A FINAL de la semana pasada, cuando el Presidente llegó de México pidió a la Justicia actuar con objetividad para evitar una crisis institucional. El domingo, el Ministro del Interior dijo que le parecía que la Corte estaba actuando con "criterios ligeros" y ese mismo día se reunieron el Presidente y los partidos uribistas con tres juristas -según información de prensa- "cercanos al Gobierno".
De allí salió un comunicado que leyó el propio Presidente, que dejaba claro que el acuerdo sobre reforma política era quitarle su ya pobre contenido. Pero también se conoció que el plato fuerte de la reunión había sido una idea de Humberto de la Calle - ya desmentida por él- de crear una especie de supertribunal para juzgar a los congresistas.
O algunos perdieron la ecuanimidad o algo muy oscuro está cocinándose. Una reunión de los partidos que hacen mayoría en el Congreso y que concluye que hay que reemplazar a la Corte -que investiga a más de medio centenar de congresistas- suena realmente muy mal. Añádase a esta propuesta otra conclusión de la reunión: no dejarse quitar las mayorías con el cuento de la "silla vacía", necesarias, entre otras cosas, para crear la tal supercorte.
Si no fuera porque se mencionan personas muy importantes y respetables, semejantes iniciativas caerían en el vacío del absurdo. ¿Reemplazar a la Corte Suprema por un tribunal aprobado por quienes ella investiga? ¡Qué falta de sindéresis! El problema es que esas ideas van acompañadas por un coro repetido por muchos: la crisis es generada por la Corte.
¿La Corte, que aplica las normas, es responsable de la crisis política? ¿Aplicar la ley es fuente de inestabilidad? Es el sinsentido y ante esto hay que reiterar lo obvio. La crisis es del sistema político que da origen al Congreso y al Gobierno. La iniciativa de los uribistas no va a resolver el problema de fondo, pues lo que quieren reformar es la Justicia que, por el momento, no está en crisis y que está actuando independientemente del poder de aquellos a quienes investiga. La crisis es de la política y la solución debe ser política, con respeto y respaldo al poder judicial.
POR RAFAEL PARDO RUEDA,
ex senador
Reelección está en jaque