(Página 4 de 5)
Las declaraciones de Íngrid y de su madre, Yolanda -que había sido una dura crítica de las actitudes del Gobierno frente a los secuestrados- reflejan el alcance del significado político que, a favor de Uribe, deja la Operación Jaque. "La reelección había sido el golpe más duro contra las Farc en toda su historia", dijo Íngrid. Una frase que, por su significado, por quien la pronunció y por el momento en que lo hizo se convierte en el mejor activo de Álvaro Uribe para su futuro político. Falta ver cómo lo usa.
"LA OPERACIÓN FUE IMPECABLE"
Este es un resumen de las palabras pronunciadas por Íngrid Betancourt a su arribo a Bogotá.
"Los invito a que nos demos la bendición para agradecerle a Dios que nos acompañó, a nuestras Fuerzas Militares, a nuestros soldados. La operación fue absolutamente impecable. No sabíamos lo que estaba pasando. No hubo un solo tiro, no se mató a nadie, nos sacaron con grandeza. Los guerrilleros que nos tenían secuestrados quedaron vivos.
"Yo creo que esto es una señal de paz para Colombia. Nosotros debemos confiar en las Fuerzas Militares porque ellas nos van a llevar a la paz. Yo quiero realmente agradecerles a cada uno de los soldados de Colombia porque están demostrando que la paz es posible con inteligencia, prudencia y sabiduría. Quiero expresarles agradecimiento al presidente Uribe, al ministro Juan Manuel Santos, porque si ellos no hubieran tomado el riesgo probablemente quién sabe cuántos años más habríamos estado en calvario.
"Hoy, en nuestro último día de cautiverio, nos levantaron a las 5:00 de la mañana. Nos hicieron recoger los equipos, nos estuvieron entreteniendo toda la mañana, diciéndonos que no sabían lo que iba a pasar, que de pronto nos teníamos que mover de sitio. Unas horas antes de que llegaran los helicópteros, hablé con el comandante 'Asprilla' y me dijo que nos iban a montar a todos en uno de ellos y que nos iban a llevar a un sitio que no sabía dónde era e íbamos a poder hablar con un comandante que yo pensaba que era 'Alfonso Cano'.
"Cuando nos dijeron eso nos sentimos muy tristes porque todos albergábamos, de alguna manera, la esperanza de que una comisión internacional pudiera liberarnos. Debo confesar que cuando vi los helicópteros blancos sentí algo muy raro porque siempre que oíamos los helicópteros nos tocaba salir corriendo y esta vez estábamos esperando que aterrizaran. Ya cuando la gente estuvo en el sitio y bajó, el desconcierto fue total. Yo me pregunté qué misión era esa, a qué organización correspondían sus emblemas y concluí que se trataba de personas de las Farc por la manera como hablaban. Incluso había algunos que tenían camisetas del 'Che' Guevara.
"Nos subimos con mucha dificultad al helicóptero. Nos ataron las manos y los pies, cosa que me indignó. Nos dieron chaquetas blancas porque nos decían que íbamos a un clima frío. Yo dije: 'Eso no me lo voy a poner'. Rogaba a Dios que me diera fuerzas para aceptar las humillaciones que se iban a venir.
"Cuando ya estábamos volando sucedió algo raro que en primer momento no podíamos entender. De pronto oímos un golpe y vimos que el hombre que nos humilló en cautiverio estaba en el suelo casi desnudo, cosa que, pese a todo, no me alegró. Entonces el jefe de la operación gritó: '¡Somos el Ejército Nacional; ustedes están libres!'. Saltamos, gritamos de alegría, nos abrazamos y le dimos gracias a Dios...".
Vea los testimonios de los secuestrados rescatados.
QUEDAN 25
El ex gobernador del Meta, Alan Jara, el ex congresista Óscar Tulio Lizcano y el ex diputado del Valle, Sigifredo López, y 22 militares no pudieron abrazar a los suyos y permanecen hoy secuestrados por las Farc. En este grupo se encuentran los suboficiales Pablo Emilio Moncayo Cabrera, Libio José Martínez Estrada y Luis Arturo García, cautivos desde el 20 de diciembre de 1997 durante la toma de la base militar de Patascoy (Nariño) y quienes más tiempo llevan en poder de ese grupo armado ilegal.