce a Murcia y que se reunió dos veces con él, pero dijo ignorar por qué aparece mencionado en una conversación de dos personas cercanas al cerebro de DMG, como destinatario de una jugosa suma que asegura que jamás recibió.
El Personero está en el ojo de un huracán. En el Concejo, principal órgano de control político en el Distrito, 16 concejales de distintas vertientes, entre ellos Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical, y Wilson Duarte, del Polo -partido al que Rojas debe su cargo-, firmaron una carta promovida por la peñalosista Gilma Jiménez, en la cual le piden al fiscalizador de la Administración Distrital que deje una posición que es ética, moral y políticamente insostenible para él (ver facsímil).
Los contratos
El personero distrital Rojas Birry no solo está en la mira por sus posibles relaciones con DMG. Su gestión al frente de la Personería está siendo examinada con ojo crítico, pues su talón de Aquiles parece estar en el uso de recursos públicos para compras inoficiosas o no justificadas.
Entre los más de 50 contratos celebrados por la Personería en 2008 y cuyos montos suman más de 2.000 millones de pesos, CAMBIO conoció algunos que llaman especialmente la atención. Tres de ellos tienen que ver con la compra de dos toneladas de café, 200.000 vasos desechables y 9.000 rollos de papel higiénico. También plantea interrogantes el No. 146, firmado el 28 de junio del año pasado, mediante el cual la Personería adquiere un bus de dos pisos para fortalecer un proyecto de derechos humanos denominado 'Personería a la calle'. El vehículo, comprado la firma Carrocerías El Sol Ltda., costó 922 millones de pesos.
El No. 234 es un contrato con la Lonja de Bogotá por 13,9 millones para que avalúe del edificio donde funciona la Personería, en la carrera 7ª con calle 21. El concejal liberal Jorge Durán Silva se pregunta si dentro de los planes de Rojas Birry está vender un bien fiscal, si es necesario hacerlo, cosa que él no cree, y si tiene autorización para ello.
Tampoco está libre de dudas el contrato No. 332, firmado con la empresa Blinsecurity de Colombia S.A., por la compra de una camioneta Toyota Prado 4x4, modelo 2009, automática y con blindaje nivel tres, por valor de 149 millones de pesos. Sus críticos consideran que la Ford Explorer que usaba el Personero que lo antecedió estaba en buenas condiciones y era adecuada para la movilización de Rojas, y que la nueva adquisición contradice su promesa de austeridad en el funcionamiento de su despacho.
El contrato No. 261 tampoco parece tener presentación. Se refiere a la adquisición de 900 agendas por un valor de 20,5 millones de pesos.
Como lo hacen con frecuencia algunos de los funcionarios que la Personería investiga, Rojas Birry ha firmado también varios contratos con objetos ambiguos o indeterminados que, a la hora de la verdad, solo sirven para justificar millonarios gastos. Es el caso del contrato No. 99, firmado el 29 de mayo de 2008, con Jaime Alcides Beltrán, por un monto de 130 millones de pesos, para "revisar y ajustar los seis procesos transversales del sistema de gestión de calidad; documentar cada uno de los procesos de la entidad de conformidad con el modelo de operación de procesos adoptados y elaborar los manuales de procesos aplicables".
Rojas Birry está en una situación especialmente incómoda e inconveniente para un funcionario cuya misión tiene que ver con propiciar la transparencia de la gestión de la Administración de Bogotá. Cabe recordar que su elección fue muy controvertida porque era la ficha del alcalde Samuel Moreno, y que aun dentro de los mismos militantes del Polo algunos alzaron su voz para oponerse. Uno de ellos fue el concejal Carlos Vicente De Roux, uno de los más respetados miembros del cabildo municipal, y quien entonces dijo del ex constituyente y ex congresista Francisco Rojas Birry: "No tiene independencia ni autonomía personal frente al Alcalde".