Así cayó 'Raúl Reyes'

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Ese día, mientras en Tres Esquinas se ponía en marcha la operación que había sido bautizada con el nombre de Fénix, en Bogotá el general Naranjo se dirigió a la sede de la Dipol para seguir de cerca su desarrollo y en el Ministerio de Defensa, los comandantes de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla; del Ejército, Mario Montoya; de la Armada, almirante Guillermo Barrera, y de la Fuerza Aérea, Jorge Ballesteros, se reunían en el llamado el salón de crisis del Comando General.

A las 00:20 a.m. del sábado, los pilotos de los dos aviones recibieron la orden de salir de Tres Esquinas rumbo al objetivo. Cinco minutos más tarde, establecidas las coordenadas del campamento, lanzaron las bombas, guiadas por un sofisticado sistema adaptado a las aeronaves para garantizar la certeza del disparo. A las 12:45 a.m., llegaron los helicópteros con las tropas de asalto que descendieron en sogas hasta el terreno. Tras vencer alguna resistencia en el lugar, militares y policías se dedicaron a buscar el cuerpo de Reyes para sacarlo del lugar.  Quince minutos después, el coronel de la Dipol que estaba al mando de la operación comunicó por teléfono al general Naranjo que la misión se había cumplido. "Mi general, ¡viva Colombia, mi general, viva Colombia, tenemos el cadáver,  es Raúl Reyes!".  

REYES, EL INTRANSIGENTE

Desde los años 60 cuando Ciro Trujillo, uno de los fundadores de las Farc, fue abatido en combate con el Ejército, las Farc no habían recibido un golpe tan duro como el de la muerte de Luis Edgar Devia Silva, Raúl Reyes, el pasado 1 de marzo en un ataque al campamento donde estaba instalado en Ecuador.

Su muerte tocó el corazón del grupo del guerrillero, de quien era su vocero político, el de los contactos internacionales y el encargado de la estrategia para lograr que, con apoyo de gobiernos como el de Venezuela, les reconocieran a las Farc estatus beligerancia y las sacaran de la lista de los grupos terroristas.

Nació en La Plata, Huila, el 30 de septiembre de 1948. Fue líder sindical en Caquetá y concejal de El Doncello. Ingresó a las Farc en 1978, recibió adoctrinamiento político en la antigua Alemania Oriental y en Rusia y luego fue encargado por Jacobo Arenas para que diseñara el Plan estratégico para la toma del poder, tarea que le mereció un puesto en el Secretariado.

Allí demostró capacidad de liderazgo y compromiso político, lo que llevó a ser designado como vocero oficial ante los medios de comunicación durante las fallidas conversaciones del Caguán y jefe de la misión de la guerrilla que viajó a varios países de Europa con funcionarios oficiales, como delegado de Tirofijo, su mentor. 

Inflexible, apegado a la letra de la doctrina, y para algunos, como el comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, más un obstáculo que un facilitador, fue uno de los responsables del fracaso de los diálogos en el Caguán. "Sus posturas radicales y sus inamovibles, su intransigencia, llevaron las conversaciones al fracaso", asegura uno de los conocedores del proceso. Muerto en su ley, pasa a la historia como un hombre cruel y frío, sobre el que pesaban 217 proceso por crímenes atroces: secuestros, masacres y ataques a poblaciones indefensas.

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