Objetivo 2010

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El ambiente es de creciente tensión y todo permite anticipar que la pelea va para largo, pues el Presidente pidió a su bancada en el Congreso enfrentar al Polo sin vacilaciones.  "Uribe siempre ha sido agresivo con el PDA, basta recordar cómo trató a Carlos Gaviria en la pasada campaña presidencial, pero la actitud que asumió con Moreno es grosera y antidemocrática -sostiene el senador Parmenio Cuéllar-. Está desconociendo la voluntad de un millón de bogotanos".

Dividir y polarizar

Si bien es cierto que el escenario más reciente de la confrontación es el de las elecciones del domingo, las cosas apuntan mucho más lejos.  Podría interpretarse como el pistoletazo inicial de la campaña  presidencial de 2010, en la que, sin duda alguna, el Polo Democrático con sus 1,3 millones de votos, la Alcaldía y 11 concejales en Bogotá, y la Gobernación de Nariño, va a jugar un papel muy importante. "El Presidente, con toda su patanería y prepotencia, sabe muy bien que su suerte está ligada estrechamente al Polo Democrático y eso lo atormenta", asegura el senador Jorge Robledo.

No hay que olvidar que está sobre el tapete la propuesta del secretario del partido de La U, Luis Guillermo Giraldo, de apostarle a una segunda reelección mediante un referendo. Su argumento de que no se cambia a un general cuando se está ganando la guerra parece ser del propio Uribe, que hasta el momento no ha sido claro sobre el tema y no ha expresado en forma categórica su negativa a un tercer mandato. Lo mismo parece creer su entorno más cercano, que ve en los 11 millones de votos obtenidos por los partidos uribistas el caudal suficiente para pasar un referendo y para luego sacar adelante una segunda reelección.

La virulenta reacción de Uribe contra el Polo podría obedecer, entonces, a que está pensando más en las elecciones presidenciales de 2010 que en las que acaban de pasar, y que su intención es agudizar y profundizar el enfrentamiento con el Polo al que está empeñado en asociar con la guerrilla. Prueba de ello es que en los últimos días no sólo ha disparado munición de grueso calibre contra Moreno, sino también contra Carlos Gaviria,  de quien dijo que justifica el homicidio por razones políticas, basado en un artículo del ex magistrado de la Corte Constitucional que fue reproducido en la página de Anncol, la agencia de las Farc, en el que se refiere a delitos políticos como la rebelión y señala que en estos casos el homicidio puede ser considerado un delito conexo.

Lo curioso es que aunque es la misma tesis que el Gobierno defendió cuando discutía la Ley de Justicia Paz, Uribe decidió torcerle el cuello al cisne y la interpretó como un respaldo de la guerrilla al Polo. El Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, le exigió a Gaviria una rectificación pública, petición que cayó como una pedrada entre las huestes polistas, que consideran que este no es responsable de lo que cuelgan las Farc en su página web y que todo obedece a la estrategia del Gobierno de querer asimilarlos con la guerrilla para quitarles legitimidad y al mismo tiempo legitimar la iniciativa de un tercer mandato.

Por esta razón es que congresistas del Polo, que no descartan ni una nueva candidatura de Gaviria ni una tercera aspiración del Presidente,   sostienen que la estrategia de Uribe no sólo es agudizar las contradicciones entre el Polo y los partidos uribistas, sino romper su unidad interna para consolidar una candidatura exitosa. Para nadie es un secreto que en el Polo conviven dos tendencias, una de línea dura de la que hacen parte Gaviria y Robledo, y una más moderada: la de Lucho, Antonio Navarro, María Emma Mejía e incluso Gustavo Petro, como quedó en evidencia cuando a finales de junio se conoció la noticia de la masacre de los 11 ex diputados del Valle en poder de las Farc.

En esa oportunidad, el Polo emitió un comunicado en términos muy ambiguos firmado por Gaviria y el secretario del partido Daniel García-Peña,  pues calificaba los hechos como una "muerte atroz", lo que dejaba abierta la posibilidad de una muerte no intencional como la del "fuego cruzado", al que habían hecho alusión las Farc. Poco después, desde Europa, Petro envió una carta en la que pedía a su partido hacer explícita la condena a las Farc y armó la de Troya. Mientras el senador consideraba que el Polo debía darle prioridad a la lucha contra las Farc y no contra Uribe, Gaviria sostenía que la confrontación política era justamente contra el Gobierno.

Esta división es la que quiere aprovechar el Gobierno dentro de una clara estrategia de "dividir para reinar". Como dice el politólogo Pedro Medellín, "la guerra de Uribe no es sólo contra la guerrilla, sino contra quienes considera que son sus portadores ideológicos".

Escenarios posibles

No cabe duda de que detrás de todos los episodios de enfrentamiento con el Polo y sus dirigentes está la intención del Presidente de apostarle a un tercer período. "La confrontación con el Polo es absolutamente electoral -asegura Medellín- En Palacio consideran que el enemigo de 2010 es el Polo y todo lo que representa. Hay una clara intención política del Gobierno que va más allá de la derrota de Peñalosa y que apunta a una nueva reelección".

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1 al 7 de Noviembre