Los secuestrados de los 'paras'

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Las dos mujeres creen que secuestraron a William y por eso esperan que alguna de las versiones libres de los jefes paramilitares desmovilizados les dé una clave. "Sabemos a donde quién acudió pero van a cumplirse siete años y nada que lo devuelven -afirma Aydée-. Como abogada he acudido a todas las instancias judiciales posibles pero nadie me da razón". Más grave aún, Teresa recibió una llamada en su casa en Bogotá: "Me dijeron que no volviera por allá y que no preguntara tanto y colgaron". Desde entonces pararon la búsqueda.

Mientras tanto, en Cabuyaro, corría el rumor de que William podría ser "un finado" -muerto- que tiraron a una laguna llena de pirañas. Aydeé, sin embargo, hace oídos sordos y sigue esperando los resultados de la investigación de la Fiscalía. "No es un muerto hasta tanto no haya cadáver -dice-. Esa batalla la voy a dar, sobre todo porque sueño con él y me dice: '!Pendeja!, ¿usted por qué no hace nada por mí y me busca?".

En San Juan de Arama, Meta, el 11 de mayo de 2002, dos hombres y una mujer de las Auc bajaron de un bus de la flota Macarena a Pedro Octavio Franco Bernal, de 36 años, padre de dos hijos, cuando viajaba de Bogotá a Vistahermosa donde trabajaba como técnico de la secretaría de Agricultura.  "Se lo llevaron y no han llamado todavía -afirma su madre, Marina-. Digo que está secuestrado porque no veo otro motivo, pero me llegó una razón de que lo tuvieron un tiempo y luego lo mataron y lo tiraron a la laguna de Los Muertos que queda ahí en San Juan de Arama. En País Libre me insisten en que puede estar desaparecido porque en estos seis años no ha habido una sola llamada".

Las historias de Raúl, William y Octavio no son las únicas. Hay muchas más pero sus familiares no revelan sus nombres por temor. "Nosotros pagamos el rescate y ya nos dijeron que está muerto -le dijo a CAMBIO la esposa de un comerciante-. No nos han devuelto el cadáver". Otra víctima cuenta: "Una gente del Bloque Central Bolívar nos secuestró un tío, nos pidieron la finca y dos apartamentos que teníamos en arrendamiento ¿Quién se les enfrentaba?"

Los motivos

Cuando se habla de secuestro se asocia por lo general con la guerrilla, pero según el Fondo Nacional para la Defensa de la Libertad, Fondelibertad, que reúne las estadísticas de los organismos de inteligencia en materia de secuestro, entre 1996 y 2006 las Auc secuestraron a 1.163 personas.

Las Auc, pues, no sólo son culpables de asesinatos, masacres, desapariciones forzadas, crímenes atroces, desplazamientos y usurpación de tierras. También son responsables de secuestros con fines extorsivos, por motivos políticos o para obtener favores de los allegados de sus víctimas. E incluso para el reclutamiento forzado de niños -según las autoridades 99 en los últimos 10 años- y también con fines sexuales.

Uno de los más sonados casos de secuestro con fines políticos fue el de Víctor Ochoa Daza, dirigente político de Cesar, quien en febrero del año pasado aseguró ante la Corte Suprema de Justicia que fue secuestrado por Jorge 40 en enero de 2002, como parte de una estrategia para modificar el mapa electoral de la región, instigado, según él, por el senador Álvaro Araújo, hoy detenido en el proceso de la parapolítica.  "Mi secuestro durante 80 días hizo parte de aquel pacto con el diablo que llevó a Alvarito Araújo a convertirse en la primera fuerza electoral del Cesar", declaró Ochoa, quien fue secuestrado el 13 de enero de 2002, cuando iniciaba un recorrido por sus fincas, aunque posteriormente la Fiscalía le retiró al senador el cargo de determinador del secuestro.

Ochoa recuerda que eran las 8:30 a.m., cuando un miembro de un grupo armado que le salió al paso le dijo: "Me lo tengo que llevar, es orden de Comando 40". Danilo, el primer responsable de su custodia, le advirtió que debía prepararse para un largo secuestro. "Esta es una cuestión política y usted ya debe saber que el comando 40 no da pie atrás en nada", le dijo. En ese momento, Ochoa recordó que el 3 de enero Jorge 40 había hecho renunciar a los miembros de la mesa directiva del Concejo de Valledupar y que sus hombres  difundieron la versión de que las listas de aspirantes al Congreso pasarían por su cedazo.

Esta historia desencadenó un escándalo que produjo la renuncia de la entonces canciller María Consuelo Araújo, hermana del senador hoy en arresto domiciliario e hija de Álvaro Araújo Noguera, quien hoy huye de la Justicia por el mismo caso.

Otros secuestros con fines políticos fueron admitidos en versión libre por Salvatore Mancuso: el de Leonor Palmera, hermana de Simón Trinidad, secuestrada entre 1996 y 1997; el de Hilda Rodríguez, hermana de Nicolás Rodríguez Bautista, Gabino, jefe del Eln, secuestrada con su esposo Libardo Acevedo en 1997, ambos asesinados en cautiverio, y los de los senadores Zulema Jattin y Juan Manuel López Cabrales, secuestrados en 2000.

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