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El propio Miquilena, el hombre de cuya mano Chávez pasó de militar golpista a exitoso candidato presidencial, y quien se retiró del Gobierno cuatro años después de que Chávez fuera elegido democráticamente en 1998, sostiene que si éste no hace una interpretación correcta del referendo del 2 de diciembre, difícilmente terminará su mandato. "Ha perdido el sentido democrático y hoy navega por las aguas turbulentas de la dictadura -sostiene el ex presidente de la Asamblea Nacional-. Vive en un mundo que no es real y cree que el país lo va acompañar en esta locura que ha emprendido contra Colombia, pero los venezolanos jamás tomarán las armas contra nuestros hermanos y mucho menos con este esquizofrénico".
De los que han sido cercanos al mandatario venezolano, Miquilena no es el único desencantado ni el único que considera absurdo el enfrentamiento con Colombia. El general (r) Raúl Salazar, quien fue el primer ministro de Defensa de Chávez y su embajador en Madrid, dejó el Gobierno cuando le ordenaron abstenerse de recibir la ayuda que ofreció el Gobierno del presidente Bush a raíz del desastre natural en el estado Vargas a comienzos de 2000 y en el que, según cifras no oficiales, murieron cerca de 50.000 personas. Para Salazar no sólo es absurdo sino imposible pretender enfrentar a Venezuela y Colombia. "Tenemos una frontera viva en la que, por ejemplo, los tíos de una persona viven en Guasdualito y los sobrinos en Arauca -dice-. La solución no puede ser jamás la confrontación".
El general Isaías Baduel, un militar de gran prestigio, también ex ministro de Defensa y considerado en su momento como uno de los oficiales más leales a Chávez, es otro de los que abandonó el barco de la llamada revolución bolivariana y acabó convertido en uno de los más destacados promotores del NO al referendo de diciembre. Muchos consideran que gracias a él y a las protestas de los estudiantes que se tomaron las calles de Caracas con un discurso humanista y pacifista, Chávez no pudo lograr su propósito de hacerse reelegir de manera indefinida.
El más reciente desembarco parece ser el del general (r) Carlos Rodolfo Santiago, ex embajador en Colombia, quien en reciente entrevista al diario El Nacional sostuvo que en la búsqueda de la liberación de los secuestrados el presidente Chávez se ha acercado más a las Farc para lograr ese fin, pero que ese no es el camino. "El Presidente no está bien asesorado ¿dijo Santiago¿. Las Farc cometen crímenes de lesa humanidad y asesinatos atroces. Por eso no pueden considerarse beligerantes". El ex diplomático ocupó la Embajada en Bogotá entre 2002 y 2006, y debió capotear la crisis desatada por la captura de Rodrigo Granda en Caracas, en diciembre de 2004. Por su parte, el ex congresista e historiador Walter Márquez, cercano al Gobierno hasta hace algún tiempo y hoy opositor de Chávez, le disparó al actual ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, hombre de confianza del Presidente. Márquez denunció al controvertido personaje, hombre clave en la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, por presunta participación en masacres ocurridas en 1988 en la zona fronteriza en desarrollo de operaciones contra las Farc y el Eln.
Resulta significativo cómo poco a poco fieles seguidores de Chávez se han ido bajando del bus, desencantados del Gobierno y de su revolución bolivariana, de su socialismo del siglo XXI y de su simpatía por las Farc. En un ambiente enrarecido y caliente por la pugnacidad de Chávez contra Colombia, hay voces como la del general (r) Fernando Ochoa Antich, ex canciller y ex ministro de Defensa de Carlos Andrés Pérez, que sostienen que Chávez no está improvisando. "Los que no conocen a Chávez, entre ellos algunos colombianos, piensan que se trata de un oportunista ideológico y están equivocados: Chávez no improvisa, diseña planes que va cumpliendo poco a poco -le dijo a CAMBIO el general (r)-. Por ejemplo, fue golpista desde que estaba en la academia militar y nunca dejó de serlo". Por algo lo dice, al fin y al cabo vivió en carne propia el intento de golpe del 4 de febrero de 1992.
Según Ochoa, la ofensiva de Chávez contra Colombia obedece a un plan trazado con anterioridad que sólo él y sus aliados saben hasta dónde pretende llegar. Dice, sin embargo, que no cree que vaya a ir más allá de mostrar los dientes, que es lo que le garantiza estar en las primeras páginas, pero añade: "Con Chávez nunca se sabe, pues es el único venezolano capaz de retar a dos países a la vez: al que nos vende la comida y al que nos compra el petróleo".
Malestar interno
La economía de Venezuela es una de las que más ha crecido en América Latina pero la inflación está por encima del 22% y es dramática la escasez de alimentos de primera necesidad, como leche, huevos, pollo y carne. La cifras de homicidio, 17.000 el año pasado, han crecido, lo mismo que el empleo informal que supera el 50%, y aumentan las historias de corrupción en las altas esferas del Gobierno. "Con Chávez en el poder se ha consolidado una clase emergente, la llamada boliburguesía, que se ha dedicado a hacer negocios para enriquecerse y ello, por supuesto, genera inconformismo general", le dijo a CAMBIO el dirigente de izquierda Teodoro Petkoff, director del periódico Tal Cual.
Por otra parte, muchos cuestionan el hecho de que el Presidente esté feriando los recursos del petróleo, cuya producción no ha recuperado los niveles previos a la huelga de PDVSA en abril de 2002. "Chávez ha regalado más de 37.000 millones de dólares en países que considera amigos y con el 5% de ese dinero hubiese podido cancelar a los desempleados que hay en la actualidad", asegura Julio Borges, coordinador nacional del partido opositor Primero Justicia.