Enrique Rodríguez, padre de desaparecido

TENGO 87 AÑOS, estoy viejo, sólo tengo un sueño: que castiguen a los culpables del genocidio del Palacio de Justicia porque no son suficientes unas cuantas capturas. Ese ha sido mi deseo en los últimos 22 años. El país necesita saber la verdad.

"Han sido muchas amenazas y mucho dolor luego de la desaparición, tortura y asesinato de mi hijo Carlos Augusto Rodríguez Vera. Recuerdo que la última vez que lo vi fue en televisión. Salía del Palacio, vivo. Nadie me creyó. Luego lo desaparecieron. No puedo resucitarlo, tampoco enterrarlo, porque de él sólo quedaron las cenizas, esparcidas quién sabe dónde. Pero siento que el esfuerzo que he hecho para que se sepa la verdad se ha visto recompensado este año. La historia me está dando la razón.

"De Carlos queda una hermosa nieta, Alejandra, que nació la semana en que lo desaparecieron. Tratamos durante años de mantenerla al margen del dolor, pero cuando estaba en bachillerato le explicamos quién había sido su padre y cómo había padecido el horror. Sé que ella, que ahora entiende la causa del abuelo, seguirá la tarea en busca de la verdad sobre las víctimas del Palacio de Justicia.

"Como juez de la República, toda la vida he luchado por eso que llaman Justicia. Hoy quiero que el país sepa qué significa esa palabra. Viví en carne propia la crueldad de esta guerra y no quiero que alguien tenga que esperar toda la vida por la verdad y la Justicia. ¿Reparación? Nada puede pagar una vida".

Publicidad

VEA MÁS EN PORTADA

Enlaces de texo