Unidos por accidente

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Desde entonces, y luego de vivir exiliado en Europa entre 2000 y 2004, se ha dedicado a asumir la defensa de las víctimas de los crímenes de Estado y a denunciar los abusos de organismos de inteligencia contra los defensores de derechos humanos. Pero fue en su calidad de promotor de la marcha del 6 de marzo en homenaje a las víctimas y contra los "crímenes de Estado", que se convirtió en blanco de críticas y sindicaciones del Gobierno.

Fue entonces cuando el asesor presidencial José Obdulio Gaviria descalificó la marcha y la asoció con las Farc y por ahí derecho asoció a Cepeda con la guerrilla, con el argumento de que un frente de esa organización llevaba el nombre de su padre.

De nada sirvió la trayectoria de Cepeda en la que ha dejado claro su rechazo a todas las formas de violencia, y sus allegados sostienen que debido a las declaraciones de Gaviria, el grupo paramilitar 'Las águilas negras' lo amenazó de muerte.  Por eso, en su columna de El Espectador del 14 de marzo en una carta abierta al Presidente, responsabilizó al asesor presidencial por generar "un ambiente propicio para la violencia que ya ha cobrado la vida de cuatro sindicalistas", y pidió su destitución.

También fue el promotor de la protesta frente a la Embajada de Costa Rica el pasado 4 de abril, donde el senador Mario Uribe, primo del Presidente, se había refugiado y había pedido asilo para evadir la acción de la Justicia, al enterarse de que tenía orden de captura de la Fiscalía.

El nombre de Cepeda es hoy por hoy uno de los que más mencionan en Palacio y no precisamente para destacar su cruzada en defensa de los derechos humanos. Cepeda, que discrepa del Gobierno en todos los temas y sobre todo en lo que tiene que ver con el paramilitarismo. No cree, como dice el Gobierno, que ha sido desmontado, y en su más reciente columna titulada "La prueba es Montería" (sábado 3 de mayo), cuenta lo que vio y oyó durante su primera visita a esa ciudad y concluye: "Tal vez existan fotos, testigos o grabaciones de los encuentros de los terratenientes, políticos y militares con Mancuso, mientras miles de personas estaban siendo asesinadas o desplazadas. Pero más allá de esos elementos fácticos, todo el orden social, la vecindad espacial de las grandes haciendas y los centros de la alta sociedad en Montería muestran la realidad de un poder criminal: la prueba es la ciudad misma".

La respuesta del Gobierno no se hizo esperar. Envió una carta al director del periódico, Fidel Cano, firmada por el secretario de prensa César Mauricio Velásquez, que decía: "La Presidencia de la República rechaza las informaciones calumniosas del columnista Iván Cepeda, publicadas hoy, quien posa de víctima de la violencia de derechos humanos y en la práctica es un hostigador a (sic) que se violen los derechos humanos".

Cepeda se ha convertido en uno de los más fuertes contradictores del Gobierno y, por obvias, razones en un vehemente opositor de la reelección de Uribe. "En un país con tantos problemas de democracia, la releección es improcedente porque se personifica el poder -dice-. Aquí lo que se necesita es una reforma que democratice el poder político, que la gente tenga más oportunidades de elegir y ser elegido".

En el caso de la Corte Suprema, Cepeda dice que es deber de la sociedad civil respaldarla. (Vea los diferentes videos de Iván Cepeda haciendo clic en los enlaces).

Mockus, el maestro

El ex alcalde Antanas Mockus es otra de las figuras destacadas que, como Gina Parody e Iván Cepeda, se suma al creciente coro que se opone a la segunda reelección. Dos veces candidato presidencial y dos veces alcalde de Bogotá, es tal vez el político más sui géneris que ha producido el país, precisamente porque no se parece a los políticos.

Matemático y filósofo, hizo carrera en sus administraciones por un modelo pedagógico de relación con los ciudadanos y por eso sus obras han dejado un saldo pedagógico tanto en la Universidad Nacional, de la cual ha sido rector, como en la vida política.

Saltó a la política con un acto inusitado, el día en que se bajó los pantalones en la Universidad  como reacción a un sabotaje de los estudiantes, un gesto que le costó el puesto de rector, pero que lo lanzó a la arena política: Gustavo Petro, del M-19, lo propuso para la Alcaldía de Bogotá, a la que llegó con 500.000 votos y barrió con las aspiraciones de Enrique Peñalosa.

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