Bajo sospecha

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Dedo acusador

El sargento (r) Alexander Rodríguez Sánchez, quien hizo parte de las unidades de contraguerrilla de la Brigada Móvil 15 del Ejército, es considerado como uno de los principales testigos de cargo dentro de la investigación de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía sobre posibles ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros del Ejército en la zona de Ocaña. CAMBIO conoció una declaración que Rodríguez rindió en mayo pasado ante la fiscal 42 especializada en la que hizo afirmaciones como las siguientes:

La costumbre de matar personas inocentes y presentarlas como subversivos, fue impuesta por el entonces comandante de esa unidad, coronel Santiago Herrera. Para justificar las muertes, el oficial conseguía que el B-2 (servicio de Inteligencia) abriera carpetas con observaciones sobre supuestos antecedentes de las víctimas. Para eludir responsabilidades, el coronel grababa luego radiogramas en los que simulaba instruir a sus tropas para que se abstuvieran de usar sus armas contra la población civil y para observar rigurosamente el protocolo de procedimiento en todas sus operaciones.

El 6 de octubre de 2007, una patrulla de la Brigada detuvo en el municipio de El Tarra al joven campesino Villamir Rodríguez Figueroa y luego le disparó en medio de la simulación de un combate. El radioperador del pelotón reportó de inmediato la "baja". Sin embargo, la víctima, que no murió, consiguió huir y reapareció luego en un hospital. El caso comenzó a ser objeto de burlas por parte de soldados que le pusieron a Rodríguez el remoquete de 'Lázaro'. Para tapar su "error", los mismos militares que participaron en el montaje asesinaron al día siguiente a Rodríguez Figueroa".

Del grupo que hacía las ejecuciones hacían parte también el capitán Weiman Navarro, un sargento de apellido Ordóñez y dos cabos de apellidos Vargas y Barbosa.

"El sargento sufre un desequilibrio mental"

Santiago Herrera Fajardo
Coronel

CAMBIO: ¿Qué le responde  usted al sargento (r) Rodríguez que lo acusa de ejecuciones extrajudiciales cuando comandó la Brigada Móvil No. 15?

Coronel Herrera: El sargento Alexander Rodríguez, retirado discrecionalmente del Ejército a finales del año pasado, recibió no menos de 87 sanciones disciplinarias durante sus 14 años de servicio. Presentaba severos problemas de comportamiento que no lo hacen digno de crédito.

¿Qué tipo de problemas?

Un desequilibrio mental que incluso lo llevó a cortarse las venas después de que su esposa lo demandó por alimentos y lo cambió por otra persona. Varias veces le dimos permisos para que atendiera con tranquilidad su situación, pero llegó un momento en que no pudo manejarla y se desquició. Eso lo ha podido constatar la Fiscalía que, según un oficio del 21 de abril de 2008, lo retiró de su programa de Protección de Testigos.

¿Cómo explica, entonces, que el 12 de mayo de 2008 hiciera imputaciones contra usted y otros oficiales y suboficiales ante una fiscal de Derechos Humanos?

No me explicó cómo reapareció porque estaba perdido, pero lo cierto es que hasta la fecha ni la Fiscalía ni la Procuraduría me han llamado a declarar, y que ninguno de los hombres que han estado bajo mi mando ha sido nunca privado de la libertad.

Investigadores de la Procuraduría dicen que es inusualmente alto un número de 111 bajas de la Brigada bajo su mando, y que varias de ellas han sido denunciadas como producidas fuera de combate.

Eso no es cierto. Puedo probar que mientras comandé la Brigada, entre julio de 2006 y noviembre de 2007, mis unidades produjeron 41 bajas. De ellas, sólo un caso, la muerte de José Gilberto Martínez Guzmán, ha sido objeto de monitoreo por parte de Naciones Unidas durante una audiencia especial. Fue un episodio ocurrido a 250 kilómetros de donde estaba mi puesto de mando. Por los demás casos no he recibido tacha alguna.

¿Qué cree que hay detrás de los cuestionamientos en su contra?

La guerra no solo se libra en los campos de batalla. También en los escenarios políticos y jurídicos. Eso lo saben bien enemigos que, a punta de infamias, han buscado manchar una carrera impecable de 28 años al servicio del Ejército. Aunque no he sido sancionado ni investigado, esos enemigos ya consiguieron mi salida del cargo de ayudante del Comando del Ejército, al que llegué después de haber comandado la Brigada Móvil. Pero mi trayectoria me respalda. 

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