Junio 18 de 2008

¿Logrará la alianza entre César Gaviria y 'Lucho' Garzón impedir la segunda reelección?

El ex alcalde explicó explicó los cinco puntos en los que se basa la estrategia acordada con los dirigentes liberales.

EL LUNES PASADO EN LA TARDE, el ex presidente César Gaviria y los precandidatos presidenciales Rafael Pardo, del Partido Liberal, y 'Lucho' Garzón, del Polo Democrático, se reunieron en lo que podría denominarse una "cumbre de la oposición". Entre sorbo y sorbo de café, los dirigentes políticos analizaron escenarios y pulieron ideas sobre cómo enfrentar al presidente Álvaro Uribe en caso de que decida aspirar a un tercer mandato.

Fue sorprendente la sintonía entre dos políticos tan distintos como Gaviria, el padre del neoliberalismo y de la apertura en el país, el 'coco' para la izquierda, y el gran líder sindical de izquierda, el 'fucú' para la derecha. Garzón no salía de su asombro al ver que Gaviria había decidido llamar las cosas por su nombre, dejar de lado el discurso de oposición moderada e insistir en que había que hacer algo para evitar a toda costa una nueva reelección por sus efectos institucionales.

La conversación fue fluyendo y a medida que encontraban puntos de coincidencia se oyeron frases como la de 'Lucho' que dijo: "Yo en el fondo soy liberal, aunque de izquierda". Uno y otro destacaron la casualidad de que se han movido hacia el centro y sobre este punto el ex alcalde le dijo al ex presidente: "En el pasado yo le metí demasiado Estado al mercado y usted le metió demasiado mercado al Estado".

Al día siguiente, muy temprano en la mañana, en el espacio que esta semana estrenó como panelista invitado de La FM, Garzón reveló el alcance del encuentro con Gaviria y Pardo. Dijo que habían hablado sobre cómo armar una coalición para evitar la reelección e incluso aseguró que estaba dispuesto a someterse a una consulta popular convocada por el Partido Liberal para escoger a un candidato presidencial único.

Poco después, en diálogo con CAMBIO, el ex alcalde explicó que la estrategia acordada con los dirigentes liberales se basa en cinco puntos: primero, llamar a la abstención para hundir el referendo que promueve el Partido de La U para abrirle el camino a una nueva candidatura de Uribe; segundo, convocar a lo que llamaron 'Operación D', por la defensa de la democracia y la institucionalidad; tercero, que la coalición sea contra la reelección y no anti Uribe; cuarto, que precandidatos de distintos partidos y movimientos participen en una consulta suprapartidista para escoger candidato único y, quinto, que la consulta puede ser convocada por el Partido Liberal.

De lo que se trata es de armar una coalición en la que participen sectores uribistas y no uribistas que no estén de acuerdo con una nueva reforma de la Constitución porque consideran que una nueva reelección es perjudicial para la democracia. Por eso, el ex presidente acordó una cita para este viernes con el ex gobernador del Valle Angelino Garzón, que también ha expresado sus intenciones de competir en la próxima campaña presidencial y que cree que hay espacio para propuestas distintas a las del continuismo.

El ex ministro Pardo abrió el abanico de dirigentes para invitar a oír y discutir la propuesta, entre ellos los ex alcaldes Antanas Mockus y Sergio Fajardo y la senadora Martha Lucía Ramírez. Y no hay que olvidar que en la primera semana de mayo, Gaviria se reunió con el ex presidente Andrés Pastrana y aunque el tema principal fue la reforma política que hacía tránsito en el Congreso, también hablaron sobre una posible alianza anti-reelección. Un aspecto que también discutió días después con el presidente del Polo, Carlos Gaviria. 

Avispero alborotado

La propuesta que salió de la "cumbre" del lunes se convirtió en tema obligado de los corrillos políticos y de los que aspiran a la Presidencia en 2010. El senador Gustavo Petro fue de los primeros en acogerla: "Estoy de acuerdo con participar en un proceso de esa magnitud, en medio de una convergencia democrática y con unos puntos mínimos muy claros para asumir como programa de Gobierno por quien gane, no importa el partido al que pertenezca".

Por su parte, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, miembro de la recién nombrada Comisión de Notables para la reforma política y como ministro de Gobierno de la administración Gaviria uno de los protagonistas de la Constitución del 91, vio con buenos ojos la propuesta. Opuesto a la reelección, dijo que la democracia no es solo tener la mayoría. "Esa es la falacia del referendo que promueve otra reelección -dijo De la Calle-. La democracia supone tener pesos y contrapesos y si van a salir con el cuento de que el Presidente tiene una popularidad del 84 por ciento, lo que eso implica es que necesita más controles".

Consultado por CAMBIO, el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus dijo que, en principio, la propuesta le parece entre divertida y trágica: "Divertida porque tiene elementos lúdicos, como el intento de unir personas de distintas vertientes políticas, y trágica porque está basada en cábalas sobre la posibilidad de que Uribe se presente o no como candidato en 2010".  Reconoció que se ha reunido con Petro y el ex alcalde Fajardo para desarrollar propuestas de políticas públicas pero no para definir estrategia y mecánica electorales.

Y Fajardo, que a principios de febrero se reunió en Bogotá con el ex presidente Gaviria, dijo que no ha participado en conversaciones sobre una eventual coalición anti-reelección, que los que la han propuesto tienen todo el derecho de hacerlo y que aunque está en contra de la reelección no cree que el Presidente vaya a presentarse de nuevo. "Así mucha gente diga que uno solo no puede, tengo fe en lo que estamos haciendo y por eso llevo 20 ciudades recorridas", le dijo a CAMBIO el martes en la noche.

Gaviria, Pardo y Garzón tienen claro que muchos van a oponerse a la propuesta de armar una coalición porque la interpretan como una especie de gavilla de "todos contra Uribe",  y las gavillas no son de buen recibo, menos aún si el objetivo es el Presidente más popular de los últimos tiempos.

En este sentido, la propuesta va en contravía del fervor uribista que se respira en el país y además encontrará obstáculos tanto en las toldas liberales como en los cuarteles del Polo. Sobre todo en los cuarteles del Polo, donde la pugna interna entre la línea dura de Carlos Gaviria y el senador Jorge Robledo, y la blanda de Petro y 'Lucho' , cobra cada día más intensidad. Después de la crisis que terminó con la salida de la secretaría general de Daniel García-Peña -línea blanda-, el anuncio de Garzón y Petro de que están dispuestos  a una consulta liderada por el liberalismo anticipa tormenta. "El doctor Garzón no tiene autorización del Polo Democrático Alternativo para adelantar acuerdos con ningún partido -advirtió el senador Jaime Dussán-. Esas autorizaciones las da el Comité Ejecutivo al presidente de la colectividad, Carlos Gaviria, y hasta el momento él es la única persona autorizada para hablar de estos temas".

Pero Garzón en ningún momento ha dicho que los contactos con el jefe único del Partido Liberal los hizo a nombre del Polo, el partido que él fundó y en el que parece que cada vez encaja menos. Los hizo a título personal porque considera que el Polo está dedicado a quemar sus energías contra Uribe, en lugar de construir propuestas alternativas de gobierno. "Lo que yo quiero es una jefatura de Gobierno y no de la oposición, porque ya ejercí la oposición durante casi tres décadas como dirigente sindical".

La confrontación interna, sin embargo, no será solo del Polo. Dentro del Partido Liberal hay enormes diferencias y nada garantiza que el grupo que impulsa el llamado 'Plan B', contrario a Gaviria, vaya a acolitar la propuesta. Sin embargo, uno de ellos, Alfonso Gómez Méndez, aspirante a la Presidencia, no rechazó de entrada la propuesta y la calificó de "interesante".

El ex presidente César Gaviria está convencido de que hay que construir un proyecto político para presentarle a la opinión, que contemple reformas y propuestas de solución a problemas a los que el Gobierno de Uribe no les ha puesto el pecho. Y es por ese camino por el que, junto con Garzón, quiere invitar a transitar a otros sectores, incluidos algunos uribistas que no están de acuerdo con la reelección. "El país tiene que dejar a un lado la idea de que cuando hablamos de proyectos comunes es contra Uribe -dijo Gaviria-. Hay que hacer reformas, hay que desarrollar un proyecto político alternativo para evitar, entre otras cosas, que el propio Presidente piense que es indispensable, pues el caudillismo y los líderes únicos no le convienen a la democracia".

En este sentido, poco a poco han ido surgiendo más voces entre los uribistas triple A que consideran que una segunda reelección afecta la institucionalidad y tiene efectos negativos en la comunidad internacional. Las senadoras Gina Parody y Martha Lucía Ramírez son unas de ellas, lo mismo que la del ex ministro Fernando Londoño y El Colombiano de Medellín, que en reciente editorial rechazó la idea. Pero tal vez una de las más contundentes y más reconocidas es la de Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi, quien en entrevista con Yamid Amat el domingo pasado en El Tiempo, expresó claramente su desacuerdo  con la reelección. "No hay que confundir la gran admiración que el sector privado le tiene a Uribe con el peligro de alargar su período más allá de lo aconsejable", dijo.

 No solo los empresarios sino la abrumadora mayoría del país consideran, sin duda, que ha sido el mejor Presidente que hemos tenido. Pero eso no quiere decir que no haya la renovación que muestre un funcionamiento institucional".

Estas declaraciones tienen significado especial porque Villegas no solo encabeza el gremio de los industriales, consentido por el Presidente, sino porque ha sido uno de sus aliados más cercanos. Sus puntos de vista son compartidos, además, por la mayoría del prestigioso e influyente grupo de empresarios que reúne Proantioquia, que reconocen la exitosa gestión del Presidente pero creen que su prolongación en el poder no es conveniente ni necesaria por las mismas razones expresadas por Villegas.

Así las cosas, hay muchos sectores que coinciden en lo fundamental con lo que piensan Gaviria y Garzón, que insisten en que la coalición contra la reelección no es una cruzada anti-Uribe, muy poco rentable en términos políticos, sino en defensa de las instituciones democráticas.

¿Habrá futuro?

Hasta hace poco resultaba impensable una alianza de Gaviria y 'Lucho', pues eran considerados el agua y el aceite en materia política. Ahora, desde un punto de vista eminentemente práctico, no ideológico, esa emulsión del agua y el aceite no garantiza, sin embargo, que haya mucho que ganar con una propuesta que, no importa cuánto insistan en que no es contra Uribe, la gente la interpreta así. Difícil tarea frente a los inamovibles índices de popularidad del Presidente. Según las encuestas, político que se opone a Uribe, sale mal librado.

Gaviria y Garzón lo saben. El ex Presidente salió damnificado cuando, entre 2005 y 2007, asumió una actitud más crítica frente al Gobierno: su imagen negativa subió a cerca del 50 por ciento, según la serie bimestral de Invamer-Gallup, y en 2008, cuando se acercó al Presidente a raíz de la crisis diplomática con Venezuela y Ecuador, la percepción favorable llegó a 44 por ciento, 11 puntos por encima de la desfavorable.

Garzón, por su parte, ha mantenido niveles positivos de entre el 50 y 60 por ciento, y ha tenido bajo control la imagen negativa, cerca del 25 por ciento, desde su candidatura presidencial en 2002. Durante su Alcaldía asumió una posición de centro -criticada por sus compañeros del Polo- y su relación con el Gobierno Nacional fue más de cooperación que de confrontación.

Entonces, ¿por qué se van ahora lanza en ristre contra la reelección del Presidente y en términos tan duros como lo han hecho esta semana? ¿Para qué correr el riesgo de quedar encasillados en la impopular figura del anti-uribismo? ¿A la larga es viable una alianza tan frágil? Hay un elemento común en las respuestas a estas preguntas y es que no se trata de una convocatoria contra Uribe sino contra su segunda reelección. "Una coalición solo para atajar a Uribe sería muy odiosa", dice Gaviria. Desde Londres, donde se encuentra como parte de una larga gira internacional, el ex presidente Pastrana le hizo saber a César Gaviria que se sumaría a la causa con la condición de que no fuera "una coalición contra Uribe".

En los últimos años la política se ha concentrado en la polarización uribismo-oposición. Una división asimétrica, en una balanza claramente inclinada a favor del Gobierno. El Presidente ha copado todo el escenario político, ha tenido un sólido margen de maniobra y ha sido el principal protagonista de la vida pública.

Gaviria y Garzón, con su llamamiento anti-reelección, están cambiando el terreno de juego. Una nueva polarización, entre quienes apoyan un tercer cuatrienio de Uribe y los que quieren frenar la reelección, es mucho más equilibrada que la anterior, sobre todo porque hay uribismo anti-reeleccionista. Para el jefe de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, que se apartó del Gobierno en la reforma política, el nuevo escenario puede resultar más conveniente que el anterior, pues le permitiría jugar en la coalición anti-reelección. Igual sucede con el Partido Conservador, en el cual hay sectores que consideran que su mejor apuesta estratégica para preservar su identidad sería tener candidato propio en 2010.

La 'Operación D' significa una patada al tablero. Una reorganización de las fichas. El anterior escenario -Uribe popular vs. oposición minoritaria- era paralizante y dejaba todos los ases en manos del Presidente. El nuevo panorama -reelección vs. anti-reelección- es más fluido. El principio de alianza entre Gaviria y Garzón, y la posibilidad de nuevos acercamientos así lo demuestra. Y aunque en la raíz de estos movimientos hay una concepción esencialmente mecánica, el debate puede ampliarse a temas en los que no todas las banderas favorecen al Gobierno.

Los planteamientos recientes del ex presidente Gaviria incluyen consideraciones sobre la vigencia de la democracia -"el autoritarismo en América Latina siempre ha sido muy popular pero siempre ha terminado mal"- y la sostenibilidad del crecimiento económico, que tienen acogida incluso entre simpatizantes del Gobierno. No en vano el propio vicepresidente Francisco Santos ha dicho que "Gaviria sería un gran heredero de Uribe".

En síntesis, la 'Operación D' tuvo un arranque impetuoso y encaja en un momento político en que al Presidente le llega la hora de decir, en público, si aspira o no a una nueva reelección. Sin embargo, el banderazo ha mostrado más buenas intenciones que profundidad. Falta mucho detalle por ajustar. La idea de una consulta entre los sectores anti-reeleccionistas para escoger un solo candidato -modelo similar al de la concertación chilena- tiene todo tipo de obstáculos políticos, logísticos y legales. Sin embargo, más allá de la mecánica, es un hecho que el proceso político cambió y que en el nuevo escenario hay más protagonistas y temas. El acto final está por escribirse y se anticipa mucha acción.

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.