Unidos por accidente

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Marcó un hito en la historia de la Alcaldía en donde demostró que es posible gobernar sin negociar principios. Se retiró de esta para lanzarse como candidato presidencial cuando las encuestas le favorecían, una decisión muy controvertida que lo llevó o pedir perdón en un acto público en el Parque Nacional. Tras dirimir una tercería con Noemí Sanín y Carlos Lleras de la Fuente, acabó de fórmula vicepresidencial de Noemí y aunque la dupla no ganó la primera vuelta obtuvo 2,8 millones de votos, convirtiéndose en un verdadero palo político.

Participó en las elecciones legislativas con una lista para Senado cuyo orden fue definido por un examen entre los convocados, de la que solo salió Rafael Orduz, con casi 53.000 votos. En abril de 2000 fundó el Partido de los Visionarios y en 2001 repitió Alcaldía -derrotó a María Emma Mejía.

Siempre empeñado en purificar las costumbres políticas y fomentar la cultura democrática, en la campaña electoral de 2006 hizo giras por todo el país promoviendo lo que llamó el "voto vital" o voto de conciencia. De ahí que no resulte extraño que tras las denuncias hechas por la ex representante Yidis Medina en el sentido de que entregó su voto por la reelección a cambio de prebendas burocráticas que le ofreció el Gobierno, el ex alcalde se haya pronunciado contra una segunda reelección.

En una columna publicada en El Tiempo, publicada el 1° de mayo, no solo cuestionó duramente a Uribe "que usa su capacidad persuasiva para distanciarse oportunamente de su base social y sus aliados", sino que fue mucho más allá y le pidió la renuncia. Mockus considera que de no haber sido por Yidis y Teodolindo Avendaño, no habría habido reelección. "Apreciado Presidente: sin el voto de Yidis o Teodolindo, usted no habría sido elegido. No nos venga con el cuento de que el fin (indudablemente noble, nada menos que "salvar la Patria") justificaba los medios (la oferta de gabelas a Yidis). No es solo un tema jurídico. Es también, y sobre todo, un tema político. No ocultemos el Sol tapándolo con las manos: lo que sabemos todos da para un juicio claro sin demoras. Es tiempo de renuncias -escribió-. Después la historia, con su sabiduría, y la justicia darán su dictamen definitivo".

Los pronunciamientos del ex candidato que en la campaña presidencial de 2006 dijo que su posición no era pro-Uribe ni anti-Uribe, sino post-Uribe y quien frente a la posibilidad de una segunda reelección había guardado silencio, cobran en este momento un enorme significado. Y si bien es cierto que pedir la dimisión de un mandatario que tiene más de 80 por ciento de imagen positiva no produce efecto concreto alguno, dada la autoridad moral de Antanas Mockus, resulta un duro golpe de opinión contra el Presidente y su gobierno, una de cuyas banderas es, paradójicamente, la lucha contra "la politiquería".

En síntesis, la ambigüedad del Presidente frente a su eventual segunda reelección ha logrado alinear en el mismo equipo del anti-reeleccionismo a personalidades tan disímiles con Parody, Cepeda y Mockus, y además a furibistas de la talla de Fabio Echeverri y Fernando Londoño, sin contar con los que dentro de las propias huestes gobiernistas aspiran a sucederlo, como Juan Manuel Santos y Germán Vargas, incluidos los conservadores que han dicho que tendrán candidato propio en 2010.

Por otra parte, en la clase empresarial del país empieza a causar preocupación el daño que podría hacerle a la economía un ambiente político tan confuso y crispado. La falta de claridad del Presidente sobre la segunda reelección está produciendo una paradójica situación y es que la popularidad no le basta para asegurar una gobernabilidad tranquila.

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