Parapolítica y pulso hacia 2010

Luis Alfredo Ramos, gobernador electo de Antioquia, y Álvaro Araújo, ex senador.

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POR LEÓN VALENCIA*,
Fundación Nuevo Arco Iris

EL DOMINGO PASADO, el voto urbano dio una gran sorpresa, pues eligió candidatos que arrancaron con muy poca figuración en las encuestas y se enfrentaron a férreas maquinarias políticas a lo largo de la campaña. Los partidos más vinculados a la parapolítica, no obstante el escándalo y la acción de la Justicia, no sufrieron gran mella. El presidente Uribe perdió el pulso con la izquierda por la Alcaldía de Bogotá y no tiene resultados claramente favorables en las grandes ciudades, pero retiene las mayorías en todo el país.

Grandes ciudades: voto de opinión

Enrique Peñalosa parecía imbatible al principio. La encuestas lo daban como seguro ganador y a su alrededor se formó una gran coalición política que lo mostraba invulnerable. Algo parecido ocurrió en Cali, en Medellín y en Cartagena: Luis Pérez, Juan Carlos Gossaín y Francisco Lloreda  reunían los mejores augurios y el apoyo de la mayoría de los grupos políticos.

Pero en las últimas semanas empezó a voltearse la torta. Las encuestas comenzaron a mostrar una tendencia favorable a los candidatos Samuel Moreno, Jorge Iván Ospina, Alonso Salazar y Judith Pinedo. El viraje más notorio se dio en Cali, Medellín y Cartagena, pero en Bogotá también hubo un cambio importante, pues los candidatos aparecían siempre con empate técnico y al final Moreno ganó por una diferencia superior a 15 puntos.

Lo que sucedió en Barranquilla y Bucaramanga no puede equipararse a las situaciones anteriores, pero también es posible constatar manifestaciones importantes de la opinión. El gran pacto político que suscribieron las principales maquinarias políticas de Barranquilla y del Atlántico alcanzó para llevar a Alejandro Char a la Alcaldía, pero fracasó en el intento de darle el triunfo a José Name en la Gobernación. A Char, además del apoyo político, le ayudaron el carisma, la juventud y la gran formación profesional, que lo hicieron más aceptable para los ciudadanos.

En Bucaramanga se pensaba que Convergencia Ciudadana, con los bolsillos llenos de dinero y una aceitada maquinaria electoral, daría una pelea decisiva por la Alcaldía, pero los electores se inclinaron fácilmente por el liberal Fernando Vargas, con una hoja de vida limpia y un alto perfil de administrador.

No ha sido poco el desconcierto de los perdedores con los resultados y los analistas tampoco logran dar una explicación cabal de esta reacción inesperada de la opinión. No obstante, hay algunas conjeturas iniciales. Las grandes ciudades empiezan a tomar el rumbo que hace 15 años tomó Bogotá, donde fue forjándose un electorado que no traga entero, sin amarres fijos, pendiente de lo que hacen y dicen los candidatos, dispuesto a cambiar y a tomar opciones arriesgadas.

Cuando esto ocurre, la deliberación y el debate adquieren sentido, la competencia se torna incierta y llena de altibajos, los errores se pagan con creces y los aciertos reciben grandes recompensas. Son signos indiscutibles de avances democráticos.

Parapolítica: viva y coleando

Fracasaron los pronósticos según los cuales los partidos más vinculados a la parapolítica sentirían el peso de las acciones de la Corte Suprema de Justicia y de la Fiscalía, y recibirían verdaderas palizas electorales. Al contrario, ahora tienen más poder y controlan más territorio.

Convergencia Ciudadana, del senador Luis Alberto Gil, perdió en la tierra que le dio origen, pero logró multiplicar el número de alcaldías, diputados y votos. Es más, no es extraño que parte del crecimiento atípico del Partido Opción Centro tenga que ver con una estrategia de Gil para hacer pasar inadvertida su gran influencia.

Alas Equipo Colombia pierde terreno en Cesar, tierra del ex senador Álvaro Araújo, y reduce en algo sus alcaldías y diputados, pero se alza con un gran triunfo en Antioquia: la Gobernación con Luis Alfredo Ramos, el otro jefe de ese partido. El crecimiento de Apertura Liberal es notorio: de 24 alcaldías pasó a 37 y de 10 diputados a 15. Colombia Democrática mantiene su fuerza y los jefes de Colombia Viva pierden en cuanto a la extensión de su propia sigla, pero su poder se hará sentir en algunas alianzas que lograron. Risaralda es un ejemplo de ello.

Hasta aquí nos hemos referido a partidos que tienen a la mayoría o la totalidad de sus parlamentarios vinculados formalmente a los procesos de la parapolítica, y con gran visibilidad en la opinión pública. Pero no es desdeñable la influencia que mantienen otros dirigentes de los grandes partidos uribistas o del Partido Liberal, también vinculados a la parapolítica, y que en las elecciones tuvieron gran protagonismo. Basta mencionar el caso de Córdoba, donde una amplia coalición de Juan Manuel López Cabrales, Zulema Jattin y otros, llevaron a Martha Sáenz a la Gobernación. Además, detrás de Jorge, El Tuto, Barraza, avalado por el Partido de La U, está el summun de la parapolítica sucreña.

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1 al 7 de Noviembre