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Por su parte, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, miembro de la recién nombrada Comisión de Notables para la reforma política y como ministro de Gobierno de la administración Gaviria uno de los protagonistas de la Constitución del 91, vio con buenos ojos la propuesta. Opuesto a la reelección, dijo que la democracia no es solo tener la mayoría. "Esa es la falacia del referendo que promueve otra reelección -dijo De la Calle-. La democracia supone tener pesos y contrapesos y si van a salir con el cuento de que el Presidente tiene una popularidad del 84 por ciento, lo que eso implica es que necesita más controles".
Consultado por CAMBIO, el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus dijo que, en principio, la propuesta le parece entre divertida y trágica: "Divertida porque tiene elementos lúdicos, como el intento de unir personas de distintas vertientes políticas, y trágica porque está basada en cábalas sobre la posibilidad de que Uribe se presente o no como candidato en 2010". Reconoció que se ha reunido con Petro y el ex alcalde Fajardo para desarrollar propuestas de políticas públicas pero no para definir estrategia y mecánica electorales.
Y Fajardo, que a principios de febrero se reunió en Bogotá con el ex presidente Gaviria, dijo que no ha participado en conversaciones sobre una eventual coalición anti-reelección, que los que la han propuesto tienen todo el derecho de hacerlo y que aunque está en contra de la reelección no cree que el Presidente vaya a presentarse de nuevo. "Así mucha gente diga que uno solo no puede, tengo fe en lo que estamos haciendo y por eso llevo 20 ciudades recorridas", le dijo a CAMBIO el martes en la noche.
Gaviria, Pardo y Garzón tienen claro que muchos van a oponerse a la propuesta de armar una coalición porque la interpretan como una especie de gavilla de "todos contra Uribe", y las gavillas no son de buen recibo, menos aún si el objetivo es el Presidente más popular de los últimos tiempos.
En este sentido, la propuesta va en contravía del fervor uribista que se respira en el país y además encontrará obstáculos tanto en las toldas liberales como en los cuarteles del Polo. Sobre todo en los cuarteles del Polo, donde la pugna interna entre la línea dura de Carlos Gaviria y el senador Jorge Robledo, y la blanda de Petro y 'Lucho' , cobra cada día más intensidad. Después de la crisis que terminó con la salida de la secretaría general de Daniel García-Peña -línea blanda-, el anuncio de Garzón y Petro de que están dispuestos a una consulta liderada por el liberalismo anticipa tormenta. "El doctor Garzón no tiene autorización del Polo Democrático Alternativo para adelantar acuerdos con ningún partido -advirtió el senador Jaime Dussán-. Esas autorizaciones las da el Comité Ejecutivo al presidente de la colectividad, Carlos Gaviria, y hasta el momento él es la única persona autorizada para hablar de estos temas".
Pero Garzón en ningún momento ha dicho que los contactos con el jefe único del Partido Liberal los hizo a nombre del Polo, el partido que él fundó y en el que parece que cada vez encaja menos. Los hizo a título personal porque considera que el Polo está dedicado a quemar sus energías contra Uribe, en lugar de construir propuestas alternativas de gobierno. "Lo que yo quiero es una jefatura de Gobierno y no de la oposición, porque ya ejercí la oposición durante casi tres décadas como dirigente sindical".
La confrontación interna, sin embargo, no será solo del Polo. Dentro del Partido Liberal hay enormes diferencias y nada garantiza que el grupo que impulsa el llamado 'Plan B', contrario a Gaviria, vaya a acolitar la propuesta. Sin embargo, uno de ellos, Alfonso Gómez Méndez, aspirante a la Presidencia, no rechazó de entrada la propuesta y la calificó de "interesante".
El ex presidente César Gaviria está convencido de que hay que construir un proyecto político para presentarle a la opinión, que contemple reformas y propuestas de solución a problemas a los que el Gobierno de Uribe no les ha puesto el pecho. Y es por ese camino por el que, junto con Garzón, quiere invitar a transitar a otros sectores, incluidos algunos uribistas que no están de acuerdo con la reelección. "El país tiene que dejar a un lado la idea de que cuando hablamos de proyectos comunes es contra Uribe -dijo Gaviria-. Hay que hacer reformas, hay que desarrollar un proyecto político alternativo para evitar, entre otras cosas, que el propio Presidente piense que es indispensable, pues el caudillismo y los líderes únicos no le convienen a la democracia".