¿Cómo salir de la ilegalidad?

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Segundo paso: aguzar el raciocinio moral

En ausencia de reglamentación más precisa, cada elección somete a las campañas a complejos dilemas morales sobre qué se puede hacer exactamente ese día, un día en el que mucha gente vive la tensión entre fines y medios. La contratación de pregoneros es legal pero parece haber desplazado a los militantes y a los simpatizantes voluntarios. Los partidos tradicionales se sostenían con aportes voluntarios de los ciudadanos, hoy parece suceder al revés. ¿El ciudadano cómo debe reaccionar si ve a su candidato al Concejo en un afiche pegado en un poste, que es una práctica prohibida?

Muchos electores han entendido el espíritu de la norma y rechazan cualquier acoso electoral. Uno no sólo actúa o vota por razones, también lo hace por emociones. Confieso que yo -no sé bien si los demás- voto guiado en parte por emociones como la rabia o la indignación. Me molesta mucho el que hace o intenta hacer trampa.

Tercer paso: el banquete de la decisión, voto vital

Aún superada la trampa, existe la tentación de concentrarnos sólo en los defectos de los candidatos y sus propuestas y a veces eso lleva a votar en contra: "Mi peor voto fue por X, voté por él para oponerme a Y, sabiendo que también era malo". Varios participantes en las 27 ciudades reconocieron ese defecto pero propusieron el remedio: votar en blanco.

Sin trampas, votar no es más fácil, aunque sí más placentero. ¿Por qué? Porque la decisión no es simple, implica escoger al mejor gobernante y a la mejor junta directiva de la localidad, del municipio, del departamento.

Votamos guiados por intereses, razones y emociones:

1. Para elegir escogemos entre intereses, como que arreglen el pavimento frente a mi casa (interés bien particular) o que le den mantenimiento oportuno a las vías principales de mi municipio o a todas las vías, lo cual en términos de impuestos costará más. Puedo escoger entre educación de calidad para mis hijos vía recomendación o educación de calidad para todos los niños. Puedo escoger entre la promesa de un favor y los beneficios de cuatro años de gobierno.

2. Escogemos también entre argumentos impersonales (razones) o principios filosóficos. Por ejemplo, entre igualdad de derechos para todos o primero los derechos de los más débiles; entre hacer lo máximo con los recursos existentes y tributar lo necesario para realizar todos los derechos.

3. También actuamos influidos por emociones como la confianza, la esperanza, la indignación, la rabia. La alianza entre razones y emociones a veces logra que uno vote de manera altruista (por el bien común, por los derechos de los más débiles). A veces razones y emociones se contradicen.

Vota siempre como si tu voto fuera el único que decide: no eludas la responsabilidad. Hay que pensar: "Mi voto decide". Hay que saltar de la banca a la cancha. Los resultados esperados este domingo son: menos abstención, más voto libre y cualificado, y más gobernantes, diputados y concejales sin vínculos con la violencia y la corrupción. Así nos acercaremos al día en que votar será la difícil tarea de escoger entre versiones distintas de lo bueno.

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25 al 31 de Octubre