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La marcha deja entrever otras posibilidades de acción colectiva. Por ejemplo, los organizadores han anunciado una transición de la protesta a la propuesta. El Gobernador del César ha invitado a un ayuno voluntario del 7 al 9 de marzo. Investigadores de la Universidad del Rosario que han publicado libros sobre acción política no-violenta, están trabajando sobre la necesidad de auto-organización de la sociedad civil para realizar acciones no-violentas contra los diversos autoritarismos
La pregunta es si las nuevas acciones colectivas de no-violencia deben seguir contando con bases laicas o apoyarse en bases religiosas. Hay movimientos de no-violencia con base puramente terrenal -Gene Sharp del Albert Einstein Institute- y otros de base mística -monseñor Tutu en Sudáfrica. Y hay que tener conciencia de ciertos peligros, como la sobrevaloración del poder ciudadano, la confianza excesiva en la improvisación y en la fuerza moral de las convicciones y emociones compartidas. Debemos ahorrarnos ejercicios estériles y, sobre todo, saber que las emociones decrecen con el paso del tiempo y que la disponibilidad de ánimos para la cooperación es limitada.
Por lo pronto, la marcha transformó odio y miedo en indignación que, en principio, debería tener un efecto de interpelación. Si las Farc no intentan re-politizar y des-terrorizar el conflicto quedarán condenadas a una sin salida como la que narra Herzog en Aguirre o la ira de Dios: conquistadores a punto de naufragar, dedicados a colonizar nuevos territorios pero despojados de cualquier poder sostenible sobre la población. Y tal vez tendremos que entonar, modificando el poema de Alberti pero con la música que le puso Paco Ibáñez, "A caminar, a caminar... hasta obligarlos a la paz".
POR ANTANAS MOCKUS,
catedrático y ex alcalde de Bogotá.