Mayo 14 de 2008

Presidente duró una semana madurando la idea

Paso a paso, la historia de la operación.

EL MIÉRCOLES 7 DE MAYO, antes del mediodía, mientras el jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, 'Macaco', viajaba en un avión de la DEA rumbo a Estados Unidos, el presidente Álvaro Uribe citó de urgencia en la Casa de Nariño a los altos mandos militares y de Policía, así como a un par de funcionarios del Ministerio del Interior y de Justicia. En la reunión les dijo en tono grave que estaba tranquilo porque la extradición de 'Macaco' significaba el desmantelamiento de su organización, pero que estaba preocupado porque buena parte de los comandantes paramilitares seguían delinquiendo desde las cárceles y estaban burlando la Ley de Justicia y Paz. "No voy a aguantar más esto", advirtió el presidente  Uribe y antes de terminar la improvisada cumbre pidió a los altos mandos intensificar los controles en las cárceles de Bogotá, Itagüí y Barranquilla, donde estaban recluidos los jefes paramilitares.

Se reservó, sin embargo, comentarles la idea que venía madurando por obra de los informes que estaba recibiendo de los organismos de Inteligencia del Estado y otras fuentes sobre la falta de control en las cárceles y las actividades de los jefes paramilitares que violaban los acuerdos. Mantuvo en secreto su decisión de extraditar a los paramilitares cuyas extradiciones estaban suspendidas desde 2004 debido al proceso de negociación.

Cuarenta y ocho horas después, el Presidente citó a una reunión en la base militar de Catam a los mismos funcionarios y a dos asesores de Acción Social para que explicaran las razones del fracaso de la entrega de bienes al Fondo de Reparación. "Allí quedó claro que los paramilitares no habían entregado ni siquiera el 10% de lo que habían prometido", le dijo a CAMBIO uno de los asistentes.

Uribe reiteró su preocupación por el incumplimiento de los compromisos por parte  de los paramilitares y los asistentes a la reunión se dieron cuenta de que el Presidente estaba decidido a tomar determinaciones de fondo, como la extradición masiva de los jefes de las Auc. Minutos después, habló varias veces con el embajador de los Estados Unidos, William Brownfield, a quien le dijo que estaba dispuesto a la extradición de los jefes paramilitares pero con la condición de que su gobierno se comprometiera con las víctimas a devolverles los bienes que la Justicia estadounidense les incautara en el proceso. Brownfield reiteró el compromiso de su gobierno y del Departamento de Justicia, y acto seguido Uribe se reunió en privado con el director de la Policía, general Óscar Naranjo, para afinar los detalles de la extradición.

Posteriormente, Naranjo empezó a dar las primeras instrucciones: agentes de la Dijin debían rodear las cárceles donde estaban recluidos los jefes paramilitares. Por su parte, el Ministerio de Justicia inició una frenética carrera para tener listos los actos administrativos necesarios para legalizar la extradición de 14 de los 18 jefes de las Auc. Y Estados Unidos también se movió con rapidez: en la tarde del sábado 10 de mayo llegó a Bogotá un avión ATR 43 con 15 agentes de la DEA a bordo en el que trasladarían a los extraditados. El aparato fue parqueado en uno de los hangares de la terminal de la Policía Antinarcóticos. Los agentes de la DEA se dirigieron a la sede de la Embajada estadounidense.

La suerte está echada

El domingo 11, mientras el país celebraba el Día de la madre, el Presidente y la cúpula militar se reunieron de nuevo en Catam para definir los últimos detalles del traslado simultáneo de los detenidos a Bogotá. Una y otra vez, Uribe insistió en la urgencia de mantener en absoluto secreto la operación para evitar filtraciones que pudieran entorpecer la operación. Del plan solo estarían enterados, aparte de Mindefensa y la cúpula militar y de Policía, el ministro del Interior y de Justicia Carlos Holguín, el viceministro de Justicia Guillermo Reyes, y el director del Inpec, general (r) Eduardo Morales. "Fue tal la reserva del operativo, que ni siquiera los directores de las cárceles se enteraron de lo que iba a ocurrir", precisó a CAMBIO un funcionario que participó en la operación. 

 El lunes, agotados los trámites administrativos, dos grupos de agentes de la Dijin viajaron simultáneamente a Barranquilla y Medellín. A las 00:15 a.m. del martes fue ocupada la cárcel Modelo de Barranquilla, donde su director recibió la orden de entregar a Rodrigo Tovar Pupo, 'Jorge 40'; Hernán Giraldo, Nodier Giraldo y Eduardo Vengoechea.

Notificado sobre su traslado a Bogotá, 'Jorge 40' empezó a dar muestras evidentes de preocupación, se tocaba la barba una y otra vez, se movía de un lado a otro. Muy pronto se dio cuenta de que el traslado era solo un pretexto, que su suerte estaba echada, que lo esperaba la extradición. Entonces, repitió varias veces que el Gobierno los había engañado, que no había honrado su palabra de no extraditarlos. "Por cobardes negociamos y por eso nos están extraditando -dijo-. Esto lo hace Uribe para tapar los escándalos que se le vienen encima". Poco después, Tovar, los Giraldo y Vengoechea fueron llevados al Ernesto Cortissoz donde un avión de la DEA los llevó a Bogotá. Eran las 3:00 a.m.

El mismo camino

Al mismo tiempo que en Barranquilla cinco jefes paramilitares eran notificados de su traslado a Bogotá, en Itagüí otro grupo de la Dijin hacía lo propio con Salvatore Mancuso, Ramiro 'Cuco Vanoy', Diego Luis Arroyave, Edwin Mauricio Gómez, Martín Peñaranda y Guillermo Pérez Alzate que, sin embargo, debieron esperar varias horas porque el mal tiempo impedía el despegue del helicóptero que los llevaría del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín al José María Córdoba de Rionegro.

Contrario a lo que ocurrió en la cárcel de Barranquilla, en Itagüí no hubo sobresaltos. Mientras se cumplían los requisitos administrativos, los jefes paramilitares, sorprendidos, se cruzaban miradas en silencio. Solo cuando llegaron al aeropuerto en una tanqueta de la Policía, entendieron que estaban en la antesala de la extradición. Por lo menos así lo entendió Mancuso que, entre murmullos, dijo que el avión que los esperaba tenía matrícula gringa. Sin duda era una señal inequívoca de que sería entregado a la Justicia estadounidense. 

A esa misma hora, Diego Fernando Murillo, 'Don Berna'; Francisco Zuluaga, 'Gordolindo', y Manuel Torregrosa Castro eran trasladados de La Picota en Bogotá a la base militar de Catam.

A las 5:30 a.m., la primera parte de la operación había finalizado: los 14 extraditables estaban en Catam. El frío era intenso, la expresiones eran de desconcierto. Algunos hablaron mientras se tomaban un tinto. El general Naranjo llamó una vez más al presidente Uribe. Habían estado en permanente contacto mientras  se desarrollaba en sigilo la operación. Quince minutos después, el viceministro de Justicia Guillermo Reyes con unos documentos en mano, les notificó a los 14 capos la decisión del Gobierno de extraditarlos a los Estados Unidos, donde serían procesados en cortes de Washington, Nueva York, Miami y Houston.

El silencio era como de cortar con cuchillo. Ni murmullos, ni protestas, ni reclamos... "La cara de la mayoría era de impresión -dijo un oficial de la Policía que presenció la escena-. La hombría de algunos se vio menguada cuando vieron a los oficiales de la DEA acercarse para llevarlos hasta el avión". Otros se echaron la bendición y rezaron en silencio, mientras Francisco Zuluaga, 'Gordolindo', y Nodier Giraldo expresaban su complacencia de viajar a Estados Unidos para saldar de una vez por todas sus deudas con la Justicia.

El resto es historia. A las 6:30 a.m. del martes 13 de mayo, los otrora poderosos jefes paramilitares abordaron el avión ART 43 rumbo a Estados Unidos mientras la noticia se extendía como pólvora por el mundo entero. Al mediodía, el presidente Uribe, en una breve alocución, explicó las razones de la decisión:  "Algunos de ellos habían reincidido en el delito (...) otros no cooperaban debidamente con la Justicia y todos incumplían con la reparación de las víctimas". Aseguró que garantizaría esta reparación e insistió en que el Gobierno de Estados Unidos se comprometió a cumplir los acuerdos de cooperación judicial. Amanecerá y veremos, pues en el pasado todo ha quedado en el papel.

QUÉ DICE EL PROCURADOR

Pocos entienden por qué el procurador general, Edgardo Maya, no fue informado sobre la decisión de extraditar a los 14 capos. Se enteró de la noticia por la radio y aunque se abstuvo de pronunciarse sobre la decisión presidencial de marginarlo de asunto tan sensible, hizo un análisis de la situación. "Con la extradición masiva desaparecen varias vértebras de la columna dorsal de la Ley de Justicia y Paz pero no puede hablarse de un naufragio del proceso -le dijo a CAMBIO-. Quedan 3.284 postulados, de los cuales hay detenidos un poco más de 600 y con ellos habrá que seguir trabajando".

Maya sostiene que lo ocurrido fue consecuencia de la laxitud del sistema carcelario y dijo que, por ejemplo en la cárcel de Itagüí, "personas con graves incriminaciones gozaban de privilegios como hacer entrevistas en el despacho de la dirección con la bandera colombiana a sus espaldas, y conseguían que los noticieros les reservaran hasta dos emisiones para difundir sus entrevistas en las que eran tratados como grandes personajes".

El Procurador cree, además, que es necesario que la Justicia haga un mea culpa por los pobres resultados en la aplicación de la Ley de Justicia y Paz.

Dio como ejemplo el hecho de que, a pesar de que la primera diligencia de versión libre de  Mancuso fue en diciembre de 2006, 17 meses después "no existe la primera imputación y, mucho menos, la primera condena por los innumerables crímenes que se le adjudicaban". Por esto, anticipa un debate a partir de algunas preguntas: "¿Puede la Fiscalía General continuar con el proceso de Justicia y Paz cuando el Presidente ha dicho que reincidieron en actividades delictivas desde la cárcel? Si es así, si los jefes paramilitares han incumplido los acuerdos, ¿no deberán quedar bajo la órbita de la justicia ordinaria?", se pregunta Maya.

No obstante, según un informe de la Fiscalía sobre los resultados obtenidos mientras los 14 jefes paramilitares estuvieron en el proceso, la evaluación que hace el Procurador podría parecerles radical a los fiscales de Justicia y Paz. Según ellos, los bloques a los que pertenecieron los extraditados han reconocido hasta hoy 39.492 víctimas, al tiempo que ellos admitieron individualmente más de 3.800 crímenes.

EL HEREDERO DE ESCOBAR

Los viejos y curtidos agentes de la DEA y del FBI que hace dos décadas encabezaron en Colombia la feroz batalla contra el cartel de Medellín, están de plácemes porque nunca pensaron que Diego Fernando Murillo Bejarano, 'Don Berna', el poderoso capo del narcotráfico que luego se convirtió en influyente jefe paramilitar, llegaría a pagar sus deudas con la Justicia de Estados Unidos.

'Don Berna' ingresó al mundo del narcotráfico a comienzos de los ochenta, cuando pasó de lavador de carros a hombre de confianza de los hermanos Mario y Fernando Galeano, y de Gerardo Moncada, quienes se codeaban con Pablo Escobar, cuando el cartel de Medellín estaba en todo su esplendor. Pero las cosas cambiaron radicalmente en el año 1992, cuando Escobar ordenó el asesinato de sus socios en la cárcel de la Catedral y 'Don Berna' se salvó de milagro.

Entonces, se alió con los hermanos Vicente y Carlos Castaño y crearon el grupo clandestino Perseguidos por Escobar, 'los Pepes', que sería clave para el desmoronamiento del cartel de Medellín y la posterior muerte de Escobar, en diciembre de 1993.

'Don Berna' aprovechó y, de la noche a la mañana, se convirtió en el heredero del poder de Escobar en Medellín y muy pronto asumió el control de la oficina de cobros de Envigado y de sus redes de sicarios agrupadas en la banda La Terraza.

Tras una guerra por el control del tráfico de cocaína, en 2000 'Don Berna' acabó con La Terraza y los pocos que sobrevivieron terminaron bajo sus órdenes en el bloque 'Cacique Nutibara' de las autodefensas, el primer grupo paramilitar que de desmovilizó tras el inicio del proceso de negociación con el gobierno del presidente Álvaro Uribe.

A partir de 2002, 'Don Berna' se llamó 'Adolfo Paz' y fue presentado con el pomposo cargo de inspector general de las Autodefensas Unidas de Colombia. Su nueva apariencia paramilitar hizo pensar que 'Don Berna' lograría escapar de sus viejos persecutores. Pero no fue así.

SALVATORE MANCUSO GÓMEZ,
'SANTANDER LOZADA' O 'TRIPLE CERO':

Desmovilizado el 10 de diciembre de 2004 con cerca de 1.000 hombres del bloque 'Catatumbo' de las Auc.
Deberá responder por los delitos federales de narcóticos.
Es requerido por la Corte Distrital de Columbia.

RAMIRO VANOY
MURILLO, 'CUCO VANOY':

Desmovilizado del bloque 'Mineros'
en enero de 2006.
Es acusado de narcotráfico y lavado de activos.
Solicitado por la Corte para el Distrito Sur de Florida.

FRANCISCO JAVIER
ZULUAGA, 'GORDOLINDO':

Desmovilizado en agosto de 2005 con el bloque 'Pacífico'.
Debe responder por narcotráfico y lavado de dinero.
Es requerido por la Corte del Distrito Medio de Florida.

GUILLERMO PÉREZ ALZATE,
'PABLO SEVILLANO':

Desmovilizado del bloque 'Libertadores del sur' de las Auc.
Solicitado por Estados Unidos para comparecer a juicio por narcotráfico.
Es requerido por la Corte para el Distrito Medio de Florida.

RODRIGO TOVAR PUPO,
'JORGE 40':

Desmovilizado con 1.000 hombres en marzo de 2006.
Es pedido por cargos de narcotráfico.
Es requerido por la Corte para el Distrito de Columbia.

DIEGO FERNANDO MURILLO
BEJARANO, 'DON BERNA':

Desmovilizado en noviembre de 2003.
Deberá responder por cargos de narcotráfico y lavado de dinero. En el proceso que le siguen aparece mencionado Vicente Castaño como socio suyo.
Es requerido por la Corte Distrital del Sur de Nueva York.

MANUEL ENRIQUE
TORREGROSA, 'CHAN':

Fue el primer ex paramilitar expulsado del proceso de Justicia y Paz por haber seguido delinquiendo. Se le señala de coordinar el tráfico de drogas de la banda emergente 'Los 40', desmantelada el año pasado.
Pedido por manejar desde la Costa Caribe de Colombia y Venezuela envíos de cocaína hacia Estados Unidos y Haití.

MARTÍN PEÑARANDA
OSORIO, 'EL BURRO':

Reveló los nexos entre narcotraficantes y miembros de la Armada.
Era el encargado de cobrar a los narcotraficantes por sacar la droga desde puertos del Magdalena.
Es requerido por la Corte Distrital para el Distrito de Columbia por narcotráfico.

HERNÁN GIRALDO,
'EL VIEJO' Y 'EL PATRÓN':

Desmovilizado en febrero de 2006, fue condenado por un tribunal a 20 años de cárcel por participar en la masacre de 20 trabajadores.
Deberá responder por el delito de narcotráfico.
Es requerido por la Corte del Distrito de Columbia por narcotráfico.

EDWIN MAURICIO GÓMEZ,
'EL REPETIDO' O 'EL POBRE MELLO':

Hizo parte del bloque 'Vencedores de Arauca', cuya franquicia compró por cinco millones de dólares Miguel Ángel Mejía Múnera, 'el Mellizo', recientemente capturado.
Deberá responder por cargos de narcotráfico.
Requerido por la Corte de Columbia.

JUAN CARLOS SIERRA,
ALIAS 'EL TUSO':

Solicitado por importar, fabricar y distribuir cocaína en EE.UU.
Es requerido ante la Corte Distrital de Columbia.

EDUARDO E. VENGOECHEA MOLINA,
'EL FLACO':

Solicitado para comparecer a juicio por el delito de narcotráfico.
Es requerido por la Corte Distrital de Columbia.

NODIER GIRALDO GIRALDO,
'EL CABEZÓN' O 'JOTA':

Hizo parte del bloque 'Resistencia Tayrona' y manejaba las finanzas. Estados Unidos lo acusa  por el delito de narcotráfico.
Es requerido por la Corte Distrital de Columbia.

DIEGO ALBERTO RUIZ ARROYAVE,
'EL PRIMO':

Hermano del extinto jefe paramilitar Miguel Ángel Arroyave, asesinado por sus hombres del bloque 'Centauros'.
Deberá comparecer por apoyar a grupos armados al margen de la ley y suministrar recursos a una organización terrorista extranjera.
Es requerido por la Corte Distrital del sur de Texas.

LOS QUE SE QUEDARON

IVÁN ROBERTO DUQUE
'Ernesto Báez'

Ex jefe paramilitar del bloque Central Bolívar, Bcb. Entró a las autodefensas como asesor político de los grupos al mando de Carlos Castaño Gil. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos lo investiga por su presunta relación con varios cargamentos de cocaína incautados en ese país. En Colombia tiene una condena de 13 años por conformación de grupos paramilitares.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield,  no descartó que su gobierno lo solicite en extradición.

FREDDY RENDÓN HERRERA, 
'El alemán'

Estuvo al frente del bloque 'Elmer Cárdenas' de las Auc y fue el último de los grandes jefes paramilitares en desmovilizarse. Es acusado de despojar de sus tierras a campesinos, para sembrar palma. En 1998 viajó al Mundial de Fútbol en Francia e ingresó a Estados Unidos sin mayores problemas.

RAMÓN ISAZA, 
'El viejo'

Perteneció a uno de los grupos paramilitares que operó por casi tres décadas en el Magdalena Medio. En una de sus declaraciones ante un juez de Justicia y Paz admitió que combatió a la guerrilla al lado del Ejército como informante y que enfrentó a la subversión con el Ejército, armado y uniformado como un militar. 

EVER VELOZA GARCÍA,
'H.H.'

Ex jefe de los bloques 'Bananero' y 'Calima' de las Auc entre 1995 y 2004. Aceptó haber planeado la muerte de su antiguo jefe, Carlos Castaño Gil, uno de los fundadores de las Auc.

Es solicitado por una corte de Nueva York por narcotráfico. En una de sus versiones ante un juez de Justicia y Paz, reconoció haberse reunido con importantes capos de la mafia, como Diego León Montoya, 'Don Diego' y Ómar García Varela, 'Capachivo'.

EDWARD COBOS TÉLLEZ, 
'Diego Vecino'

Según él mismo, estuvo vinculado al bloque 'Montes de María' únicamente en lo político y nunca en lo militar.

Reconoció ante la Corte Suprema de Justicia que el objetivo de las autodefensas era crear un proyecto político local, regional y nacional, y admitió que los ex líderes de esa organización ilegal le entregaron apoyo a líderes políticos de la costa Atlántica y de otras zonas del país.

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