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Los 12 del solio
Uribe es sustituible y el país no necesariamente sufriría una hecatombe sin él. Tras una serie de consu ltas con líderes y analistas políticos, y basados en sus propias convicciones, los periodistas de CAMBIO hicieron una lista de 12 personas que, dada su trayectoria y experiencia, estarían perfectamente capacitadas para asumir la jefatura del Estado. No obstante la tesis de los que defienden la segunda reelección de Uribe, en Colombia sí hay con quién. Noemí Sanín, César Gaviria, Luis Eduardo Garzón, Rafael Pardo, Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras, Carlos Gaviria, Luis Alberto Moreno, Antanas Mockus, Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa y Juan Camilo Restrepo están en la banca.
Y habría más nombres, pues algunos de los que no están en esta lista no han ocultado su deseo de tirarse al agua: Sabas Pretelt, Carlos Rodado, Marta Lucía Ramírez, Cecilia López, Carlos Holguín, Rodrigo Rivera, Alfonso Gómez Méndez, Gustavo Petro, Aníbal Gaviria... Y no son pocos los que sostienen que si Íngrid Betancourt queda en libertad, podría convertirse en la figura más importante de la política nacional.
No muchos países latinoamericanos podrían contar con tantas posibilidades de elección, con una baraja de nombres con indudables capacidades.
La reelección, muchas veces, ha sido una fórmula para prolongar liderazgos a falta de nuevas figuras, pero ese no es hoy el caso de Colombia. En Venezuela, antes de Hugo Chávez, fueron reelegidos Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera, líderes históricos de Acción Democrática y COPEI respectivamente, por el estancamiento en la dirigencia política. Los resultados fueron desastrosos. Y en Argentina, el insólito caso de Cristina Kirchner, elegida para reemplazar a su marido, indica la misma falta de renovación, como años antes lo demostró también la reelección de Carlos Menem. En Perú, la repetición de Fujimori y el retorno de Alan García después de una controvertida Presidencia en los años 80, se explica por el vacío de nuevos relevos. Lo mismo en Nicaragua, donde Daniel Ortega está repitiendo a pesar de que su primera Presidencia fue un desastre. Y hasta en los Estados Unidos, los Clinton y los Bush parecen parte de una carrera de relevos para sucederse en la Casa Blanca.
El desprestigio de los partidos en algunas naciones de América Latina, donde prácticamente han desaparecido, está ligado precisamente a su incapacidad de generar liderazgos. En Colombia ha habido momentos que parecen el pasado en presente, como en 1974, cuando compitieron por la Presidencia tres hijos de ex presidentes, tres delfines: Alfonso López Michelsen, María Eugenia Rojas y Álvaro Gómez. Y durante el Frente Nacional la alternación y la paridad congelaron la nómina y entonces se habló de una generación perdida, la de mitad de siglo, en la que figuraban Otto Morales Benítez, Augusto Espinosa Valderrama, Gilberto Alzate y el propio Álvaro Gómez.
Pero la situación ha cambiado y en los últimos años cuatro presidentes han sido elegidos sin haber llegado a los 50 años: César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 prohibió la reelección presidencial, entre otras razones porque personifica la política e impide la renovación. "La posibilidad de la reelección entorpece la vida política de los partidos, la posibilidad de la reelección coloca a quienes han ocupado el primer cargo de la Nación en una posición de rectoría de sus partidos que termina por envejecerlos", dijo entonces Alfonso Palacio Rudas (q.e.p.d.) constituyente por el Partido Liberal.
Colombia se ha caracterizado por su capacidad para producir presidenciables y un botón de muestra es el mismo Uribe que arrancó con 2% en las encuestas. Muchos coinciden en que un tercer mandato del Presidente cerraría las posibilidades de renovación de las dirigencias políticas y que hay suficientes cartas en la baraja para escoger. En conclusión, sí hay con quien. "Hay dirigentes que pueden ejercer con lujo de competencias el primer cargo del país, sin ceder un ápice en una política de fortalecimiento de la Fuerza Pública -asegura Alejo Vargas-. Dirigentes que garantizan la política de fortalecimiento institucional y el respeto por la soberanía nacional ". Lo del hecatombe es terrorismo psicológico.
JUAN CAMILO RESTREPO. Su hoja de vida está llena de logros, pues ha sido ministro de Minas y de Hacienda. No sólo es un experto en hacienda pública, como lo demuestra el hecho de haber sacado de la crisis fiscal a los municipios del país a finales de los 90, sino que se trata de uno de los miembros con mayor prestigio del Partido Conservador, a pesar de sus distancias evidentes con las actuales directivas. Fue precandidato presidencial del conservatismo en 1994, cuando perdió frente a Pastrana.
NOEMÍ SANÍN. Empezó su carrera profesional como ejecutiva de Colmena y fue la primera mujer presidente de una entidad financiera en América Latina. Ministra de Comunicaciones de Belisario Betancur (1982-1986) y miembro de la Comisión de Paz para los diálogos con las Farc, ha sido embajadora en Venezuela, España y el Reino Unido ¿a donde regresa el mes entrante¿, Canciller y candidata presidencial por Sí Colombia, movimiento que fundó en 1998 y con el que obtuvo 2,8 millones de votos. En 2002 su aspiración se vio frustrada: sacó menos de 500.000 sufragios. Es una de las figuras que mejor registra en las encuestas.