General Freddy Padilla, el militar

DURANTE AÑOS, los militares cargaron sobre sus hombros  el sambenito de su incapacidad para golpear a miembros importantes de los grupos armados ilegales. Este año, esa constante se rompió de tajo, pues las Fuerzas Militares lograron dar golpes significativos a la guerrilla y a los narcotraficantes. Por ejemplo, el 3 de septiembre un avión de la Fuerza Aérea  abatió a Tomás Medina Caracas, El Negro Acacio, comandante del frente 16 de las Farc, encargado del tráfico de drogas en el Guaviare; una semana después, tropas del Ejército detuvieron a Diego Montoya, jefe del cartel del Norte del Valle, y el 25 de octubre miembros de la Armada dieron de baja a Gustavo Rueda Díaz, Martín Caballero, comandante del otrora poderoso frente 37 de las Farc.

 El éxito de las tres operaciones se debió a la cooperación de las distintas fuerzas, que  aportaron información definitiva, algo que antes era casi imposible. Un logro que se debe en gran parte al comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, un oficial de Ingeniería que está convencido de la importancia de actuar en forma coordinada, todos a una, en busca de un mismo objetivo. Pero los resultados se deben también al buen momento que viven los militares y a la estrategia diseñada por el Ministerio de Defensa, orientada a la búsqueda de objetivos claves y concretos. De ahí la creciente sensación, reflejada en las encuestas, de que los militares pueden vencer a la guerrilla y la buena estrella que este año le tocó al general Padilla.

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