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Eso para no hablar de algunos todavía más jóvenes, muchos de ellos estudiantes de posgrado en algunas de las universidades más prestigiosas del mundo. Porque la dinámica continúa con la única diferencia de que el semillero es cada vez más grande. Dicho de otra manera: si hace 40 años los economistas colombianos bien preparados se contaban en los dedos de una mano y hace tres décadas eran unas pocas decenas, hoy pueden ser centenares.
Todos ellos, sin distinción de edad, gozan de una reputada fama que ha garantizado, garantiza y, por lo visto, garantizará, que las decisiones macroeconómicas del país sigan en buenas manos, sin los bandazos que han caracterizado a otras naciones latinoamericanas. No en vano Colombia es ejemplo en la región. El reto es que sus actuaciones favorezcan el interés general y le entreguen mayor bienestar a una sociedad que siente cómo, a pesar de que el nivel de vida ha aumentado en los últimos lustros, la brecha entre ricos y pobres no ha disminuido en forma significativa.
CÓMO SALIR DE LA CRISIS
CAMBIO interrogó a algunos economistas de la nueva generación sobre sus propuestas para superar la crisis económica actual.
MAURICIO REINA, 46 años
Economista de la Universidad de los Andes, máster en Economía de la misma universidad y máster en Relaciones Internacionales de la Universidad de Johns Hopkins. Fue subdirector de Fedesarrollo y viceministro de Comercio Exterior. Actualmente es investigador asociado de Fedesarrollo, y colaborador de varios medios de comunicación.
"Mientras persista la crisis internacional la economía colombiana seguirá estancada por la escasez de recursos externos y la caída de las exportaciones. Hay que esperar que Barack Obama logre resucitar al sector financiero y reactivar la economía estadounidense, una moñona que aún parece esquiva. Mientras tanto solo podemos tratar de atenuar la desaceleración en Colombia mediante una combinación de políticas. El Banco de la República debe bajar gradualmente la tasa de interés para reanimar el gasto privado, vigilando que no se acelere la inflación. Para facilitar esta labor es clave que el Gobierno permita una mayor importación de alimentos y un descenso del precio de la gasolina. Por otro lado, el Gobierno debe pasar del dicho al hecho con la inversión en infraestructura, lo que exige un revolcón en las entidades rectoras del sector. Finalmente, hay que dinamizar la creación de empleo atacando los excesivos costos salariales asociados con los parafiscales".
JUAN PABLO CÓRDOBA, 44 años
Presidente de la Bolsa de Valores de Colombia. Economista de la Universidad de los Andes y Ph.D. en Economía de la Universidad de Pennsylvania. Ha sido director de Fogafín, director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y economista del Departamento de Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional y de la División Fiscal del Banco Interamericano de Desarrollo.
"En términos generales, la crisis toma bien parada a Colombia. Para mí lo más importante ahora es mantener la confianza y la estabilidad en el sistema financiero colombiano porque nuestra desaceleración no viene de la inestabilidad del sistema financiero, como sí pasa en el resto del mundo. Esto lo convierte en el bien más preciado para la recuperación del sector real y el crecimiento económico en el futuro cercano. También es clave que el Gobierno priorice en la ejecución de esos grandes planes de infraestructura, lo que permitirá, en el corto plazo, compensar la demanda interna y la generación de empleo".
MAURICIO SANTAMARÍA, 41 años
Economista de la Universidad de los Andes, magíster y Ph.D. en Economía de la Universidad de Georgetown; ex subdirector de Planeación Nacional; economista senior de la Unidad de Pobreza del BM, y profesor de las Universidades de los Andes y Georgetown. Actualmente es el director adjunto de Fedesarrollo. Le acaban de ofrecer la Dirección del Departamento Nacional de Planeación.
"Por ahora, los anuncios más claros de política contracíclica son la ampliación de la meta de déficit por parte del Gobierno y las reducciones en la tasa de interés recientes del Banco de la República. No obstante, el espacio de acción que tiene el Gobierno es limitado en la medida en que no se generó el ahorro necesario durante el período en el cual la economía se encontraba más saludable y las condiciones de financiamiento del déficit son hoy más estrechas. Otra alternativa, que también implica mayor gasto, es aumentar la cobertura de programas del estilo Familias en Acción u otros programas de empleo temporal (lo cual probablemente es más apropiado) para incentivar la demanda".
ANA MARÍA IBÁÑEZ, 39 años
Economista de la Universidad de los Andes y Ph.D. en Economía Agrícola y Recursos Naturales de la Universidad de Maryland (EE.UU.). Docente universitaria, ha trabajado en el Banco Mundial y en Fedesarrollo como investigadora asociada. Actualmente es la directora del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE.
"Afrontar la crisis actual requiere de una dosis fuerte de creatividad y responsabilidad. Creatividad para evitar caídas extremas en el consumo, proteger el empleo y activar los mecanismos de protección social. Paul Romer dice "que una crisis es una oportunidad que no se debe desaprovechar". En el caso de Colombia, la crisis puede ser un momento para emprender las reformas que flexibilicen los mercados laborales, impulsar algunos de los proyectos de infraestructura que no se han realizado e identificar sectores que jalonen el crecimiento. Pero la responsabilidad es fundamental para evitar desajustes monetarios y macroeconómicos".
JUAN C. ECHEVERRY, 46 años
Economista de la Universidad de los Andes; Ph.D. de la Universidad de Nueva York; ex director de Planeación; ex director de Programación Macroeconómica e Inflación del Banco de la República, y ex consultor del BM y el BID. Aspirará a la Alcaldía de Bogotá por el Partido Conservador.
"Reducir el precio de la gasolina, que devolvería 2,5 billones de pesos a familias y empresas. Adoptar un plan de obras públicas de fácil adjudicación, flexible en tamaño e intensivo en mano de obra, similar al plan para escuelas y edificios públicos de Obama. Abrir línea de crédito blando a Pymes y sectores afectados por decisiones recientes de los vecinos. Negociar con fortaleza las medidas proteccionistas de Ecuador y Venezuela. Supervisar a la banca para evitar una sorpresa de contaminación de la crisis. Preparar un paquete de reformas microeconómicas en salud, educación, agricultura e infraestructura vial, para atraer inversión. Aprovechar la coyuntura agrícola mundial para escoger cinco sectores de posible clase mundial, con fuerte inyección de capital local y extranjero".
ALEJANDRO GAVIRIA, 42 años
Decano de Economía, Universidad de los Andes. Ingeniero civil de la Escuela de Ingeniería de Antioquia; Ph.D. en Economía, Universidad de California, EE.UU.; magíster en Economía de los Andes; ex subdirector de Planeación Nacional y de Fedesarrollo, y ex investigador del BID.
"La crisis no debería servir de excusa para seguir erosionando la base tributaria a través de zonas francas o exenciones tributarias, o para expandir sin límite los programas asistencialistas. El riesgo de adoptar soluciones permanentes para problemas transitorios es grande. Y cabe advertirlo. En este momento, la principal herramienta para enfrentar la crisis es la política monetaria anticíclica. El Banco de la República debería seguir bajando la tasa de interés. El Gobierno debe facilitar las cosas y no impedir que la inflación siga cayendo. Las restricciones a la importación de alimentos y el congelamiento del precio de la gasolina no solo restringen la capacidad adquisitiva de los hogares, sino que también le restan margen de maniobra al Emisor. Así mismo, urge ejecutar los proyectos de infraestructura ya presupuestados. No hay mucho margen para hacer nuevas inversiones, pero toca al menos hacer lo planeado. Por último, el Gobierno debe reconocer la inconveniencia de los impuestos al trabajo y el sesgo antiempleo de la política económica. Esta crisis será ante todo una crisis del empleo. La reducción de parafiscales para las empresas pequeñas debería generalizarse a otros sectores de la economía o a la totalidad de los trabajadores no calificados".