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A LAS 5:30 P.M. del lunes 21 de abril, el abogado Nodier Agudelo llegó al búnker de la Fiscalía para notificarse de una posible decisión del fiscal delegado ante la Corte Suprema, Ramiro Marín, en el proceso de uno de sus clientes más importantes: el ex presidente del Congreso, Mario Uribe Escobar, primo del presidente Álvaro Uribe. "Todavía no hay nada, doctor", le dijo un funcionario.
Agudelo viajó en la noche a Medellín convencido de que los rumores sobre una posible orden de captura contra su cliente carecían de fundamento. El martes, sin embargo, recibió una sorpresa doble. La orden de captura no solo era un hecho, sino que Uribe, que había dicho a sus allegados que se presentaría voluntariamente, cambió de planes y se refugió en la Embajada de Costa Rica en busca de asilo político.
José del Carmen Ortega, otro de los defensores del dirigente antioqueño, se encargó de los detalles y lo asesoró en la redacción de una carta en la que se declararía perseguido y sin garantías suficientes para enfrentar un juicio público. La decisión de Uribe de buscar asilo para evadir la acción de la Fiscalía causó enorme revuelo y a los pocos minutos la noticia ya estaba en las páginas web de importantes medios internacionales como The New York Times y El País de Madrid, y los analistas comenzaban a barajar hipótesis sobre las consecuencias que podría tener para el Gobierno y concretamente para el Presidente. "El escándalo alrededor del Presidente de Colombia se profundiza", decía el diario español en su página en Internet.
Qué dijo Mancuso
Tras seis meses de practicar pruebas, en medio de críticas sobre dilación del proceso, dos testimonios fueron definitivos para que el fiscal Marín considerara que había razones para ordenar la captura de Uribe, sin beneficio de excarcelación, por concierto para delinquir -"acuerdos para promover grupos armados al margen de la ley": el de Salvatore Mancuso y el de Jairo Castillo Peralta, más conocido como 'Pitirri'.
El 15 de mayo de 2007, en una de las primeras audiencias ante una fiscal de la Unidad de Justicia y Paz, Salvatore Mancuso dijo que el senador Uribe Escobar lo había buscado en por lo menos dos ocasiones, para pedirle que le ayudara a conseguir votos en Córdoba y el noreste antioqueño, y citó como testigo de los encuentros a la representante Eleonora Pineda.
Y aunque meses después, el 23 de agosto, el ex jefe paramilitar intentó retractarse cuando el expediente aún se encontraba en la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía no la aceptó como válida. En esa oportunidad, el ex jefe paramilitar aseguró que era él quien le había pedido a Pineda que le presentara a Mario Uribe, porque quería que fuera uno de los aliados del proyecto que tenían en mente las Auc para su desmovilización en busca de contribuir a la paz y terminar con la violencia.
Qué dijo 'Pitirri'
El 18 de septiembre, la representante Pineda confirmó el encuentro de Uribe con Mancuso, pero no logró convencer a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que la llamaron a declarar de que ella era quien lo había promovido y que Uribe había ido prácticamente a ciegas. "Solo le dije con quién nos veríamos cuando llegamos a un sitio conocido como El 15, en Córdoba, donde la presencia armada comenzaría a hacerse notoria", declaró.
Contra los pronósticos de la defensa del ex senador, el fiscal Marín ponderó las declaraciones del controvertido testigo Jairo Castillo Peralta, 'Pitirri', ex integrante de las Auc de Sucre con un extenso prontuario criminal.
'Pitirri' fue interrogado el 14 de mayo de 2007 por delegados de la Corte Suprema que viajaron a Montreal, Canadá, donde vive desde hace dos años en calidad de testigo refugiado. Reunidos en una oficina federal de la Policía Montada, Castillo relató pormenores de dos reuniones en noviembre de 1998, en las que Uribe y emisarios de las Auc identificaron varios predios en La Mojana -entre Sucre, Antioquia y Bolívar, en los municipios de Caucasia, Majagual, Guaranda y Nechí- y según 'Pitirri' diseñaron un plan para apoderarse de ellos.