¿Tiene futuro el acuerdo humanitario?

El 4 de febrero millones de colombianos y extranjeros marcharon para pedir el fin de los secuestros y de las Farc. Foto: AP

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LAS CONSECUENCIAS de la exitosa Operación Jaque, en contra de las Farc, siguen creciendo como una bola de nieve. El mejor reflejo de la adversa situación en que quedó la guerrilla fue una declaración del alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, quien afirmó el lunes pasado: "hay dificultades con los mediadores, las Farc están fracturadas, y es mejor el contacto directo, entre otras cosas, para hablar de paz", dijo.

Lo anterior significa que después del rescate de Íngrid Betancourt, los tres contratistas estadounidenses y los once soldados y policías, el equilibrio de fuerzas cambió. Las Farc perdieron su capacidad de chantaje y negociación y el Gobierno quedó con la sartén en la mano. Los días en que el Secretariado demandaba, desde una arrogante posición, todo tipo de condiciones, quedaron atrás. Y el Presidente tiene ahora elementos para plantear lo que, en el fondo, siempre ha sido su preferencia: contactos directos sin intermediarios internacionales, ningún despeje y una vinculación entre eventuales negociaciones para un acuerdo humanitario, con el tema de la paz.

La cadena de hechos adversos para la guerrilla es muy larga y contundente: las revelaciones sobre Jean Pierre Gontard; el giro en la posición del presidente Hugo Chávez sobre la necesidad de la devolución de los secuestrados; el mensaje del ex presidente de Cuba, Fidel Castro, en el sentido de que "declaren por cualquier vía a la Cruz Roja Internacional la disposición de poner en libertad a los secuestrados y prisioneros que aún estén en su poder, sin condición alguna". La utilización de 'canjeables' para buscar contactos externos y poner contra las cuerdas al gobierno Uribe, se agotó.

¿Qué viene ahora? Las Farc están sumidas en un dilema complejo: equilibrar la balanza militar con acciones bélicas, que es poco factible por su debilidad militar, o aceptar una negociación de un acuerdo humanitario en los términos impuestos por el Gobierno, para lo cual no es fácil construir un consenso interno. El ex congresista Luis Eladio Pérez, liberado el pasado 27 de febrero, sostiene que "si antes se pensaba que el acuerdo humanitario era una puerta para lograr la paz, ahora no será suficiente con devolver a los 27 policías militares y a los tres políticos que llaman canjeables sino a los otros 700 o más que tienen en su poder".

Los ex secuestrados liberados se han convertido en un factor de presión contra las Farc.  "Son terroristas con 'T' mayúscula", señaló Marc Gonçalves desde Estados Unidos, mientras Íngrid Betancourt inició la grabación de cuñas radiales pidiendo a los guerrilleros que se desmovilicen. En el plano externo, el Consejo Permanente de la OEA adoptó una resolución en la que se pide al grupo guerrillero la suspensión del secuestro y urge "la liberación inmediata y sin condiciones, sanos y salvos, de todas las personas que mantienen secuestradas".  

La coacción viene también de influyentes organizaciones nacionales. Con el apoyo de los grandes medios de comunicación se está programando una gran marcha, para el 20 de julio, que demandará la liberación de todos los secuestrados. El Movimiento Nacional de Víctimas, que lidera Iván Cepeda, le envió una carta pública a 'Alfonso Cano' en la que le dice que esa es su única salida. La Iglesia Católica puso a disposición su interlocución si esto las facilita y abre el camino a un diálogo. "No sé si es fácil. No sé si sea el momento pero hay que abonar el camino", dice el padre Darío Echeverri.

¿Cómo reaccionarán las Farc? ¿Mantendrán la intransigencia de los últimos años? ¿Entienden que en el nuevo panorama no tienen margen de maniobra? Carlos Eduardo Jaramillo, ex asesor de paz, considera que por ahora habrá silencio hasta tanto no resuelvan el tema del secuestro. Y el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo, en igual sentido, dice que "hay una nueva guardia en las Farc a la que le  va mejor en la política que en la guerra".

Por ahora, lo único que se conoce sobre el pensamiento de 'Alfonso Cano' es un comunicado del mes de junio, escrito antes de la operación de rescate de los secuestrados, que dice: "Nuestra propuesta de encontrarnos con el Gobierno para precisar los términos de un acuerdo continúa vigente así como la decisión de mantener comunicación". Pero habría que ver si esta propuesta se mantiene en las actuales circunstancias.

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