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EL 16 DE ABRIL DEL AÑO PASADO, durante la Cumbre Energética Suramericana en Isla Margarita, Venezuela, Álvaro Uribe se reunió en privado con Hugo Chávez y le expresó su preocupación porque tenía información confiable de que personas con funciones en la Embajada de Venezuela en Bogotá eran, en realidad, agentes de la Disip, el principal organismo venezolano de inteligencia.
Uribe le resumió a Chávez un documento de inteligencia que tenía en sus manos, según el cual en diciembre de 2004 los organismos de seguridad colombianos habían detectado la presencia en Bogotá de José Gregorio Guzmán, más conocido como Cheo, un capitán (r) de la Armada de Venezuela que había participado en el fallido golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez en 1992 y que, después de retirarse de la institución, se había hecho agente de la Disip.
La preocupación del mandatario colombiano radicaba en que Cheo aparecía desde 2002 como agregado cultural de la Embajada de Venezuela en Colombia, pero en la práctica realizaba actividades de espionaje. Chávez de inmediato le dijo al canciller Nicolás Maduro, presente en la reunión: "Si existe cualquier estructura de espionaje en Colombia que la desmonten ya".
Tres semanas después, Cheo fue relevado del cargo, regresó a Venezuela y desde entonces no volvió a Colombia. Sin embargo, fuentes consultadas por CAMBIO sostienen que logró recopilar información clave sobre las Fuerzas Militares, así como los nombre de personas que desde Colombia podrían torpedear el proyecto político de Chávez.
La misión se la encomendó el entonces director de la Disip, general Miguel Rodríguez Torres, y está consignada en un documento rotulado "ultrasecreto", fechado el 26 de diciembre de 2004: "Conociendo la amenaza que representa el vecino gobierno de Colombia por su conflicto interno y además convirtiéndose en refugio para personal golpista contra el gobierno bolivariano, se emite la siguiente función: ubicar personal militar y político involucrado en el golpe de Estado pretendido en el Palacio de Miraflores en abril de 2002".
Por accidente
Cheo empezó a hacer viajes a Bogotá, donde pasaba entre cinco y 10 días, se reunía con diversas personas en las noches, pero nunca se presentaba en la Embajada en Bogotá. Sus actividades de espionaje fueron descubiertas por accidente, cuando investigadores de organismos de inteligencia seguían a Mary Luz Herrán, señalada de ser enlace del chavismo y promotora de la revolución bolivariana desde la dirección del Instituto Bolivariano de Estudios Latinoamericanos, Ibel.
A partir de ese momento, los mismos agentes empezaron a hacerle seguimiento a Cheo y sus movimientos fueron consignados en un informe conocido por CAMBIO. Según éste, el 3 de noviembre de 2004, recibió un sobre de una persona sin identificar y otro el 15 de diciembre. ¿Qué contenían? Mediante seguimiento a las personas que habían hecho las entregas, los investigadores pudieron establecer que, en el primer caso, se trataba de fotografías de desertores del Eln y un mensaje: "Te pedimos discreción sobre este asunto para con los primos (elenos). Esta foto corresponde al mando de la comisión. Se encuentra ubicado en el municipio de El Piñal". Y en el segundo, de la foto de un coronel cubano cercano a Raúl Castro con una recomendación: "Espero no la comentes a no ser con personas de tu confianza. Nosotros estamos trabajando en el reclutamiento de altos oficiales y creo que es lo mejor por ahora en nuestros planes".
Entre el 17 de febrero de 2005 y marzo de 2007, Cheo se dedicó a ir a las universidades con el fin de identificar a estudiantes afines al proyecto chavista, y también a espiar reuniones privadas de oficiales de las Fuerzas Armadas. En este período, el 31 de agosto de 2006, recibió de una mujer identificada como Nancy Esther Medina un informe sobre la expansión del movimiento chavista en Colombia en el que, además, decía que oficiales de la reserva, inconformes con el presidente Uribe, estaban dispuestos a colaborar con Venezuela.