Febrero 6 de 2008

La fuerza joven quiere participar en la vida nacional

La marcha del 4 de febrero lo demuestra, dice el analista político José Manuel Acevedo.

SI A ALGUIEN se debe el tremendo éxito de las marchas contra de las Farc, es a la juventud colombiana que fue el motor más espontáneo y a la vez más efectivo de una jornada cívica que pasará a la historia.

En junio del año pasado, CAMBIO se preguntaba en una de sus portadas qué había detrás de las masivas movilizaciones de estudiantes que protestaban contra de la Ley de Transferencias, pues desde las manifestaciones estudiantiles contra la dictadura de Rojas Pinilla en 1954 o a favor de la Séptima Papeleta en los años 90, no se habían presentado marchas juveniles tan significativas como las que entonces vivieron algunas ciudades colombianas.

La pregunta era si ese interés se mantendría en el tiempo o si sería un asunto de pura efervescencia. Hoy todo parece indicar que ese despertar de la juventud colombiana es un hecho: cada día hay más jóvenes que dan muestras de querer participar.

El viejo discurso de que a los jóvenes de ahora solo les interesa la rumba quedó herido de muerte con la formidable respuesta a la convocatoria que, entre otras, fue realizada a través de una herramienta típica de las nuevas generaciones: Internet y particularmente el portal Facebook. Y es que los organizadores de la marcha fueron menores de 30 años, algunos de ellos aun alumnos de bachillerato.

Pero no sólo Colombia ha sido testigo del activismo de la juventud. En América Latina viven más de 100 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, que representan el 19,3% de la población, y que han jugado papel decisivo en algunos eventos.  Por ejemplo, en Venezuela, la juventud, menos indiferente y más comprometida con la política, fue según los analistas, decisiva para hundir la reforma constitucional que propuso en diciembre el presidente Chávez y darle el triunfo a la oposición que se había resignado a perder y perder.

Surge entonces un interrogante para resolver: ¿Los jóvenes latinoamericanos interesados en participar activamente en la política y en asuntos de interés nacional, están inclinándose más hacia la derecha que hacia la izquierda?

En Colombia, protestar contra las Farc no necesariamente significa ir en contravía de la izquierda, sino rechazar las prácticas atroces de una guerrilla degradada que hace tiempo perdió el norte y renunció a sus ideales. Sin embargo, según la última encuesta de Invamer-Gallup, el  79% de los jóvenes entre 18 y 24 años apoyan al presidente Uribe, y el 83% cree que el Ejército es la institución más admirada. En cuanto al modo de enfrentar a la guerrilla, el 40% de los menores de 24 años apoya la vía militar, mientras que sólo el 21% de los mayores de 40 años se inclinan por esa opción.

En Venezuela, los jóvenes se oponen a Chávez y a su llamado Socialismo del Siglo XXI. Es decir, se alinean hacia la derecha. Y México también da cuenta de un fenómeno similar. Según el analista político Andrés Oppenheimer, los jóvenes fueron decisivos para la consolidación del triunfo del centro-derechista Felipe Calderón. De 12 millones de electores entre 18 y 29 años, la mayoría votó por Calderón, mientras que la mayor parte de la población mayor de 30 años apoyó al izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

Es verdad que en América Latina los jóvenes se están pronunciando cada vez con más fuerza en asuntos que años atrás les interesaban poco, pero también es verdad que están moviéndose hacia la derecha y apoyando líderes y decisiones que responden a un ideario de ese lado del espectro político.

Sin embargo, pese al creciente entusiasmo y deseos de participación, no han tenido suerte en el terreno electoral. En Colombia, en las pasadas elecciones regionales, muchos candidatos más jóvenes a concejos y la asambleas se quemaron.  Va siendo hora de que así como la gente los ha apoyado en sus últimas iniciativas, también los tenga en cuenta a la hora de votar. Mientras tanto, se harán sentir aquí y en el resto de América Latina sin pedir permiso y pisando fuerte. 

POR JOSÉ MANUEL ACEVEDO MEDINA,
analista político. 

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