El día después

Con su esposa Rosita y sus hijos, Horacio Serpa celebró su triunfo en Santander. Foto: Édgar Vargas

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POR RAFAEL PARDO RUEDA,
codirector Partido Liberal. 

LOS RESULTADOS electorales siempre se prestan para distintas miradas, cada uno encuentra algo para mostrar que ganó. En mi caso no es distinto y además hago parte de uno de los partidos que reclamaron que el domingo les fue bien.

En las grandes ciudades ganó el voto de opinión. Opinión expresada en Bogotá, que votó contra todo lo que movieron los grandes medios en la ultima semana, contra la intervención del Presidente en los últimos días, contra lo obvio que era elegir a Peñalosa por haber sido muy buen Alcalde. Cali votó también por motivaciones parecidas. Medellín, contra la unanimidad de los grupos políticos que apoyaban a Luis Pérez. En Barranquilla no hubo sorpresas en la Alcaldía, y en Cartagena Judith Pinedo derrotó a las encuestas, a la plata y a la administración.

¿Qué pasó con los partidos en las grandes ciudades? Que estuvieron por fuera de las decisiones sobre sus mandatarios. Liberales, Cambio Radical, La U y conservadores perdieron en Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena. Ninguno de los ganadores en estas alcaldías fue apoyado por estos partidos. El Polo ganó en Bogotá, que no es poca cosa, pero sacó menos de 100.000 votos en las demás ciudades grandes. El liberalismo ganó en Bucaramanga pero perdió con las coaliciones en las otras ciudades. Cambio Radical, con su aval, logró la Alcaldía de Barranquilla, pero le pasó lo mismo que al liberalismo en las otras ciudades, y los conservadores estuvieron en las coaliciones derrotadas en las seis ciudades más grandes del país.  

La votación por concejos mostró cosas parecidas pero con distinta intensidad. Lo más destacado fue la votación por Carlos Galán en Bogotá, quien logró casi 50.000 votos en una faena que recuerda lo que hicieron su padre, Lleras Restrepo y López cuando compitieron en el Concejo. La diferencia en favor de Carlos es que nadie había tenido, con la reglas del voto preferente, respaldo tan significativo. La votación del Polo,  jalada por Samuel, no tiene precedentes, lo mismo que la de Cambio Radical, que mostró organización y disciplina. La U fue la sorpresa en la capital. El liberalismo, hay que reconocerlo, perdió en Bogotá donde no pudo sostener a los 12 concejales con curul que tenía en su lista y se redujo a la mitad, pero tiene las bancadas mayoritarias en 15 capitales y 120 de las 520 curules en esos concejos.

La Costa se sacudió y afloró con fuerza el voto de opinión contra las maquinarias. En Atlántico, la épica victoria de Eduardo Verano contra José Name; en Cartagena lo de Judith Pinedo; en Cesar, el voto libre derrotó el favoritismo del candidato de Álvaro Araujo; en Santa Marta, Díaz-Granados, una cara joven nueva, derrotó la maquinaria del ex gobernador Trino Luna,  y en Sucre, milagrosamente, Julio Guerra empató y está definiendo voto a voto la Gobernación con el candidato de los detenidos por parapolítica.

El país urbano, que representa el 40% de la votación, no tiene un solo intérprete. Los votantes de las grandes ciudades poco cuidado ponen a las instrucciones de los partidos e incluso a las del Presidente. Cada ciudad vota distinto, vota por personas y no por partidos. Los partidos no se han sintonizado con lo que quiere la gente, no tienen propuestas ni apelan a sentimientos mayoritarios. Los medios influyen poco y cuando pretenden hacerlo les va mal. Las encuestas tampoco han interpretado esos sentimientos, hay poca capacidad de predicción, lo que indica que se conoce poco al elector. La trilogía grandes partidos-medios-encuestadores se ha descachado, pero no por fallar en las predicciones, sino porque al parecer no miden bien el pulso de la opinión.

El otro país

En el país rural y de las ciudades pequeñas siguen dominado liberales y conservadores, pero su posición no es hegemónica. El conservatismo ganó mas alcaldías que los liberales -240 contra 206- pero la mitad concentradas en los mismos seis departamentos históricos del Partido: Nariño, Boyacá, Cundinamarca, Antioquia, Huila y Norte de Santander. El Polo, ganador en Bogotá, en el nivel nacional está muy abajo. Fuera de Bogotá y 11 alcaldías en Nariño, sólo obtuvo ocho más a nivel nacional, muy atrás de Convergencia Ciudadana, Alas Equipo Colombia y Opción Centro.

El liberalismo quedó como primera fuerza en muchas cosas pero no en todo. Logró gobernaciones muy importantes como la de Cundinamarca, ganada a pulso por Andrés González; Atlántico que dio un aire de refresco a la política nacional, y la muy significativa de Horacio Serpa en Santander contra lo mas granado del clientelismo enrazado de rasgos mafiosos.

Pero las 10 gobernaciones, que parecían ganadas el domingo a las 9:00 p.m., se volvieron seis, pues tres están definiéndose por menos de 1.000 votos -San Andrés por 37 votos, Vichada por 455 y Sucre por 889- y Guajira está en escrutinio con menos de 5.000 votos de diferencia y varias denuncias por un corte de luz. En las alcaldías  de Florencia y Quibdó la pelea es por 701 y 285 votos, respectivamente. Estos resultados pueden hacer la diferencia entre ser primero en gobernaciones y no serlo pero, en todo caso, el liberalismo obtuvo casi 2,7 millones de votos, el 18,7% de los votos para gobernaciones, y 103 de los 520 diputados, o sea el 24%.

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