Jaque a las Farc

Íngrid Betancourt dijo que el fin de las Farc comenzó con la reelección de Álvaro Uribe.

HACER ALGUNAS reflexiones sobre la liberación de 15 de los más importantes secuestrados de las Farc, cuando aún están volando de San Vicente del Caguán a Tolemaida y sin tener una versión reposada del operativo militar, es como andar a tientas en una noche sin Luna. Pero basado en el informe del Ministro de Defensa, la operación de inteligencia militar y operativa es solo comparable con las realizadas por los israelitas. Impecable.

Es indiscutible que la liberación les implicará a las Farc entrar en una nueva fase, determinada por la evolución de una serie de fenómenos, el primero de los cuales es la infiltración de agentes de la inteligencia militar y del Estado. La muerte de 'J.J', 'el Negro Acacio', 'Raúl Reyes' e 'Iván Ríos', ligadas a la colaboración de infiltrados, ya extendían un manto de dudas sobre la fortaleza del escudo ideológico que las hacía impenetrables, y obligará a las Farc, en medio de un conflicto de una intensidad y sofisticación sin precedentes, a una profunda depuración interna con las consecuencias que ello implica: cacería de brujas, desconfianza, más deserciones, reducción del pie de fuerza y pérdida de prestigio internacional.

El segundo fenómeno es el juicio de responsabilidades en el seno del Secretariado, pues es imposible que la operación de reunir a los tres grupos de secuestrados más importantes y asumir el riesgo de sacarlos en helicóptero del mismo corazón de la guerra, pueda haberse hecho sin la aprobación de por lo menos un miembro del Secretariado, bajo cuya responsabilidad estaban los secuestrados. Caben, pues, varias preguntas: ¿Fue una decisión aprobada por el Secretariado o autónoma de uno de ellos prevalido de las condiciones de incomunicación en que los tiene el Plan Consolidación? ¿Es 'Alfonso Cano' el responsable de la operación? De ser así, estaría empezando a vivir el peor momento de su ya larga historia con las Farc, pues este hecho se suma al asesinato de los 11 ex diputados del Valle por guerrilleros bajo su mando. Si fue de 'Jojoy', estaría debilitándose en materia grave la cabeza más visible de la línea más guerrerista. En fin, si la decisión de mover a los secuestrados no fue aprobada por todo el Secretariado, lo mínimo que ocurrirá serán las recriminaciones profundas y la aparición de serias fisuras en este aparato que es el que ha mantenido a las Farc unidas y en lucha después de casi medio siglo.

El tercer fenómeno es que las Farc deberán replantear de nuevo su estrategia de guerra y eso tomará tiempo, pues antes deben recuperar la confianza en su propia gente y luego rediseñar el plan que les permita posicionarse para un proceso de negociación en condiciones menos precarias. El cuarto fenómeno tiene que ver con el hecho de que en su estrategia de guerra ya no cabe el secuestro. Si bien en sus manos aún permanecen Alan Jara, Óscar Tulio Lizcano y Sigifredo López y 22 militares, la creciente presión internacional deberá obligarlos a resolver muy pronto ese drama mediante un proceso de negociación. Las Farc tienen que saber que no pueden seguir usando el secuestro como arma de guerra. El mundo ya no tolerará más espectáculos montados sobre el drama de inocentes.

Finalmente, la Operación Jaque acercará la liberación del resto de los secuestrados pero no necesariamente acercará la paz. Incluso la crisis que viven las Farc prolongará la lucha, pues todo es previsible menos que den muestras de debilidad y aún menos que se sienten en la mesa de negociación en la esquina de los derrotados. La Operación Jaque no es, entonces, el jaque mate que hoy anunció el Comandante de las Fuerzas Militares. Es un jaque a secas que si bien indica que la cúpula -el Secretariado- está seriamente amenazada, teóricamente aún le quedan espacios para moverse. 

POR CARLOS EDUARDO JARAMILLO,
politólogo y ex consejero de Paz.

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