Diciembre 5 de 2007

María Cecilia Mosquera, víctima del Eln

Perdió a su esposo y a sus tres hijos

"NO HABÍA QUERIDO hablar desde cuando el Eln dinamitó el oleoducto de Machuca, el 18 de octubre de 1998, y murieron quemadas 84 personas. Perdí a mi esposo y a mis tres hijos y quedé con la mitad del cuerpo quemado. Ya no era una persona normal, sino una sin familia, sin amigos, pero con esa pesadilla en mi cabeza.

"Éramos personas normales, con sueños. Me imaginaba a los niños educados, haciendo algo en la vida... El sueño no se me cumplió, pero un día tomé la decisión de vivir y me di cuenta de que no era la única que estaba sufriendo en Machuca. Los psicólogos me ayudaron y empecé a ver que con quedarme callada no lograba nada.

"Como pasaba el tiempo y a pesar de lo que habíamos sufrido, el Estado no se acordaba de nosotros, reaccioné y abrí tanto la boca, que con la ayuda de la Fundación Víctimas Visibles este año terminé en el Congreso de la República pidiendo por las víctimas de Machuca, pero no nos quisieron escuchar. Sentimos mucha tristeza.

"Lastimosamente, aunque el ataque fue hace tanto tiempo, aún no han reparado a toda la comunidad. Todavía hay gente esperando las ayudas del Gobierno y hay muchas personas que necesitan atención médica y psicológica.

"Siento que soy una persona muy valiosa que merece respeto. Mi esperanza es que el país se reconcilie algún día para que a nadie le pase lo que a mí me pasó. Seguiré hablando porque hay niños que no son los míos, que necesitan que el país mire a las víctimas".

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2007 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.