(Página 2 de 5)
Para eso contaron con el apoyo de un guerrillero que inicialmente había desertado pero que, luego, con el respaldo del Ejército, regresó a sus viejas filas para trabajar como infiltrado.
Como la orden impartida por el presidente Álvaro Uribe era que la vida y la integridad de los secuestrados estaría por encima de cualquier otra consideración, la operación de rescate planeada fue diseñada en tres fases, una de las cuales consistiría en el establecimiento de un cerco humanitario alrededor del área donde se encontraban los rehenes en caso de que los otros dos intentos de rescate fracasaran.
Los responsables de la Operación Jaque descartaron de entrada una confrontación armada para reducir a los captores y diseñaron, en cambio, un ingenioso plan para penetrar sus huestes sin rastro de violencia. Así, con la ayuda técnica de expertos estadounidenses, consiguieron por medio de un informante monitorear el teléfono satelital usado por 'Alfonso Cano', sucesor de 'Tirofijo' en el mando de las Farc.
Uno de los agentes secretos consiguió hacer una imitación de la voz de 'Cano', favorecida por las distorsiones propias de ese sistema de comunicaciones, y se comunicó con Gerardo Aguilar Ramírez, 'César', comandante del primer frente de las Farc, quien hacía más de cinco años tenía bajo su responsabilidad a los secuestrados.
El oficial que imitó la voz de 'Cano' le insistió a 'César' en la necesidad de reunir cerca de su campamento a los secuestrados y le anunció que representantes de una acreditada ONG internacional llegarían al sitio escogido, en las riberas del río Inírida, a 72 kilómetros al sur de San José del Guaviare y a 58 kilómetros de Tomachipán.
El supuesto 'Cano' le hizo creer a 'César' que la misión internacional llegaría en helicópteros rusos MI 17 pintados de rojo y blanco y similares a los enviados por el presidente venezolano Hugo Chávez en las liberaciones humanitarias de enero y febrero pasado. Mientras tanto, el Ejército alistó en la base de Tolemaida, en Melgar (Tolima), dos naves que cumplirían las características descritas. El Ejército aprovechó los anuncios sobre una supuesta visita de emisarios de Francia y Suiza que buscaría contacto con 'Cano' para conseguir que los helicópteros volaran sin problemas en zonas de influencia guerrillera. El supuesto 'Cano' le pidió a 'César' que acompañara a los secuestrados para garantizar la seguridad del grupo. A las 5:00 a.m. del miércoles, los guerrilleros les dijeron a los secuestrados que recogieran sus pertenencias porque serían trasladados a otro lugar, pero no les aclararon cómo ni a dónde. Al promediar la mañana, un guerrillero conocido con el alias de 'Asprilla' les dijo a los secuestrados que estaba a punto de llegar un helicóptero en el que viajarían a otro lugar para encontrarse con un comandante de las Farc, al parecer 'Alfonso Cano'.
En efecto, poco antes de las 12:00 m. aterrizó una aeronave de la cual bajaron varios hombres vestidos con uniformes de fatiga, armados con fusiles. Parecían guerrilleros de las Farc, que hablaban como tales. Algunos tenían camisetas del 'Che' Guevara. Los secuestrados subieron con alguna dificultad al helicóptero y 'César' les ordenó a sus hombres que los ataran de los pies.
De repente, 'César' y 'Gafas' fueron golpeados con violencia por los otros supuestos guerrilleros, cuando uno de ellos gritó: "¡Somos el Ejército Nacional; ustedes están libres!".
Los militares comprobaron complacidos que 'César', atraído por su señuelo, había llevado hasta el helicóptero a Íngrid Betancourt Pulecio, a los estadounidenses Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonçalves, y a los miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia: Juan Carlos Bermeo, Raimundo Malagón, José Ricardo Marulanda, William Humberto Pérez Medina, Erasmo Romero Rodríguez, José Miguel Arteaga, Armando Flórez Pantoja, Julio César Buitrago, Armando Castellanos, Vianey Javier Rodríguez y Jhon Jairo Durán.
Mientras esto ocurría en la espesura de la selva, la noticia del rescate solo era conocida en Bogotá por un puñado de altos funcionarios del Estado. El Ministro de Defensa concentró en su despacho la información, al tiempo que el comandante del Ejército, general Mario Montoya, se desplazaba a San José del Guaviare para coordinar el traslado de los recién liberados.